La capital neuquina después de Quiroga



PANORAMA DE NEUQUÉN

Como nunca la política de Neuquén se juega en la elección del 22 de septiembre. La campaña por la intendencia capitalina no tiene propuestas, proyectos o plataformas. Hay un acuerdo tácito respecto del rumbo de la ciudad. Nadie quiere hacer algo diferente a lo que se hace. Por eso la estrategia es la sucesión. Todo lo que está atado al establishment local, partidos, candidatos, contratistas y empresas de servicios públicos, busca sobrevivir al movimiento sísmico de una Neuquén sin Horacio Quiroga.


Como todos los líderes personalistas, Quiroga no preparó su sucesión y dejó jugar. En la dispersión del oficialismo, el secretario de Coordinación Marcelo Bermúdez movió las fichas correctas antes que nadie y se puso, casi de prepo, el saco de candidato. Como liberal pragmático consiguió la venia de los hombres de peso en el detrás de escena del quiroguismo y se preparó para enfrentar al purismo oficialista.


Bermúdez demostró carácter para salir del protocolo del rey. No pareció sonrojarse al tener que despegarse del sello Cambiemos por sus bajos niveles de popularidad local. Después pateó el tablero de su colación al cerrar el acuerdo con Libres del Sur, una fuerza de centro izquierda, para ampliar por uno de sus costados débiles la base de votos. Además, metió las botas en el barro con el bloqueo de los taxistas y encabezó las negociaciones para evitar otro paro de colectivos.


A diferencia de su competidor directo, el ministro de Trabajo Mariano Gaido, Bermúdez pone la cara en todos los agujeros que empiezan a aparecer en la ciudad. Arriba y abajo. Esa característica le reconocen barrio adentro donde el asfalto del quiroguismo no llegó: está en contacto directo con los vecinos.


El partido provincial, aseguran sus operadores, viene midiendo bien en las encuestas. Sin embargo, saben, eso no alcanza para convencer al electorado con paladar negro de la capital neuquina. Es un principio dentro del MPN, como suelen decir sus dirigentes, no cambiar de caballo a mitad del río. Sin embargo, mantener la estrategia que tan buenos resultados le dio al gobernador Omar Gutiérrez en marzo, donde evitó confrontar a sus competidores, empieza a patinar en la capital.


Las dudas por un cambio de signo político, que tampoco sería un salto al vacío, llegaron a las constructoras que viven la primavera de la obra pública capitalina.



Incluso, más allá del escandaloso festival de listas colectoras y espejo que se ofrecerá a los neuquinos el cuarto domingo de septiembre, las candidaturas presentadas a diferencia de las elecciones provinciales parecen inclinar la balanza hacia el oficialismo evolucionado que practica Bermúdez.


Jorge Sobisch y Marcelo Zúniga, con expresiones políticas casi opuestas, parecen tener más capacidad para discutir el electorado emepenista que el oficialista. Aseguran que será, como casi todo este año, una elección polarizada.


Claro que Bermúdez no es Quiroga. Ambos lo saben pero ambos se necesitan. El primero de ellos entendió que tiene que construir una fuerza “pos-Pechi” que otorgue garantías similares y que, convencido o no, incorpore otros sectores que un Cambiemos fuerte jamás convocaría. Quedó demostrado que quien lo entiende está en el barco y el que no, afuera. La UCR puede dar fe del acto.


Sobisch y Zúniga, con expresiones políticas casi opuestas, parecen tener más capacidad para discutir el electorado emepenista que el oficialista.



El actual intendente deja millonarias obras en marcha. Las dudas por un cambio de signo político, que tampoco sería un salto al vacío, llegaron a las oficinas de las constructoras que viven la primavera de la obra pública capitalina. No todos son felices con el modelo. Está claro. Algunas anotan sus pensamientos en el libro de los rencores. Pero la mayoría preferiría la estabilidad.


Algo similar se abre con los servicios públicos: transporte, recolección de residuos, agua y hasta la polémica CALF. La distribuidora de energía, sumergida en una caprichosa deuda, debe renegociar su contrato de concesión y encuentra en la sucesión de Quiroga un ánimo más favorable. Por las dudas Bermúdez ya participó de las reuniones con Cammesa, la acreedora de la cooperativa.


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