La comunidad judía conmemora hoy el Día del Perdón

Por Redacción

BUENOS AIRES (Télam).- Hoy con la aparición en el firmamento de la primera estrella, la comunidad judía comenzará a conmemorar uno de sus días más sagrados: el Iom Kipur o Día del Perdón.

Es un día de ayuno en el que se une el cuerpo con el espíritu. «El ayuno tiene como función que uno, así como aflige su alma en el arrepentimiento y en la oración, su cuerpo acompaña también, absteniéndose de beber y de comer. Toda la simbología de Iom Kipur ronda alrededor de la idea de que es la dramatización de nuestra propia muerte», le explicó el rabino Sergio Bergman.

Iom Kipur se inaugura el domingo 15 al anochecer, con la oración del Kol Nidre, que significa todas nuestras promesas, fórmula por la cual, con una melodía tradicional, se sacan todos los libros de la Torá (de la ley), y se los presenta delante de la comunidad.

El Día del Perdón es una conmemoración que cierra, o sella, un período de diez días que se inició con Rosh Hashaná (cabeza de año, o año nuevo judío 5763).

«Tenemos un período de diez días que se llama «Aseret iemei teshuva», diez días del arrepentimiento, de la reflexión, en los que se nos encomienda hacer un balance del alma, lo que significa evaluar nuestras acciones, para lo cual se apela a valores, que son universales, pero que se manifiestan en nuestra tradición con nombres y símbolos distintivos».

Bergman, de 40 años, rabino de la Congregación Israelita de la República Argentina, explica: «Iom Mazikaron es el día de recordar. Recordar que fuimos creados, que somos libres, que somos criaturas, que actuamos con nuestro libre albedrío, y que por lo tanto nos equivocamos, y al recordar, asumimos responsabilidad por lo que hicimos».

«Iom Madin es el día del juicio, es decir que hay una responsabilidad por lo que uno hace. No solamente recuerda, sino que le asigna un valor. ¿Fue bueno lo que hice? ¿No fue bueno ? Y hablamos de presentarnos frente al tribunal celestial, pero de hecho, el lugar donde atiende este tribunal, en primera instancia, es en nuestra conciencia», añadió Bergman.

Según el rabino, otra dimensión de este ayuno, tiene que ver con la cuestión de la justicia social, lo que en la tradición judía se llama Tzedaká, «que nos hace vivir en nuestro propio cuerpo lo que es la privación. Se llaman Iamin Noraim, los días terribles, por el temor reverente de este juicio», indicó. (Télam)


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