Juzgan cinematográfico atraco en céntrica joyería de Cipolletti

Dos de los autores fueron detenidos. Tienen graves antecedentes

Redacción

Por Redacción

Antes de asaltar la joyería Kilates con un estudiado plan, secuestraron a un hombre, le robaron el auto y lo encerraron en el baúl.

CIPOLLETTI (AC).- Los dos acusados por el planificado y audaz atraco a una joyería de Cipolletti, que ocurrió en julio de 2010, se negaron a declarar ayer en el inicio del juicio. Los ladrones interceptaron a un visitador médico de Neuquén, se apoderaron de su auto y lo colocaron en el baúl. Así fueron hasta el negocio de San Martín y Villegas y se dividieron las tareas: mientras entretenían a la policía de custodia, los otros simularon ser clientes pero luego apuntaron con armas de fuego a los empleados y se llevaron alhajas y relojes. El debate comenzó ayer ante la Cámara Primera de Cipolletti. Los imputados fueron trasladados desde Mendoza, donde cumplen condenas y también enfrentan otros procesos judiciales. En realidad el robo fue cometido por una banda integrada por cuatro personas pero sólo fueron detenidos en Mendoza Fernando Darío Rivarola Sosa y Jesús Javier Wekid Calzeta. Los cómplices, se sospechó, podrían haber sido de la región. Wekid Calzeta tiene 18 causas judiciales y fue condenado a perpetua por un doble homicidio cometido en Los Corralitos. El atraco ocurrió el 2 de julio de 2010. Todo empezó a las cuatro de la tarde. El visitador médico iba con su auto por Alem, donde fue interceptado por dos de los sujetos que le hicieron recorrer varios puntos de la ciudad, siempre a punta de pistola; en algún momento subieron al auto otros dos delincuentes. Fue cuando encerraron a la víctima en el baúl y se dirigieron entonces hasta la joyería Kilates, en pleno centro de Cipolletti. Para entonces ya eran las cinco. El local tiene custodia policial permanente y un sistema de seguridad de doble puerta que complica el ingreso pero, sobre todo, retrasa el escape. Dos de los asaltantes abordaron a la mujer policía y la entretuvieron con consultas vagas. Cuando reaccionó ya era tarde: estaban apuntándole con un arma. En el interior, los otros dos simularon ser clientes y pidieron ver joyas. Cuando se dieron cuenta de que la situación estaba controlada, extrajeron armas, encañonaron a los empleados y se llevaron alhajas y relojes de alta gama por un valor de 300.000 pesos. Huyeron en el mismo auto que tenía al visitador médico encerrado en el baúl. Dejaron el coche en la calle Lisandro de la Torre. A fuerza de golpes el hombre logró zafar de su encierro y denunció lo que le había pasado. Ayer, en el juicio, declaró la uniformada que hacía de custodia en la joyería y que luego reconoció por fotografías a los delincuentes, que actuaron con el rostro descubierto. También ofreció su versión el portero del edificio donde se encuentra el local. El debate continúa hoy a las 9 con otros cinco testimonios. El tribunal está integrado por Álvaro Meynet, Alejandra Berenguer y Sebastián Nolivo. El fiscal es Ricardo Maggi y el defensor de los imputados es Claudio Romero.


Antes de asaltar la joyería Kilates con un estudiado plan, secuestraron a un hombre, le robaron el auto y lo encerraron en el baúl.

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