La Constituyente arrancó dividida, en medio del escándalo y con fuertes enfrentamientos en la calle

El MPN, en alianza con los convencionales quiroguistas, la puso en marcha.

Redacción

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- La Constituyente comenzó ayer dividida, a los gritos entre los convencionales en el interior de la Legislatura y con represión en las calles contra manifestantes que no quieren la reforma.

Al cabo de una extenuante jornada que se inició a las 9, el MPN, en alianza con los dos representantes radicales que responden al intendente Horacio Quiroga -Néstor Burgos y Hugo Prieto-, logró dar anárquicos y caóticos pasos de una Convención que comenzó de manera irregular para casi la mitad de los integrantes del cuerpo.

Mientras el oficialismo avanzó con la jura de los convencionales, el nombramiento de las autoridades – designaron a Jorge Sobisch en la presidencia- y la determinación de una sede para las deliberaciones -será el Concejo Deliberante-, los representantes de la oposición, que suma 16 de 35 convencionales, anunciaron anoche que estudian la presentación de un recurso en la Justicia para no convalidar «este bochorno» y dijeron que se presentarán en la próxima sesión del lunes.

Los enfrentamientos en las calles dejaron trece heridos y vidrieras y vehículos dañados. De un lado había unos 300 manifestantes estatales que intentaron llegar hasta la Legislatura y del otro 300 policías que dispararon balas de goma y gases.

Durante la mañana y las primeras horas de la tarde, los convencionales no pudieron ponerse de acuerdo sobre e camino que debían seguir para dar inicio formal a la asamblea. Para el oficialismo había que elegir autoridades en forma provisoria, tomar juramento a los 35 convencionales y finalmente designar al presidente y a los secretarios.

Los partidos de la oposición sostuvieron que había que designar al convencional má antiguo como autoridad provisoria y conformar la comisión de Poderes para analizar los diplomas de los convencionales, antes de pasar a la jura. En ese ámbito iban a plantear las impugnaciones contra los convencionales Burgos y Prieto. Ellos tienen los dos votos que le dan la mayoría al MPN y fueron duramente cuestionados por la oposición.

Después de cuatro horas de debate con muchas interrupciones, el convencional Salvatori, jefe del bloque del MPN, propuso someter a votación su propuesta que consistía en elegir presidente provisional y secretario. Y como no había autoridad, dijo que había que votar en ese mismo momento. A continuación, los representantes del MPN, junto con Burgos y Prieto, levantaron la mano, y algunos lo hicieron con cierta sorpresa.

En ese momento no había ninguna autoridad al frente de la Convención, por lo que nadie pudo contabilizar los votos. Los constituyentes de la oposición saltaron de sus bancas, indignados porque Salvatori había actuado «como autoridad» de la Convención y el cuerpo no la tenía. A esa hora, en la Legislatura sólo había 35 convencionales intentando poner en marcha la Asamblea.

«Somos 18», gritó Prieto, cuando la mitad de la Convención ponía en duda la legalidad de ese paso clave que luego frenó la reunión por dos horas. La votación quedó así registrada, a viva voz. En el recinto había una escribana tomando nota de todo lo que ocurría. Mientras hacía su trabajo, simpati

zantes del MPN la amenazaron y radicó una denuncia en sede policial.

El paso que dio Salvatori, con el respaldo del MPN y de los dos convencionales radicales, habilitó a continuar con la Convención, tal como lo había planificado el MPN. Luego vino la designación de Encarnación Lozano como presidenta provisional que tomó juramento a todos los convencionales, excepto a los de la oposición que se retiraron cuando Salvatori propuso a Sobisch como autoridad de la Constituyente.

Sobisch se sentó en la presidencia después de escuchar lluvias de críticas contra su gobierno. Pero no bien ocupó la presidencia, el convencional Sobisch reiteró que no buscará una nueva reelección mediante esta reforma que él impulsó con una gran agenda de temas que ahora debe negociar con los radicales quiroguistas.

«Vamos a tener una Constitución de la que nos vamos a enorgullecer», fueron las últimas palabras que pronunció el vicegobernador Federico Brollo, anfitrión de la primera convocatoria. Los presentes ya habían cantado los himnos, la oposición había levantado la voz por el inicio de los incidentes en la esquina de la Legislatura y también se había enojado porque la mayoría de los lugares en el recinto habían sido ocupados por el oficialismo.

Brollo luego agregó: «Dejo todo en manos de la asamblea» y se quedó callado, como un espectador más. En ese momento comenzó la anárquica reunión de una Constituyente sin autoridades y con fuerzas divididas.

El convencional Sobisch había llegado al recinto con inusual puntualidad. A las 9.15 ingresó por una puerta lateral, pero no fue el centro de atención. A su alrededor no había fotógrafos ni periodistas persiguiéndolo. El foco de atención estaba a pocos metros, en la puerta principal de acceso al recinto, donde los convencionales de Unión de los Neuquinos discutían acaloradamente con personal de seguridad para poder ingresar.

El Himno Nacional unió a todos los presentes por unos minutos, pero cuando llegaron las estrofas del Himno de Neuquén todo cambió. «Que paren la represión», pedían los convencionales de Une. y el MPN, con barra incluía, respondía cantando con más fuerza la canción que identifica a la provincia.

En esos minutos iniciales, Sobisch ya sumaba dos bostezos e intercambiaba palabras con sus colaboradores inmediatos: los convencionales Pedro Salvatori y Jose Luis Mazzone. También lo hacía con el secretario General de la Gobernación, Rodrigo Salvadó, sentado detrás de su asiento, y con el diputado Manuel Gschwind, a quien también consultaba de tanto en tanto. Para la pelea, los alfiles del MPN fueron Mazzone y Salvatori.

Sobisch no habló ni una palabra durante las horas de debate y sólo se limitó a mirar la lista de oradores en la pizarra electrónica, a observar el techo, a beber agua y, en ocasiones, mirar algún detalle que le interesaba de lo que sucedía a su alrededor. En tres momentos diferentes se levantó de su banca y se retiró del recinto. «Fue al baño», dijeron en su entorno.

Notas asociadas: El MPN logró imponer a Sobisch en la presidencia Denunciaron amenazas y falta de garantías El caos se adueñó de los alrededores de la Legislatura  

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