Homicidio en Allen: el acusado se entregó, lo imputaron y seguirá detenido mientras avanza la investigación

Un joven de 18 años fue imputado por el asesinato de Gastón Cañuqueo en Allen. La fiscalía denunció maniobras de ocultamiento de pruebas y el juez dictó cuatro meses de preventiva.

Por Rodrigo Sandoval

La madrugada del 18 de febrero de 2026 dejó un trágico desenlace de la calle Don Bosco y Sarmiento, en pleno centro de Allen. Lo que inicialmente se reportó como un accidente de tránsito cerca de la plaza local, rápidamente se transformó en una investigación por homicidio agravado tras el hallazgo de un proyectil en el cuerpo de la víctima, Gastón Uriel Cañuqueo. Tras semanas de intensas tareas de la Fiscalía, lograron acusar a un joven de 18 años como el autor de los disparos fatales.

En una audiencia que tuvo lugar en la Sala 3 del Poder Judicial de Roca, la fiscalía presentó un abanico de pruebas que terminaron por convencer al juez Julio Martínez Vivot. Según el relato fiscal, el imputado no actuó solo, sino que contó con la complicidad de un conductor aún no identificado, ejecutando un plan de seguimiento previo que culminó en un ataque a sangre fría.

El joven acusado llegó en calidad de detenido tras su entrega en la comisaría Tercera de Roca y estuvo acompañado por sus abogados particulares. Foto Alejandro Carnevale.

La resolución judicial no solo dio por formulados los cargos, sino que ordenó la detención inmediata del joven en un establecimiento penal, ante el evidente riesgo de fuga y entorpecimiento.


La mecánica del ataque en la Plaza de Allen


La fiscal adjunta Laura Olea fue la encargada de reconstruir la secuencia de muerte. Según la acusación, el 18 de febrero a las 3:20 horas, Gastón Cañuqueo circulaba en su motocicleta tras haber dejado a su hermana en la esquina de la plaza. En ese momento, fue interceptado por una motocicleta 110cc en la que Fernández viajaba como acompañante. «Portaba ilegítimamente un arma de fuego y, por circunstancias que no se establecen hasta el momento, efectuó dos disparos hacia el cuerpo de Cañuqueo con el fin de dar muerte», detalló Olea.

Uno de los proyectiles impactó en la zona axilar derecha de Cañuqueo. Herido de gravedad, el joven intentó continuar su marcha, pero se descompensó unos 70 metros más adelante, colisionando con otras motos estacionadas frente a la plaza.

El informe forense fue contundente: el deceso se produjo por un «taponamiento cardíaco y hemotórax bilateral masivo», producto de la lesión del proyectil que quedó alojado en el cuerpo de la víctima sin orificio de salida.


Testigos clave y el mensaje que el acusado intentó borrar


La Fiscalía basó su acusación en una «abundante evidencia», destacando la declaración de al menos seis testigos presenciales que se encontraban en la plaza aquella madrugada. Entre ellos, amigos y conocidos tanto de la víctima como del victimario. Un detalle que llamó la atención de los investigadores fue la vestimenta del imputado: varios declarantes mencionaron qué ropa portaba momentos antes y durante los disparos.


Maniobras de ocultamiento y el «vaciamiento» de pertenencias en el alquiler del imputado


El fiscal Gastón Britos Rubiolo puso especial énfasis en el comportamiento del imputado tras el hecho para justificar la prisión preventiva. Señaló que Fernández desapareció de sus lugares habituales durante 13 días, ocultando tanto el arma calibre 22 —que habría presumido en redes sociales semanas antes— como la vestimenta utilizada.

También se reconstruyó que, a las 9 de la mañana del día del crimen (apenas unas horas después del disparo), personas desconocidas llegaron en una camioneta y vaciaron el cuarto a través de una ventana. Al ser consultado por el juez sobre esta situación, el fiscal Britos Rubiolo fue irónico pero firme: «¿Si las robaron, cómo puede ser que no se haga la denuncia penal? Justo después del delito desaparecen todas sus pertenencias».


La decisión del juez: cuatro meses de preventiva


A pesar de que los defensores Rodrigo Racca y Hernán Pérez no objetaron formalmente la formulación de cargos ni la prisión preventiva —mencionando incluso que su asistido sufría «amenazas de muerte» —, el juez Martínez Vivot fue severo en sus fundamentos. «Es la primera vez que escucho en 30 años de trabajo que alguien se lleva todas las pertenencias a través de una ventana. Eso da obviamente a entender que se quiere profugar», sentenció el magistrado.

El juez calificó el hecho como «sumamente grave», destacando que ocurrió en pleno centro de la ciudad y en presencia de numerosos jóvenes. «Gracias a Dios no pasó a mayores y ese segundo tiro no iba a alguien más», reflexionó Martínez Vivot antes de fijar el plazo de investigación hasta el 5 de julio de 2026. Nahuel Fernández permanecerá detenido por el término de cuatro meses, mientras la Fiscalía intenta recuperar los chats borrados y realizar la pericia balística sobre el proyectil extraído.


La madrugada del 18 de febrero de 2026 dejó un trágico desenlace de la calle Don Bosco y Sarmiento, en pleno centro de Allen. Lo que inicialmente se reportó como un accidente de tránsito cerca de la plaza local, rápidamente se transformó en una investigación por homicidio agravado tras el hallazgo de un proyectil en el cuerpo de la víctima, Gastón Uriel Cañuqueo. Tras semanas de intensas tareas de la Fiscalía, lograron acusar a un joven de 18 años como el autor de los disparos fatales.

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