Una amenaza de muerte que casi se consumó y un estudiante baleado en Bariloche: imputaron a uno de los presuntos responsables

El juez de garantías admitió los cargos formulados por la fiscalía que le atribuyó al imputado el intento de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego y tentativa de homicidio con dolo eventual. Le impusieron cuatro meses de prisión preventiva. La Policía busca a otros dos sospechosos.

Por Jorge Villalobos

Tres días después de que lo amenazaran, Agustín Santoro estuvo cara a cara con la muerte. Mientras conducía una Volkswagen Amarok por la avenida de los Pioneros de Bariloche, un vehículo Honda City que circulaba en el mismo sentido invadió el carril contrario y se puso a la par de la camioneta. El brazo de un joven salió por la ventanilla del acompañante del auto con un arma de fuego en la mano. Santoro  reconoció al agresor. Gritó, desesperado, a sus dos acompañantes que se agacharan. Una ráfaga de ocho tiros estremeció la zona.

Uno de los acompañantes de Santoro fue rozado en un hombro por uno de los proyectiles. Pero los demás salieron ilesos del ataque. Los agresores escaparon a toda velocidad.

Sin embargo, una de las balas alcanzó a un chico de 13 años, que caminaba por la banquina. “¡Me dispararon!”, exclamo, angustiado el adolescente, según relató  una compañera de colegio a las autoridades policiales. Los estudiantes había salido hace minutos de la Escuela Los Andes, ubicada en esa zona de la ciudad.

Las detonaciones sorprendieron a las personas que circulaban a esa hora por la avenida de los Pioneros y Sayhueque, donde ocurrió la balacera. Se trata de un punto de mucho tránsito de vehículos y peatones porque hay dos escuelas en ese sector. Por azar o mala puntería del ejecutor no hubo más heridos.

La fiscal Silvia Paolini relató la secuencia este sábado en la audiencia de formulación de cargos contra Franco Nahuelpan al que imputaron por su participación en el ataque a balazos contra Santoro y los dos acompañantes que estaban en la Amarok.

La fiscal jefa Betiana Cendón y la fiscal Silvia Paolini imputaron al sospechoso en la audiencia que se hizo este sábado, en Bariloche. (foto Marcelo Martínez)

Una balacera a plena luz del día


Paolini informó al juez de garantías César Lanfranchi, que el hecho ocurrió el jueves a las 17.30 a la altura del kilómetro 6 de la avenida de los Pioneros casi Sayhueque.

Sostuvo que Franco Nahuelpan conducía su auto Honda City, acompañado por su hermano Tomás y Ramón Oses Garay, que estaba en el asiento del acompañante. El City se desplazaba en dirección al oeste. A la altura del kilómetro 6 de Pioneros, Franco adelantó la camioneta conducida por Santoro, que circulaba en el mismo sentido, y se ubicó a la par.

La fiscal dijo que Osés Garay asomó un brazo y con un arma de de fuego efectuó al menos ocho tiros “con la intención de darle muerte a Santoro”, que estaba con Ignacio Seveiro y Alejo Zúñiga. Dijo que uno de los ocupantes de la camioneta sufrió una lesión en el hombro derecho por el roce de uno de los proyectiles.


Un proyectil que perforó la humanidad de un chico


El estudiante secundario recibió el balazo, que atravesó su abdomen, mientras caminaba por la banquina. Paolini advirtió que el tiro puso en riesgo la vida del chico, que fue operado y evoluciona en forma favorable internado en el hospital Ramón Carrillo.

La madre y una tía del adolescente revivieron angustiadas, en la sala de audiencias, la dramática situación que había sufrido el chico, a partir del relato de la fiscal.

Nahuelpan estaba junto a su defensor particular Manuel Mansilla. El imputado estuvo toda la audiencia con la cabeza gacha y ocultaba parcialmente su rostro con el cuello de una campera.

Franco Nahuelpan estuvo toda la audiencia con la cabeza gacha y ocultando parcialmente su rostro. (foto Marcelo Martínez)

Los delitos atribuidos al imputado


Paolini y la fiscal jefe Betiana Cendón imputaron a Nahuelpan por el intento de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego contra Santoro y el por intento de homicidio con dolo eventual contra los dos acompañantes y el estudiante herido. Todo en carácter de partícipe necesario.

Señalaron que Nahuelpan prestó una colaboración esencial, porque manejaba el auto y lo puso a la par de la camioneta, a muy corta distancia, y de esa forma facilitó el ataque a balazos contra los ocupantes de la Amarok.

Cendón advirtió que Franco Nahuelpan portaba una pulsera electrónica porque tiene causas penales en trámite. Los dos prófugos Tomás y Osés Garay también tenían tobilleras electrónicas que cortaron para escapar de la Policía que los busca por Bariloche.

El juez de garantías César Lanfranchi dirigió la audiencia de control de detención y de formulación de cargos contra Franco Nahuelpan. (foto Marcelo Martínez)

Las evidencias ofrecidas por la fiscalía


La fiscalía sostuvo los cargos contra el imputado con el acta de procedimiento policial, declaraciones de testigos, el informe que indica que el acusado es el dueño del Honda City, que la Policía secuestró el jueves por la noche en el barrio Virgen Misionera de esta ciudad.

Mencionaron que contaban con el informe de la Uadme que ubicó a Nahuelpan en el lugar del hecho porque portaba la pulsera electrónica. También, con el registro de una cámara de seguridad que lo grabó cuando descendía de su vehículo esa tarde de jueves tras el ataque y el testimonio de una testigo reservada.

El defensor particular Manuel Mansilla intentó, sin éxito, que no prosperara la formulación de cargos contra su asistido. (foto Marcelo Martínez)

La postura de la defensa


El defensor cuestionó la formulación de cargos y alegó que la fiscalía no tenía testigos directos que identificaran a Nahuelpan en el momento de la balacera al volante del auto. “Franco no tiene ninguna participación en el hecho”, aseguró Mansilla.

Planteó la teoría de un posible enfrentamiento armado entre los dos grupos. Sin embargo, Cendón refutó esa hipótesis con el informe del gabinete de Criminalística que no constató ningún impacto de proyectil en el Honda City.

Además, la fiscal recalcó que los protagonistas del hecho “se conocen perfectamente”. Destacó que Osés Garay tiene una declaración de rebeldía y un pedido de captura desde agosto pasado. En la misma situación estaba Franco Nahuelpan. Y mencionó que tres días antes del hecho, los agresores habían amenazado de muerte a Santoro.

¡Quiero que me traigan evidencia  de que Franco estuvo en el lugar del hecho!”, reclamó Mansilla. Y recalcó que su asistido de inmediato se puso a disposición de la fiscalía al comparecer en la comisaría 27. “Es débil la teoría de la fiscalía, no tiene sustento probatorio”, aseveró el defensor.

Sin embargo, el juez admitió los cargos contra Nahuelpan y hablitó que el caso se investigue por cuatro meses.

La audiencia se desarrolló este sábado por la mañana en el edificio de Tribunales de la calle John O´Connor al 20 de Bariloche. (foto Marcelo Martínez)

La discusión por la prisión preventiva


La fiscalía pidió que durante ese lapso se le imponga prisión preventiva al acusado. Cendón alegó que había peligro de fuga y de entorpecimiento de la investigación si el imputado recuperaba la libertad aun con pulsera electrónica. Y observó que el dispositivo no impidió a Nahuelpan participar en el ataque a tiros.

Cendón mencionó que Nahuelpan afrontará un juicio el 30 y 31 de este mes acusado por portación de arma de guerra. Y recordó que siendo menor tuvo varios legajos por hechos relacionados con portación o abuso de armas. Y recalcó que actuaron con temeridad al cometer el ataque en un horario de salida de los estudiantes de dos colegios privados ubicados en la zona.

Mansilla replicó que no hay peligro de fuga. Lo demostró Nahuelpan al concurrir en forma voluntaria a la comisaría y que no se cortó en ningún momento la pulsera electrónica si hubiese querido escapar.

Dijo que el imputado estuvo preocupado por la salud del chico al que conoce del barrio. La madre del chico reaccionó furiosa desde el público. “¡Que mire a la cara!”, le exigió al acusado.  

El defensor pidió que el joven permanezca en libertad con la pulsera o, en todo caso, que cumpla prisión preventiva domiciliaria.

Lanfranchi impuso la prisión preventiva por el riesgo de entorpecimiento de la investigación. Descartó el peligro de fuga. Mansilla impugnó lo resuelto por el magistrado.

Cuando retiraban a Nahuelpan de la sala, la mamá del estudiante baleado le gritó: “¡Guacho pedís la libertad mientras mi hijo está internado!”


Tres días después de que lo amenazaran, Agustín Santoro estuvo cara a cara con la muerte. Mientras conducía una Volkswagen Amarok por la avenida de los Pioneros de Bariloche, un vehículo Honda City que circulaba en el mismo sentido invadió el carril contrario y se puso a la par de la camioneta. El brazo de un joven salió por la ventanilla del acompañante del auto con un arma de fuego en la mano. Santoro  reconoció al agresor. Gritó, desesperado, a sus dos acompañantes que se agacharan. Una ráfaga de ocho tiros estremeció la zona.

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