“Jorobado de París”: lo pasional y lo brutal

La reconocida dupla del teatro musical que integran Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler llega una vez más a la región con una propuesta que se verá en Cinco Saltos y Neuquén.

Por Redacción

PAULA GINGINS pgingins@rionegro.com.ar

La belleza. El peso de la imagen en la actualidad. El amor y los clásicos. El “poder hacer” teatro de calidad, las dificultades para los elencos del país y la pasión por el arte. Pepe Cibrián habla con “Río Negro” sobre “El Jorobado de París”, la puesta que cumple dos décadas de recorrido sobre tablas, creación compartida con Ángel Mahler (ya una dupla clásica) que llega mañana a la zona. –20 años después, ¿cómo evolucionó el espectáculo? –Fundamentalmente, lo que cambia es el hombre. Mi mirada sobre el “Jorobado” es totalmente distinta a la que pude tener hace 20 años. Cambia mi visión de la vida. De todo. El personaje tiene otra carnadura. Sigue siendo muy tierno, pero tiene una fuerza de virilidad que originalmente no tenía. Nada es igual a aquello que fue, y a la vez es todo igual, porque la obra es la misma pero no quiere decir que sea la misma obra –parece un juego de palabras, bromea–. –El tema es vigente… –Absolutamente. Es vigente al revés, porque el hombre está más preocupado por la belleza externa que por la belleza interna. Más preocupado por las estéticas, por el colágeno… que no me parece mal, digo que es distinto. Eso hace que mi visión sea distinta. Es lo mismo y no es lo mismo. No paramos de recorrer el país y la gente ya conoce la obra, aunque no es fácil seguir adelante por los costos que tenemos, nosotros y los productores locales. –Entonces, ¿Es posible hacer un balance 2013 para el teatro musical en el país? –Hay gente joven que está experimentando mucho, pero es difícil para la juventud, porque no hay teatros, hay bellísimas salas alternativas donde pueden mostrar su calidad, pero son espacios reducidos. Este es un país muy creativo, de gente muy dedicada y comprometida y es un orgullo trabajar con estos equipos. Esperamos poder seguir haciendo obras y giras, pero no es fácil. Seguiremos adelante peleando la cosa, eso es seguro. Todo está difícil en el país. El teatro no es un artículo de primera necesidad, lamentablemente para nosotros, y no todo el mundo puede acceder a ver una obra. –Aparecen otras urgencias. –Totalmente. Hay un público que puede y tanta otra gente maravillosa que no puede. Por los costos, por los hijos, muchas cosas. El teatro es una cultura maravillosa que es una pena que se pierda. Ojalá podamos seguir dándolo, igual que los talentosos elencos de todo el país. –¿Cómo avanzan los proyectos para vos? –En enero, estrenamos “La rubia Mireya”, con Angel, en el (porteño) Teatro Presidente Alvear. Es un desafío, un musical de tango. Luego de eso, a fines de enero, estreno “Priscilla”, que se trae de Londres, uno de los musicales más costosos de la historia. Me divierte mucho porque será la primera vez que voy a ser dirigido, una novedad para mí. Me causa mucho placer. Valeria Ambrosio es una directora increíble, muy talentosa. El personaje es una transexual, muy de los 80. El público lo va a disfrutar.

20 años pasaron de la primera puesta en escena de un clásico.


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