Intento de femicidio en Neuquén: «ya sé que voy a morir, pero por lo menos voy a pelear»

Durante casi cuatro horas, la mujer de 45 años que fue atacada en su casa de Cuenca XV por su expareja, le describió al jurado popular la cantidad de veces que intentó separarse, el control que él ejercía sobre su vida, y cómo sobrevivieron con su hijo.

-Él me celaba con todos. Supuestamente a mí me gustaba todo el mundo. Me gustaba mi vecino, el de la vuelta. Si iba a estudiar, los preceptores. Si tenía profesores, profesores. Si iba a trabajar, me gustaba el delivery. Me gustaba el dueño, mi compañero gay, me gustaban mis yernos.

Desde las 9.17 y hasta las 12.52, interrumpida por dos cuartos intermedios, declaró una mujer de 45 años ante un jurado popular de 16 personas. Habló frente al hombre con el que estuvo tres años de novia y 23 de casada, y que está acusado de querer matarla. A ella y a su hijo de 6 años.

Contó que la relación fue «mala desde un principio». Llegaron a Neuquén capital provenientes de San Nicolás, provincia de Buenos Aires, donde los dos son oriundos. Siempre dependió económicamente de él, hasta que buscó un empleo para poder tener algún ingreso. «Las cosas se compraban con su plata y él presente», remarcó.

-Yo trabajaba pocas horas, cobraba muy poca plata, la plata que cobraba era para mis gastitos, no me alcanzaba para más nada. Un poco la nafta, ni siquiera me podía comprar una zapatilla de marca porque tampoco me daba. Iba a trabajar por nada… pero era algo y no tenía que pedírselo a Walter.

Walter Zanotti está con prisión preventiva desde que se entregó. Estuvo fugado desde el 3 hasta el 11 de julio de 2023.

La pareja tiene tres hijos, dos chicas de 22 y 18 años, y el niño. La mujer relató que él le rompía la ropa interior, la encerraba en la casa cuando tenía que salir o le escondía la llave del auto, le revisaba el celular, le preguntaba por qué se maquillaba «si era para alguien». Vivían discutiendo, a los gritos, y ella le respondía.

-Siempre sentí que si yo no hacía lo mismo, me pasaba por arriba. O era hacer lo que él quería y no reclamar nada. Mi opción era reclamar algo y saber que se venía con todo después, o quedarme callada la boca.

Afirmó que intentó separarse en varias ocasiones, pero él no quería dejar la casa del barrio Cuenca XV. Una de esas veces esperó a que Zanotti se fuera a trabajar, tomó sus cosas y a sus hijas (aún no había nacido el más chico) y viajaron a San Nicolás. Al mes volvieron.

-Un clásico que cuando uno necesita ayuda nadie te ayuda, no tenés apoyo de la familia. En ese momento mi hermano me brindó su casa, me ofreció trabajo, pero ellos son religiosos y me hablaban mucho de la familia. «Wal» llamaba todos los días que iba a cambiar, que si yo no iba para allá (a Neuquén), él renunciaba a su trabajo, dejaba la casa. Y para mí era todo una carga.

Regresar a San Nicolás, aseguró, «era un fracaso».

El último intento fue antes de la pandemia por covid-19, en marzo de 2020. Finalmente Zanotti había aceptado dejar la vivienda. Con las restricciones para circular, le pidió volver.

-A mí me parecía una guachada no darle esa oportunidad. Le dije: «bueno te venís y te quedás en el living, nosotros no tenemos más nada que ver». Él vuelve con esa condición y que cuando pasara todo se iba a ir, iba a buscar un departamento.

Nunca se fue. Huyó de la casa el 3 de julio de 2023, cuando inició el fuego.


«Quédense tranquilos, yo ya me voy»


Ese lunes, Zanotti le dijo a su hija que no la iba a llevar hasta la clase de natación, en el CEF N°1, que vaya en colectivo. La mujer volvió de trabajar y su hijo estaba dormido en el sillón del living. Eso no era muy frecuente. Había tramitado el divorcio en marzo. El 7 de julio se iría con el niño a San Nicolás y se quedarían ahí. Tenía que preparar el auto.

Él le ofreció mates y le explicó sobre el manejo de las «criptomonedas». Recordó que no le prestó atención porque le dio mucho sueño. Creyó que se le había bajado la presión, y se fue a recostar a su habitación. De repente sintió que él se ponía arriba de ella y le introdujo «algo en la nariz, un trapo con un líquido» y le tapó la boca.

El fiscal jefe Agustín García le preguntó qué pensó. Ella contestó:

-Que me iba a querer abusar, que iba a querer intentar algo.

Zanotti le comentó: «te compraste ropa interior, para usar con el otro, y me engañaste a mí y a los chicos. Ahora te voy a matar».

El imputado, Walter Zanotti. Foto Matías Subat.

Presionaba. Le metía toda su mano en la boca. En ese momento sintió:

-Ya sé que voy a morir, pero por lo menos voy a pelear, voy a tratar de luchar, de defenderme. No quedarme ahí sin hacer nada.

Comenzó a empujar para caerse de la cama. Él siguió, tomó la cabeza de la mujer y la golpeó contra el suelo. Ella se resistió hasta que entró su hijo y le gritó: «no la mates, por favor».

-Yo ya no tenía más fuerza, no estaba respirando desde un inicio. Y lo único que pedía es que me matara rápido porque ya no soportaba más. Pensaba en todas las mujeres que mueren así. Es terrible porque se te cruzan tus hijos, que no los vas a ver más, y no es justo morir así para nadie. Y con esa violencia, y no aflojaba, no le daba ni un poquito de piedad. Al contrario, se ensañaba cada vez más.

Ahí fue que él se levantó y salió del cuarto. Ella trabó la puerta, se acordó que tenía el celular y llamó al 911, a sus amigas. Lo escuchó moverse en la casa hasta que se acercó y manifestó: «quédense tranquilos que yo ya me voy».

De repente vieron el humo. Zanotti prendió fuego el auto de la mujer que estaba estacionado en el garaje. La rescataron a ella y al niño los bomberos, que debieron cortar la reja de la habitación.

Luego de ser asistida por las heridas, la mujer permaneció en la casa refugio para víctimas de violencia de género hasta que él se entregó.

-No era necesario, porque ya estaba finalizado todo. Hice el divorcio, no le pedí mantención para los chicos. No le pedí nada de la casa. Lo único que le pedí es que me ayudara a poner el auto en condiciones nada más, así yo me puedo ir.

Tuvieron meses hasta que lograron sacarle el hollín a la vivienda. En la limpieza encontró un blíster de metanol, un inductor del sueño. Para la fiscalía, Zanotti se lo dio tanto a ella como al niño.

Hoy, la mujer subsiste con dos empleos, más lo que aportan sus dos hijas.

Zanotti está acusado del intento del femicidio, y en ese contexto, de querer matar al más chico. La defensa, hasta ahora, ha intentado plantear que el ataque fue exclusivamente hacia la mujer, ya que eso cambiaría la calificación legal, y por ende la pena sería menor.

La fiscalía concluirá con sus testigos el próximo lunes 26. Está previsto que ese día declaren los de la defensa. De ser así, el martes serían los alegatos y pasaría a resolver el jurado.


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