“La campera de Boudou”

Por Redacción

Es jueves. Llevo más de media hora sentado en la sala de espera que está justamente para eso, para esperar, en el Juzgado Federal de Roca, por un fulano que me “enchufó” unos billetes de cien pesos falsos. Juli, buena onda, me hace el aguante en el laburo mientras yo hago el trámite judicial correspondiente, porque por más que la cosa esté bastante tranquila, al boliche hay que atenderlo, no queda otra, porque cada uno es esclavo de sus propias conquistas, como decía Cabral, y porque el 10 hay que pagar el alquiler, eso lo dice el contrato.

Acabo con mi breve declaración y ya sobre el medio día vuelvo a mi casa. El TV muestra un gentío agitando banderas de distintos colores y consignas: Partido Comunista dicen las rojas, Volveremos se lee en otra celeste y blanca con una imagen vectorizada de la expresidenta, Quebracho se inscribe en varias también celestes y blancas, La Cámpora, JP, etc. ¿Qué pasó?, le pregunto a la flaca que mira de reojo mientras insiste en la encomiable e infinita tarea de mantener la casa en orden. No sé… Hebe tenía que presentarse a declarar y no fue, y la gente le está haciendo el aguante. Pobre mujer, pienso, a su edad, con la tragedia que debió soportar , tener que ir a dar explicaciones por cuestiones que, sinceramente, creo que escapan a su control y conocimiento. Pero, bueno, la Justicia es la Justicia y es la base del sistema democrático, aunque a veces nos joda. Sigo mirando el noticiero, que hace un paneo sobre los personajes más conocidos, Zannini, Delia, Esteche, Baradel, el diputado ese que se enojó con un periodista de la TV Pública y lo hizo echar y nunca me acuerdo el nombre –decía mi abuela que se olvidan los nombres de los mezquinos– la Parodi, Boudou… ¡Qué linda campera tiene Amado!, le digo a la flaca, dando un giro sobre el sentido de la noticia y yendo al terreno de la moda. Seguro anda en la moto, balbuceo en voz baja, porque la envidia nos agacha en el alma y en la voz. Y la verdad es que me gustaría algún día poder recorrer la 40 en una Harley, qué querés que te diga. Y si encima ligo una jubileta como la del exvice, ¡ni te cuento! La 40, la 22, la 36… Vamos, que hasta Alaska no paro. ¡Cuidado, Amado!, exclamo con un poco de sorna a la pantalla del TV, un día se te va enredar el manubrio de la Davidson en una bandera del PC o de Quebracho, o de esas que dicen “Vamos a volver”, y te vas a caer y vas a romper un espejito y sería una pena. Porque por más sentimiento de resistencia que uno tenga, cada cosa en su lugar: la motito en la cochera de Puerto Madero y a la marcha a patita, mi viejo. Suena el teléfono. Es Juli, para decirme que en el boliche no pasó nada, que estuvo retranquilo. Es fin de mes, Juli, la gente no cobró, la semana que viene va a repuntar, le digo a él mientras me lo digo a mí mismo a modo de consuelo. Total… la Harley puede esperar.

Carlos Cabaza Bianchini

DNI 17.291.582

“Un día se te va enredar el manubrio de la Davison en una bandera del PC o de Quebracho, o de esas que dicen ‘Vamos a volver’, y te vas a caer”.

Carlos Cabaza Bianchini

DNI 17.291.582

Roca

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“Un día se te va enredar el manubrio de la Davison en una bandera del PC o de Quebracho, o de esas que dicen ‘Vamos a volver’, y te vas a caer”.

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