Jazz criollo Al sur del Maldonado

Redacción

Por Redacción

El pianista y compositor Juan “Pollo” Raffo” vuelve al ruedo discográfico con “Al sur del Maldonado/ Música de Flores Volumen 3”, donde profundiza su búsqueda combinando con solvencia la estética de la tradición de los ritmos populares criollos con la improvisación del jazz. “Es música de autor, hago un paralelo con el cine, es la mirada del director tomando el género o la mezcla de géneros, y yo trato de hacerlo lo más honestamente posible, las cosas salen así y está bueno aceptarlas como son”, expresó Raffo en charla con Télam. A la hora de definir su camino estético, indicó que su búsqueda está orientada hacia una suerte de “jazz sudamericano, donde convive la tradición escrita, donde hay cosas mas pautadas, y la improvisación que proviene de conocer el lenguaje del jazz”, apuntó. “La improvisación en este caso, no es jazz –aclaró–, si vos estás tocando sobre una pieza que tiene un clima más cercano al folclore de Latinoamérica, el tipo de acento del solista está más cerca al género en cuestión que al jazz, el tema es encontrar los ejecutantes correctos, acá hay bastante gente que conoce el lenguaje y la tradición de varios géneros y que pueden mezclarlos”. Acompañan a Raffo en esta aventura musical, Martín Rur (saxos, clarinete), Tomás Pagano (bajo) y Rodrigo Genni (batería). Pianista, tecladista y docente, Raffo estuvo en contacto con la música clásica de niño, después con el rock y el jazz, y lideró estacados grupos de música instrumental como El Güevo y Monos con Navajas. Tras haber editado dos discos con su propio nombre que se unifican con un subtítulo genérico de “Música para Flores”, Raffo vuelve al ruedo discográfico con un álbum de “temas propios más cortos en general y con un tipo de edición más dinámica y sintética”, definió el pianista que comparó al disco con un cuento, con principio y final. En su propuesta, Raffo vuelca una decena de piezas propias, con melodías reconocibles, que aunque no llevan letra, se acercan al formato canción. “La música instrumental tiene la ventaja de la gran abstracción, la palabra cantada tiene otro nivel de comunicación. Acá hay varios instrumentos que van tomando la posta, y hay momentos en que pueden haber cuatro melodías juntas”, indicó. El instrumentista hizo hincapié en cuánto influye en su vida musical el hecho de ser docente: “Hace casi 25 años que soy docente, los estudiantes son colegas pero con menos experiencia, es otro tipo de intercambio de experiencia, la gente que ha tocado conmigo en los grupos casi todos son estudiantes míos, y ese es el antídoto para no convertirse en un viejo”. (Télam).

El pianista y compositor combina los ritmos latinoamericanos con el jazz.


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