Horizonte de urnas
La elección del 25 complica a Juntos y divide al peronismo.
Río Negro
ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar
Gastada. La política en Río Negro está gastada. Cada campaña electoral levanta la adrenalina entre los sectores políticos, pero las sucesivas votaciones han dejado a todos exhaustos, justo antes de la gran elección: la de presidente y diputados nacionales. Es que varios municipios se anticiparon a definir sus autoridades para no atarse a la suerte de los partidos de referencia y luego vinieron la elección de autoridades provinciales y, más tarde, las PASO nacionales… Todavía falta un empujón. Dentro de dos semanas, el 25, se votará para designar a quienes reemplazarán en la Cámara de Diputados de la Nación a Herman Avoscan, Jorge Cejas y Josué Gagliardi, que concluyen su mandato. Los tres pertenecen al Frente para la Victoria –la única fuerza que representa a Río Negro en Diputados–, aunque Avoscan responde en la provincia al sector de Juntos Somos Río Negro que lidera el gobernador Alberto Weretilneck. Sólo él y Cejas completaron el período de cuatro años. Gagliardi llegó al Congreso en el 2013 por corrimiento de la lista, cuando Silvina García Larraburu fue elegida senadora nacional. Las que ganaron en las PASO el derecho a competir por una banca nacional son las listas del Frente para la Victoria –que encabezan Martín Doñate y Silvia Horne–, la de la Alianza Cambiemos –de Sergio Wisky y Mariela Frettes–, la del socialismo en la Alianza Progresistas –que encabezan Luz Riera y Gustavo Parravicini– y la del Partido Obrero –liderada por Amalia Quintillán y Armando Aligia–. Muy pocos saben que ese mismo día se elegirán –junto con el presidente y vice– 19 parlamentarios al Mercosur a nivel nacional y uno por distrito regional. Además, votarán para elegir intendente, concejales y revisores de cuentas los electores de los municipios de Allen, Catriel –realizó sus PASO municipales en agosto, por lo cual allí sólo competirán Juntos y el FpV–, El Bolsón, Fernández Oro, Río Colorado, Chichinales, Chimpay y Belisle. La campaña electoral está llena de paradojas. El partido Juntos Somos Río Negro, que el 14 de junio obtuvo el triunfo y la gobernación para Alberto Weretilneck, no presenta candidatos en esta instancia. Olvidada su etapa “massista”, el gobernador se muestra por estos días al lado de Daniel Scioli. Pero está atrapado en sus propios vaivenes: sabe que cualquier foto, gesto o expresión que haga en favor del candidato del FpV perjudicará a sus candidatos a intendente. El tema no es menor, porque los jefes comunales son precisamente el sostén de su proyecto político. Los municipios que votan intendente, además, pueden incidir en la elección general. Son algo más de 65.000 electores. En un comicio fuertemente marcado por el arrastre de la votación de presidente y vice, las listas de candidatos de Somos estarán en el cuarto oscuro sin el paraguas nacional. Eso, en una provincia en la cual el corte de boletas no supera niveles mínimos, puede generarle un dolor de cabeza al gobernador, quien si no teme peores daños es porque en la mayoría de las comunas su sector no tiene rivales de peso. Un mal presagio fue la reciente elección de intendente en Beltrán, que resultó nacionalizada a pesar de no coincidir con otro comicio. Allí perdió el oficialismo provincial de Juntos, que llevaba como candidato al funcionario provincial José María Apud, hijo del intendente y legislador electo Juan Carlos Apud. El triunfo fue para Pablo Delgado, de La Cámpora, allegado al ahora candidato a diputado nacional. Martín Doñate dijo ese día que “el peronismo será kirchnerismo o no será nada” y lamentó la ausencia del presidente del partido, Martín Soria. Entre las más preocupadas por la eventual nacionalización del comicio está Sabina Costa, de Allen, consciente de que correrá en desventaja al no llevar un candidato a presidente a la cabeza. El macrismo de Cambiemos enfrenta la campaña con una estructura acotada. Su candidato a diputado nacional, el médico Sergio Wiski, recorre la provincia apoyándose en lo que queda del radicalismo. En mejor condición está la izquierda, ya que el PO podrá sumar votos de quienes no superaron las PASO. El peronismo, en tanto, sigue jugando el juego que más le gusta: el de la pelea. Esta semana, en Roca, afiches de Doñate y Horne aparecieron cruzados por una ancha franja del municipio local: “Cartel no habilitado” y el número de la ordenanza. ¿Acto institucional o estrategia política? No faltó quien dudara del estilo confrontativo de Martín Soria, quien, precisamente, carece de protagonismo en esta elección. Miguel Pichetto se muestra junto al gobernador Weretilneck, priorizando otra vez la estrategia nacional por sobre los alineamientos locales e incluso por sobre su gusto. Ambos invocan que Scioli es su aliado común, pero también es cierto que pueden unirlos los rivales comunes. En definitiva, por un lado están La Cámpora y el Movimiento Evita –que encabezan las candidaturas a diputados nacionales–, por otro el pichettismo –que ha quedado dolido pero busca reagruparse– y más allá el sorismo –replegado en Roca–. Para satisfacción de Weretilneck, no hay proyecto que integre tamañas rivalidades. Estado en problemas Mientras tanto, el Estado tropieza con las mismas piedras. • La baja en el precio del barril de crudo y el reciente fallo de la Corte a favor de las petroleras condicionarán sus ingresos. • Se desacelera el aumento de ingresos tributarios. • Aumenta la proporción de gastos corrientes: la masa salarial creció 45% en un año. • Y se avanza con el pase a planta de miles de contratados. En ese marco, se conoció la compra de alimentos más caros que en un supermercado minorista. Y dos semanas después todavía se sigue hablando, tratando de justificar lo injustificable. No se trata de una gran obra. No es un puente, una autopista ni una inversión que revolucione la producción. El gobierno de Weretilneck no tiene ningún gran proyecto. Y se enreda en temas menores que muestran su escasa capacidad. Concedió millones a las constructoras por fuera de los contratos, merced a una ley mucho menos que razonable, y ni siquiera así logró que no se paralizaran las obras de viviendas o escuelas. Ahora resiste admitir que el Ministerio de Desarrollo Social fue descubierto desnudo en una minucia, por montos que para el Estado deberían ser cotidianos. Antes sucedió en Educación, con la falta de entrega de mochilas en los tardíos paquetes de útiles escolares revelada por “Río Negro”. Tampoco le fue bien en su intento de jubilar a estatales para disimular el masivo engrosamiento de la planta de personal. Cosas tan básicas como garantizar el mantenimiento de escuelas o un banco a todos los alumnos ingresantes el año próximo complican a los funcionarios de un gabinete que, en diciembre, deberá reinventarse.
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