La antigua panadería de Plaza Huincul que se convirtió en centro de jubilados

En esta esquina se ubica un edificio construido en la década de 1930, que había sido destinado a la elaboración y expendio de pan. Hoy es un lugar de reunión para adultos mayores.



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Los colores de sus paredes han cambiado en su exterior y tal vez tuvo alguna que otra mejora, pero la arquitectura original se conserva.

En la esquina de Azucena Maizani y Juan Marín de Plaza Huincul se levanta desde la década de 1930 un edificio que comenzó a funcionar como Panadería de YPF y que con el correr del tiempo transformó su interior y actividad pero su estructura sigue intacta. Hoy el centro de jubilados local cobija a los adultos mayores que deciden pasar su tiempo en contacto con sus pares.

Situado en el corazón del barrio Central, este edificio perteneció como tantos otros a la empresa estatal YPF que tenía Plaza Huincul. Cuando se descubrió el petróleo en 1918 desde el pozo denominado Uno se desencadenó el comienzo de la actividad hidrocarburífera en la provincia del Neuquén –hito que el pasado 29 de octubre cumplió el centenario– y con ello el crecimiento de una población.

Además de las viviendas para los trabajadores y sus familias, YPF disponía de otros beneficios, como el sistema de salud o una proveeduría de mercaderías. Entre estos edificios se levantó una panadería, situada en Maizani y Marín. Allí se hacía la producción y venta del pan y las facturas, no sólo para los empleados de YPF sino para el público en general.

Luego, a fines de la década de 1970, la empresa se desprendió de este sector de panadería y la tomó un privado que siguió con la actividad durante varios años más hasta que cerró sus puertas y cesó así la actividad comercial.

Finalmente, con el proceso de privatización, hubo varios edificios que pertenecieron a la petrolera y quedaron ociosos. Mediante diferentes convenios, algunos de ellos pasaron a manos del Municipio de Huincul, en la administración del entonces intendente Alberto “Tucho” Pérez, ya a mediados de los 90.

Y se le buscó un destino al edificio de paredes robustas y donde aún hoy se puede observar el horno donde se cocinaba el pan diario.

Fue así que se decidió que este lugar iba a estar destinado al centro de jubilados, para que cuenten con un espacio destinado a las actividades sociales y de encuentro de este sector de la población.

El lugar no sólo permite la realización de talleres o reuniones para los jubilados sino que también en el salón grande se dispone su alquiler para los festejos de cumpleaños o casamientos.

Los colores de sus paredes han cambiado en su exterior y tal vez tuvo alguna que otra mejora, pero la arquitectura original se conserva y en su interior se guardan las historias de los vecinos que pasaron por ahí, que trabajaron desde sus inicios o quienes, como simples clientes, iban a comprar a diario el pan. Desde hace algunos años atrás se tejen otras historias, las de los adultos mayores que también pasan su tiempo en este lugar.

En el lugar no sólo se realizan talleres o reuniones para los jubilados sino que también se alquila para todo tipo de eventos.

Un punto de encuentro: Plaza Huincul

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En el lugar no sólo se realizan talleres o reuniones para los jubilados sino que también se alquila para todo tipo de eventos.

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La antigua panadería de Plaza Huincul que se convirtió en centro de jubilados