“La deuda generacional”
Asoma una nueva generación en la esfera de la participación política. Esta nueva generación comprende a los nacidos entre 1991 y 1997. Son miles de jóvenes de todo el país cuya edad no supera los 22 años y afrontan el reto de concurrir, en algunos casos por primera vez, a votar. Pero ¿con qué motivación? Muchos no se sienten identificados con los actuales dirigentes políticos o ni siquiera los conocen. Sigue latente en nuestra sociedad el nefasto recuerdo de los saqueos de diciembre del 2001. Mientras algunos son muy chicos para recordarlo, otros tenemos bien grabados en nuestra memoria los hechos de violencia y la sensación de caos que azotó al país en esos trágicos días. Esto puede dar a entender que el primer acontecimiento en materia política del cual miles de nuevos votantes tienen algún recuerdo es el resultado de la crisis social y económica del 2001, causada por la mala gestión administrativa y el incorrecto desempeño de sus funciones por parte de los gobernantes argentinos. Debido a sus dimensiones, esta crisis marcaría un quiebre en nuestra nación, cuyas calles se tiñeron de sangre y cuya historia nunca volvió a ser lo que alguna vez había sido. Hay una deuda generacional con los jóvenes del país, que no son otra cosa que el futuro. Cuando una persona dice “la juventud está perdida” se está olvidando de que la responsabilidad de formar a esa juventud recae exclusivamente en los mayores. Por cada uno de esos “jóvenes perdidos” hay una persona mayor que ha preferido mirar hacia un costado en lugar de hacer algo para ayudar a educar, informar y motivar a esos jóvenes para que éstos puedan creer en un futuro mejor para sí mismos y para la República Argentina. El desgaste de los votantes es continuo, ya que cada cuatro años florecen las promesas, las que automáticamente se marchitan una vez que se realizan los comicios y asumen las autoridades electas. Pobre no es quien tiene pocos bienes sino quien ha perdido toda esperanza de que el futuro sea mejor. Esta persona resignada pasa a integrar un sector de la sociedad que con el pasar de los años pierde la fe en sus mandatarios, y una vez abandonada esa fe ya no hay vuelta atrás. Dicho esto, queda planteado el desafío para quienes resulten electos en las elecciones de este año, ya sea en el ámbito municipal, provincial o nacional. Su desafío será trabajar en beneficio de las pequeñas y grandes necesidades de la sociedad ya que, si a la hora de gobernar los funcionarios no se olvidan de su pueblo, luego su pueblo no se olvidará de ellos a la hora de volver a votar. Hernán Rueda DNI 36.752.884 Neuquén
Hernán Rueda DNI 36.752.884 Neuquén