La asamblea le rechazó los balances a la conducción de la CEB

El oficialismo tenía mayoría entre los delegados pero las ausencias lo dejaron en minoría.





La asamblea de delegados de la Cooperativa de Electricidad Bariloche rechazó anoche los balances de los dos últimos ejercicios, en un clima de dura confrontación entre las listas Blanca y Verde y Celeste y Blanca (aliadas detrás del presidente Carlos Aristegui) y la opositora lista Roja, que ganó la última elección.

Aristegui continuará en la presidencia gracias al entendimiento entre su lista y la que encabeza Luis Barrales, que resultaron segunda y tercera en las elecciones de noviembre. Sellada esa unidad, tenían también una mayoría de delegados (58) contra los 44 que se adjudicó la Roja en esos mismos comicios. Pero varias ausencias no explicadas dejaron al oficialismo en minoría.

Los rojos se presentaron a la asamblea con 43 delegados, pero a las listas blanca y verde y a la celeste y blanca les faltaron al menos 17, que les hubieran resultado suficientes para aprobar los balances y las memorias de 2020 y 2021.

Ahora deberán reelaborar los estados contables y buscar la aprobación en una nueva asamblea, posiblemente en febrero próximo, porque es condición ineludible tener los balances en regla para operar con los bancos, acceder a créditos, subsidios y otros beneficios.

El Consejo de Administración de la Cooperativa está conformado por seis representantes de las listas alineadas con Aristegui y cuatro de la lista Roja, quienes quedaron desplazados de los principales puestos de decisión.

En reunión de Consejo realizada instantes después de la asamblea se distribuyeron los cargos del “comité ejecutivo”, que quedó conformado por Carlos Aristegui en la presidencia, Cecilia Sandoval como vicepresidente, Martín Enevoldsen en la tesorería, Luis Barrales como secretario, Pamela Nahul protesorera y Jorge Rojas prosecretario.

Alejandro Pozas, consejero titular por la lista roja que renovó su mandato, era tesorero hasta este recambio y dijo que recurrirán a la Justicia porque “no se respetó el voto de los asociados”. Antes de la asamblea ya habían hecho otras presentaciones que fueron rechazadas.

Pozas dijo también que en la asamblea se vivieron momentos de fuerte tensión por “el perfil autoritario y antidemocrático que impuso Aristegui”. Aseguró que “no les permitían el uso de la palabra a los delegados” y se plantearon “mociones poco claras” que obligaron a repetir alguna votación.

Pozas interpretó que las ausencias de delegados oficialistas sería una demostración de que “no todos están de acuerdo” con la unificación acrítica resuelta por los referentes principales de sus listas.

La CEB llegó a la asamblea de ayer con dos balances pendientes de tratamiento porque el correspondiente a 2020 se postergó debido a la pandemia y había un permiso especial del Inaes para que las cooperativas pudieran operar aun sin ese requisito.

Pero ahora, con dos balances anuales desaprobados, la situación obligará a revisar y corregir con urgencia esos informes técnicos.

Pozas recordó que hay una denuncia penal reciente por “balance falso” presentada por un delegado y que en esas condiciones no lo podían aprobar. Explicó que algunas de las falencias tienen que ver con “ajustes por inflación mal hechos y faltantes en cuentas que no corresponden”. Se preguntó cómo hará el contador que lo firmó para rehacerlo y admitir los errores. “Eso tiene consecuencias profesionales”, opinó.

La palabra oficial

La CEB solo informó en un comunicado oficial cómo quedó conformada la nueva conducción y confirmó que los balances de los ejercicios económicos 62 y 63 “fueron rechazados” por la asamblea sin haberles “dado tratamiento”. Nada dijo sobre la cantidad de delegados participantes y los motivos de las ausencias.

La lista roja afirmó que ante las irregularidades detectadas “no queda otra alternativa que rechazar los balances” y cuestionó a la conducción de Aristegui porque “se niega a abrir las cuentas y no quiere transparentar los números a los vecinos”.

El actual presidente es un exoficial retirado del Ejército y esa condición fue atacada también por la lista roja, al cuestionar su estilo de gestión.

“Aristegui dificultó en forma constante la posibilidad de los delegados de dar a conocer su opinión, intentó silenciar una y otra vez a sus vecinos, creyó que estaba en el Ejército y pretendió dar órdenes y que solo se escuche su voz”, acusaron.


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