La brutalidad como arma de propaganda y reclutamiento

Redacción

Por Redacción

DEBATES | Nuevas guerras

Desde hace días, los yihadistas de la milicia terrorista Estado Islámico se encuentran cada vez más cerca de controlar buena parte de Siria e Irak.

El EI (también conocido como ISIS, sus siglas en inglés) siembra terror en la región exhibiendo imágenes de sus armas a través de internet. Muestra a sus oponentes y al mundo entero sus tanques, artillería pesada y combatientes, dispuesto a cualquier cosa. Y también divulga brutales ejecuciones de combatientes locales, activistas que desafían sus rígidos reglamentos islámicos y decapitaciones de occidentales que han horrorizado a buena parte del mundo.

El movimiento surgió en Irak en el 2006 por iniciativa de Al Qaeda. Se presentaba como el defensor de la minoría sunnita ante los chiitas que tomaron el poder con la invasión liderada por Estados Unidos en el 2003. Su brutalidad y su islam intransigente condujeron a las tribus sunnitas a expulsarlo de su territorio. Pero desde julio del 2011, en medio de la revuelta contra Bashar al Assad, sus miembros fueron llamados a combatir en Siria contra el régimen. Rápidamente surgieron las diferencias y en el 2014 comenzó una guerra interna en la que murieron al menos 6.000 personas. Fortalecido por sus victorias en Irak y Siria, el jefe del Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi, proclamó en junio de este año el califato sobre los dos países.

Hoy controla aproximadamente 25% de Siria (45.000 km²) y el 40% de Irak (170.000 km²), o sea, en total 215.000 km², lo que representa casi la superficie del Reino Unido (237.000 km²), según Fabrice Balanche, un geógrafo especializado en Siria.

La CIA habla de 20.000 a 31.000 combatientes en los dos países, incluyendo a 3.000 occidentales y 1.000 de otros países asiáticos como Chechenia e incluso de China.

El Estado Islámico recluta mucho a través de las redes sociales; otros ingresan por miedo o atraídos por los salarios que ofrecen. ¿Por qué atraen a los extranjeros? Según el escritor y periodista libanés Hazem al Amin, los yihadistas occidentales están fascinados por su demostración de fuerza de “tipo Hollywood”. Las decapitaciones, las ejecuciones y la conquista de territorios filmados en HD y distribuidos por internet parecen una epopeya.

El EI no se contenta con llevar a cabo ataques y desestabilizar un Estado. La visión de la milicia es mayor: quiere destruir el viejo orden político y construir un Estado propio al que denomina “califato islámico” en Siria e Irak. “No es sólo una milicia terrorista -escribió recientemente el director del Instituto para Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) en Berlín, Volker Perthes-. Sería más correcto hablar de un proyecto de construcción del Estado yihadista”, concluyó.

El Estado Islámico y su líder lograron gran parte de lo que Osama bin Laden sólo podía soñar. Hace rato ya que el IS le quitó la supremacía a Al Qaeda. Como califa, Al Baghdadi reclama para sí el liderazgo de todos los musulmanes en el mundo y el EI se ha convertido en un grupo atractivo para jóvenes musulmanes rebeldes y antisistema en todo el mundo. (DPA/AP)


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