La Justicia avaló que un niño duerma en la casa de su padre pese a la presencia de un perro dogo
La Cámara de Apelaciones de General Roca rechazó la apelación presentada por la madre y subrayó que el perro dogo no constituye una amenaza para su hijo.
Un fallo judicial habilitó a un padre a que su hijo pequeño pueda quedarse a dormir en su casa, pese a la objeción de la madre, quien había advertido que el domicilio no era un espacio seguro debido a la presencia de un perro dogo de gran tamaño.
La Cámara de Apelaciones de General Roca rechazó la apelación presentada por la mujer y confirmó la sentencia de primera instancia, que estableció un régimen de comunicación provisorio con visitas semanales y pernoctes en el hogar paterno.
El reclamo del padre y la oposición de la madre
El caso se originó cuando el padre del niño recurrió al Poder Judicial para poder pasar más tiempo con su hijo. La Justicia le concedió un régimen de visitas ampliado que incluye pernoctes.
La madre cuestionó esa decisión al sostener que el niño no tendría la capacidad cognitiva para decidir y que la casa del padre no sería un entorno seguro, ya que convive con un perro de raza dogo, al que consideró potencialmente peligroso.
Qué dijo el informe socioambiental sobre el perro
Uno de los ejes centrales del planteo fue el supuesto riesgo que representaba el animal. Sin embargo, un informe socioambiental determinó que, si bien en el domicilio hay un perro dogo como mascota, no se observaron conductas agresivas durante la evaluación.
El animal fue examinado y no se detectaron actitudes violentas ni antecedentes que indiquen peligro inmediato para el niño.
Igualdad parental y deber de cuidado
Pese a ese resultado favorable para el padre, el fallo también impuso una obligación expresa: el progenitor deberá garantizar los cuidados pertinentes cuando esté a cargo de su hijo, especialmente en lo referido a la convivencia con la mascota.
La sentencia remarcó la importancia de la igualdad parental y la necesidad de sostener los vínculos afectivos con ambos progenitores, sin descuidar la protección integral del niño en sus primeras etapas de vida.
La resolución judicial también ordenó que ambos progenitores informen al juzgado cualquier imprevisto relacionado con el niño dentro de las 24 horas de ocurrido.
Además, aclaró que las medidas dispuestas son provisorias y que podrán ser revisadas según la evolución del caso y los hechos futuros.
El interés superior del niño, en el centro del fallo
La jueza sostuvo que la sentencia recurrida priorizó correctamente el interés superior del niño y subrayó que el derecho a la coparentalidad es fundamental y no puede ser restringido sin motivos graves, los cuales —según indicó— no se evidencian en este caso.
La Cámara valoró especialmente un informe socioambiental presentado con posterioridad al recurso, que concluyó que ambos progenitores ofrecen entornos aptos para el desarrollo saludable del niño.
Por último, los jueces sugirieron medidas complementarias para proteger el bienestar del menor, como favorecer un entorno armónico durante los intercambios, evaluar la participación de una tercera persona —por ejemplo, la abuela materna— y mejorar la comunicación entre los padres.
Un fallo judicial habilitó a un padre a que su hijo pequeño pueda quedarse a dormir en su casa, pese a la objeción de la madre, quien había advertido que el domicilio no era un espacio seguro debido a la presencia de un perro dogo de gran tamaño.
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