Italia atrapa a uno de los más importantes jefes de la mafia napolitana

Por Redacción

ROMA (AFP) – La policía italiana asestó un duro golpe a la Camorra, la mafia napolitana, al detener la madrugada del viernes en Nápoles (sur) a Paolo di Lauro, uno de los mayores jefes de la poderosa organización criminal. «Paolo di Lauro fue detenido esta madrugada por los carabineros en el barrio periférico de Secondigliano, al norte de Nápoles», confirmó un responsable de los carabineros de Nápoles.

Paolo di Lauro, de 52 años, figuraba en la lista de los treinta criminales más peligrosos de Italia y desde hace varios años huía de la justicia. «No podemos anunciar que hemos desmembrado a la Camorra, pero sí podemos afirmar que la organización ha sido fuertemente debilitada», afirmó este viernes el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, tras la detención.

Di Lauro lideró por dos años una guerra sangrienta contra algunos de sus antiguos miembros, acusados de haber tomado dinero de la familia y formar un nuevo grupo, llamado «los secesionistas».

 

Una guerra por el control de la camorra

Los dos clanes libran desde hace dos años años una batalla por el control del tráfico de droga en los barrios de la periferia de Nápoles. Desde el año 2004 se registraron 130 asesinatos en la región de Nápoles directamente relacionados con la guerra entre la familia Di Lauro y los secesionistas. Paolo Di Lauro, conocido con el alias de «Ciruzzo el millonario», construyó su imperio en el pobre y degradado barrio de Secondigliano, en la periferia de Nápoles, –donde fue detenido– y mejor conocido como «Tercer Mundo», por su parecido con las «villas miserias», «poblaciones callampa» o «favelas» de América Latina.

El camorrista, que jamás ha estado en la cárcel, es padre de once hijos y reinó sin problemas hasta el año 2002, cuando tuvo que pasar a la clandestinidad tras haber sido desmantelada parte de la organización y arrestados 27 miembros claves.

Para los expertos en asuntos de mafia, se trata de un personaje singular, ya que resultaba «invisible», debido a que no asistía personalmente a las reuniones de la organización, no empleaba teléfonos celulares, de manera que no pudiera ser ubicado y daba sus órdenes a través de intermediarios de confianza.

Según la dirección antimafia, la organización de Di Lauro traficaba heroína y cocaína proveniente de Turquía y América del Sur. Además de negocios ligados a la prostitución y venta de autos robados.

Fuentes de prensa calculan que producía cerca de 500.000 euros de ganancias al día. Di Lauro es propietario también de edificios en España y Mónaco y de varios casinos de juego en países del Este.


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