La Escuelita: el juicio que se viene

Irá al banquillo personal jerárquico de Inteligencia del Ejército en Neuquén y Bahía Blanca por los secuestros de más de 20 jóvenes de Cutral Co, Neuquén, Cipolletti, Cinco Saltos y San Martín de los Andes.



Dora Seguel, en uno de los testimonios a la Justicia. Fue secuestrada con apenas 15 años.

Dora Seguel, en uno de los testimonios a la Justicia. Fue secuestrada con apenas 15 años.

El juicio La Escuelita que hace más de un año y medio está en trámite de iniciar es el que tiene por protagonista al personal jerárquico de inteligencia del Ejército en Neuquén y Bahía Blanca por los secuestros producidos en la primera quincena de junio, cuando se llevaron de Neuquén a más de 20 jóvenes de Cutral Co, Neuquén, Cipolletti, Cinco Saltos y San Martín de los Andes. El traslado fue en un vuelo nocturno que salió del aeropuerto Neuquén y terminó en el centro clandestino de Bahía Blanca.

El piloto del fatídico vuelo está acusado de tormentos, del secuestro y de las desapariciones forzadas al igual que los militares con los que deberá compartir banquillo.

El lugar de torturas de Neuquén recibió el nombre La Escuelita , al igual que el centro clandestino de Bahía Blanca, debido a que en la época de la implementación de estos instrumentos del terrorismo de Estado tuvieron un mismo jefe: el general Adel Vilas.

Vilas recaló en Bahía Blanca y en Neuquén tras haber puesto en marcha en Tucumán La Escuelita de Famaillá, donde aplicó desde 1975 la tortura y desaparición forzada como parte del Operativo Independencia, de caza y secuestro de militantes del PRT que se habían abroquelado en el monte tucumano.

Para el juicio pendiente de desarrollo en Neuquén fueron designados los jueces federales Alejandro Cabral, Alejandro Silva y Simón Bracco.

El fiscal será Miguel Ángel Palazzani, mientras que están como querellantes el Ceprodh y la APDH Neuquén, que desde el 2018 que planteó quejas por “retardo de justicia” ante el Tribunal Oral Federal.

Fueron las primeras denuncias penales en los tribunales desde el regreso de la democracia por el destino de los desaparecidos, como la de Alicia Pifarré, Susana Mujica o el exlegislador neuquino Eduardo Buamscha, sobreviviente del centro clandestino bahiense y testigo en varios de los juicios que se llevaron a cabo, sin poder asistir al juzgamiento de su propia denuncia.

Varios de los acusados en el momento de la elevación a juicio (hace casi tres años) fallecieron o quedaron fuera del juzgamiento debido a que fueron declarados incapaces de ser sometidos a juicio.


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