Juicio a exfuncionario acusado de corrupto centra la atención en China

Por Redacción

JINAN (China)- El ex alto dirigente regional chino Bo Xilai negó las acusaciones de corrupción, malversación y abuso de poder que se le imputan al inicio del juicio ante un tribunal de Jinan, en el este del país, rodeado de amplias medidas de seguridad y caracterizado por una amplia difusión de las declaraciones. Bo, un poderoso y carismático líder regional de Chongqing que fue apartado del poder por un caso de asesinato, corrupción y espionaje que desató un gran escándalo en China, desestimó a un testigo de la acusación, al que acusó de ser un “hombre corrupto y mentiroso”. Según el acusado, de 64 años, la Fiscalía general se basa sólo en “pruebas basadas en indicios” y existen contradicciones en la acusación. Al inicio del juicio y de forma desacostumbrada en un país como China, el tribunal difundió fragmentos de la vista a través de la red social Weibo, el equivalente al Twitter. El acusado, que en caso de ser declarado culpable podría ser condenado a una larga pena en prisión, rechazó como “ridícula” la declaración como testigo incluso de su mujer Gu Kailai, ya condenada a muerte en suspensión por el asesinato del empresario británico Neil Heywood, caso que desató el thriller político que acabó salpicando a Bo Xilai. La fiscalía presentó como prueba de corrupción, una declaración de su mujer en la que reconocía haber aceptado miles de dólares que utilizó para pagar la educación de su hijo en el extranjero. Bo, que fue miembro del poderoso politburó del Partido Comunista chino, también rechazó una supuesta confesión anterior ante la comisión disciplinaria del partido y aseguró que confesó contra su voluntad haber recibido 1,1 millones de yuan (unos 134.00 euros) en sobornos del empresario Tang Xialin. “No conozco los detalles de ese caso”. Bo se definió ante los tribunales como un funcionario fiel que asumía la responsabilidad de sus subordinados y que actuaba al servicio del pueblo, pero que nunca se enriqueció personalmente. La fiscalía le acusa de corruptibilidad, malversación y abuso de poder y también de haber aceptado sobornos por 2,4 millones de euros del millonario Xu Ming, jefe del grupo Shide. (DPA)