Ismael Serrano, el motor vital de la música

El cantautor, que se presenta este viernes en La Baita de Bariloche y el domingo en Casino Magic de Neuquén, habla de la crisis de España y de la necesaria relación con la canción.

Redacción

Por Redacción

Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com

Ismael Serrano se presentará este viernes, a las 21 en el Teatro La Baita de Bariloche y el 13 a la misma hora en Casino Magic de Neuquén, con los temas de su disco “Todo empieza y todo acaba en ti – Edición Especial Vespertina”. El CD reúne veintidós temas de su autoría donde cantan invitados Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Lamari de Chambao, Pasión Vega y el rapero alicantino Nach, más el himno de Luis Alberto Spinetta, “Muchacha (ojos de papel)”. Ismael vive desde hace ya mucho tiempo en dos mundos, medio año en España y el resto en América Latina. Tiene así la posibilidad de ver desde cada orilla lo que ocurre en la otra. “Su soliloquio oíamos, entre paradas, / y Argentina, despacito, se colaba / en la mañana fría y los viajeros / sonreían escuchando sus palabras”. (Fragmento de “Mañana porteña en Madrid”) “Si algo define al ser humano es su ambición por conocer, por preguntarse, por enfrentarse al misterio. Es el motor de la evolución de las civilizaciones, es lo que explica al progreso en todos sus aspectos. No solamente desde el punto de vista tecnológico, sino también cultural. De hecho, a menudo, da la sensación de que el arte va a remolque de la tecnología, cómo está imponiendo Internet el modelo de consumo sin que nos cuestionemos qué queremos. No nos hacemos preguntas, queremos respuestas y las tecnologías nos las ofrecen de forma inmediata. Y es muy saludable que nos interroguemos previamente al respecto. Y en el fondo, el arte plantea preguntas, nos formula la incógnita”, le dice el músico a “Río Negro”. –De chicos preguntábamos todo, recordemos… –Luego nos dicen que convertirse en adulto se relaciona con lo que está establecido, que significa tener respuestas, las cosas claras. Tiene que ver incluso con el amor. Cuando uno se enamora, la otra persona le genera más preguntas que afirmaciones. Lo más seductor es cuando alguien hace que te cuestiones muchos asuntos de tu propia vida y por eso genera una revolución interna. –¿Cómo ves la crisis en España? –Es un Estado desquiciado en muchos aspectos y tiene alarmada a la ciudadanía. A veces me preguntan por qué los españoles toleran esto? Porque hay un punto de desquicie generalizado, pero también miedo ante una situación totalmente novedosa e impensada no mucho tiempo atrás. Hay un elemento muy desmovilizador, el desempleo del 27% de la población, pero el 57% de los menores de veinticinco años. Eso frena. Cuando el trabajo se convierte en un privilegio, lo haces en las peores condiciones; se utiliza para exprimir cada vez más al trabajador, para arrebatarle derechos. Eso hace que la gente sienta la autoestima muy herida. La crisis está horadando el orgullo de toda una generación y lo peor es que puede llevarnos al conflicto social en su vena más violenta, si sigue recrudeciendo el ajuste. –Hoy estás viviendo acá, a distancia, nutriéndote de otras formas de vida. Hablando como ahora o como cuando tomás la guitarra y cantás tus ideas. –En ese sentido soy un privilegiado. –Palabra rara ésa, porque lo tuyo es una construcción, no una herencia real. –Sí, es verdad que me da otra perspectiva hacer este tipo de reflexiones que estamos compartiendo. Otra mirada hacia la realidad de mi país. Es curioso cómo en España estamos probando recetas elaboradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que hemos aplaudido en otros países y ahora reconocemos lo terribles que son. Como si el fin del mundo solo comenzara cuando llega a las puertas de tu casa… Cuando el incendio empieza más allá, no existe. Sí permite ver que hemos perdido la oportunidad de extraer un aprendizaje de otras experiencias… Como la Argentina. –Hay que mirar, como dice León (Gieco) en un tema, de igual a igual, como entre hermanos. –No hemos tenido esa mirada, evidentemente. ¡Otro gallo hubiera cantao! Nos hubiera ido de otra forma. –Mientras tanto, la canción, la necesidad de expresarte… ese motor vital que te mueve… –Muchas veces pienso que si no me hubiera dedicado a la música, habría vivido con ella igual, tocando en los cafés. Desde siempre fue una necesidad. O la hubiera desarrollado por otro lado, no cantando, sí escribiéndola. Es un motor, de verdad, un requerimiento de dialogar conmigo mismo, de revisarme. Yo tengo la impresión de que me siguen ciertas canciones y cuando tomo la guitarra, me encuentro con ellas y empiezo a escribirlas. Ahora tengo esa necesidad íntima de decir, de verbalizarlo. De modo que es un motor vital.

“La crisis está horadando el orgullo de toda una generación”, opina el cantante.


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