La Escuelita VI: doloroso testimonio de Horacio Herman



Horacio Herman declaró ayer sobre la desaparición de su hermano. (Florencia Salto)

Horacio Herman declaró ayer sobre la desaparición de su hermano. (Florencia Salto)

La reapertura de la audiencia por los delitos cometidos durante la dictadura arrancó con el testimonio de Horacio Herman, hermano de Juan -desaparecido-, con videoconferencias desde París, desde Bariloche y la presencia en la sala de quienes fueron amigos de joven estudiante secuestrado en julio de 1977 en la casa de sus padres.

Con ribetes de escándalo, dos testigos revelaron que la hija del general Néstor Castelli (uno de los 8 acusados) Liliana Castelli, buscó el contacto con ellos por las redes sociales con motivos poco claros.

Cuando el cineasta Carlos Echeverría daba detalles al tribunal de los intrigantes contactos de la hija del general, una mujer de brazos cruzados y actitud desafiante apareció en primer plano en los televisores de Neuquén que proyectan las imágenes de la sala de Comodoro Py desde la cual los acusados siguen el juicio.

Mis padres recibieron todo el maltrato del juez cuando hicieron la denuncia. Me alegro que haya juicio y condena”.

Horacio Herman.

El presidente del tribunal, Orlando Coscia, suspendió el testimonio, corroboró que la mujer era una familiar entrometida en la sala reservada para imputados y solicitó asistencia de un funcionario judicial en Buenos Aires.

“Solicitamos que se defina en la sede de este tribunal como sala contigua” para los acusados, protestó Natalia Hormazábal, de la querella del Ceprodh.
La acusación por el secuestro de Herman alcanza a la mayoría de los imputados en este juicio.

La audiencia de ayer ante el TOF Neuquén. (Florencia Salto)

Castelli era el responsable del centro clandestino en Bariloche cuando ocurrió; Fernando Zárraga dirigía las reuniones de inteligencia en el batallón andino “donde se definía a quién vigilar”, se describió ayer en el juicio; y los integrantes del destacamento de inteligencia 182 de Neuquén Jorge Molina Ezcurra, Jorge Di Pasquale, Sergio San Martín y Carlos Benavidez viajaron en julio de 1977 “en comisión” a la ciudad lacustre los días previos al secuestro del estudiante y regresaron tras la desaparición.

Oscar Reinhold -a cargo de Inteligencia del Comando en Neuquén- también fue procesado por Herman, en tanto el comandante de gendarmería Emilio Sachitella esta desvinculado de este caso aunque acusado de los secuestros y torturas a un matrimonio de San Martín de los Andes.

Horacio Herman pidió la condena para todos los involucrados. “Que tengan lo que les corresponde: la persona que ordenó la detención, el que lo secuestró, los que lo trasladaron, el que torturó, el que dio la orden de torturar y el que lo mató. Tal vez haya 2 de los 10 eslabones, por eso estoy aquí”, dijo. Describió el peregrinar de su papá por los juzgados, comisarías, cuarteles, militares e iglesias en busca de una noticia sobre su hijo.

“Fue a ver a Jaime de Nevares, a Miguel Hesayne y hasta monseñor Antonio Plaza, cuando pensamos que también ayudaba”, recordó.

"Parte de mí no lo termina de aceptar"

La desaparición forzada fue calificada por la Corte interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como un delito continuado (2006) porque “sus efectos lesionan no sólo a la persona que la sufre sino también a la familia, y la colectividad”. Y ayer se palpó en un silencio largo y espeso en la sala de audiencias cuando Horacio Herman trató de explicar qué había ocurrido tras la desaparición de su hermano Juan.

“Terrible” fue la palabra que usó para describir el estupor y la tristeza infinita.

“El dolor se hacía insoportable en la cotidianeidad, es muy complicado el día a día”, les dijo a los jueces.

“Mi madre enloqueció, tomaba pastillas y alcohol, se golpeaba la cabeza contra la pared. Mi padre lloraba todos los días un poquito y dejó de sufrir a los 80, cuando perdió la cabeza porque estaba senil y yo me alegré porque había empezado a descansar. Desde el día que siguió (al secuestro) pensé que me iban a despertar para decirme que Juan había vuelto; pero no. Y al otro día era lo mismo.

Esta sensación de estar y no estar (la de un desaparecido) es sorprendente; pienso que está muerto, pero parte de mí no lo termina de aceptar”, describió durante la audiencia.


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