Joven uruguayo compone tangos del s. XXI, rompiendo viejos esquemas
vive entre el departamento de Colonia. Es docente y estudiante, y tiene 21 años. “Empecé a investigar, escuchar y descubrí la posibilidad de escribir cosas nuevas”, contó el muchacho.
MUSICA
Un joven uruguayo, docente y estudiante de 21 años, compone los que denomina tangos del siglo XXI, tratando de romper con los viejos esquemas que han caracterizado durante décadas el tango tradicional en el Rio de la Plata.
José Arenas vive entre el departamento de Colonia, al suroerste de la ciudad, donde dicta clases de música en un colegio secundario, y en Montevideo, la capital, donde cursa estudios de profesorado de Literatura.
Empezó a escuchar tangos “hace unos 10 años por lo menos”, cuando su madre, fan de Joan Manuel Serrat, oía en la versión del artista catalán “Cambalache”, una obra clásica compuesta en el año 1935 por el poeta argentino Enrique Santos Discépolo y casi tan popular como “La Cumparsita”, del uruguayo Gerardo Matos Rodríguez.
“Un día, un amigo que tocaba el piano, me dijo que estaba ensayando ‘El Choclo’ (otro tango de la llamada Guardia Vieja, estrenado en 1903) y ahí terminé de definirme. Empecé a investigar, escuchar y descubrí la posibilidad de escribir cosas nuevas”, contó Arenas en entrevista con dpa.
Empezó a buscar, a probar y, de un momento a otro, sintió que tenía que participar y empezó a escribir, pero tratando de evadirse de los esquemas tradicionales, tanto en lo musical como en lo poético.
“Las cuestiones sociales siguen siendo las mismas. Lo que cambia es el enfoque de acuerdo a la época en la que uno se sitúa” dice Arenas y agrega que “la gente común no siempre se identifica con una voz espectacular y tampoco con el malevo, el farol, y la temática arrabalera, porque eso ya no existe”.
“No existe la pebeta de mi barrio. El barrio sí, pero las pebetas (muchachas) no. Es como algo ficcional que se usa para cierta identificación con una supuesta identidad orillera que ya no está más”, recalca con entusiasmo.
A veces sus palabras suenan irreverentes, pero el joven artista uruguayo deja entrever respeto y admiración por los grandes creadores de esa expresión artística muy arraigada en Uruguay y Argentina.
“En el tango hay que pedir mucho permiso para todo. Los rockeros no piden permiso a nadie. Transgreden y hacen lo suyo de la manera que les sale, que lo sienten. Habrá cantantes que cantan fenomenal y otros que no tienen gran voz pero transmiten muchas cosas. Al tango le falta eso, gente que se anime a transgredir y a poner el acento en otras cosas”.
Sus exploraciones abarcan lo poético, lo musical y hasta el canto. Explica que “cantar no es solamente afinar y tener buena técnica sino que es trasmitir también ciertas cosas”, por eso es ferviente partidario de “innovar desde todos los ámbitos que pueda”.
El tango tiene que cambiar, aunque reconoce que “es muy difícil” enfrentar una corriente fuertemente enraizada en la cultura popular. A veces, esa expresión artística “es muy cruel, ya que permite o le presta atención solamente a la gente que canta espectacular, con técnica muy fina y que entona muy bien”. “Eso deja afuera un montón de cosas que no necesariamente tienen que ver con el manejo de la voz y el instrumento”.
En cuanto a la música, Arenas está convencido que se pueden introducir cambios, como hizo en su momento el laureado Astor Piazzola (1921-1992). “Una de las cosas que ‘mató’ al tango fue su congelamiento estético: bandonenón, violines, contrabajo, chelo y piano”, sostiene.
“Hay que continuar la innovación respecto de timbres, instrumentos, rítmica, fusión de ritmos diferentes, incluir nuevos instrumentos que no son considerados tangueros… se ha hecho en los últimos años pero pueden incorporarse otras sonoridades”, afirma.
El joven uruguayo se atreve a cuestionar el ritmo de 2X4, que es la base del compás tanguero. “Se debería dialogar con otros sonidos más actuales”, propone y precisa que “no se trata de copiar estilos, sino de tomar elementos de la renovación estética” y explorar nuevas posibilidades.
Arenas asegura que “algunos tangueros veteranos de Argentina y Uruguay le han dado su visto bueno y lo alientan a que siga por ese camino. Y uno de ellos le dijo: “Ustedes traten de matar al abuelito. En el ambiente tanguero no es como la leyenda del arte en la que los abuelos pasan la posta. Ellos se la quieren quedar y llevar a la tumba. Traten de matarlo”.
Por Carlos Castillos (DPA).-