La fragmentación de la oposición



PANORAMA DE NEUQUÉN

La intervención de la Corte Suprema de Justicia en la disputa de quién ocupaba el lugar que dejó vacante el extinto Horacio Pechi Quiroga puso un eslabón en la cadena de situaciones creadas por la oposición al MPN.
El historiador Gabriel Rafart habla de la fragmentación que protagoniza la oposición al MPN y menciona que, como un partido, produce al mismo tiempo su propio oficialismo y oposición. Son las partes del MPN como puede ser ahora la parte de Rolando Figueroa y la de Omar Gutiérrez, ambas en la factoría de Jorge Sapag.


De las diez veces que se eligió gobernador, tras el regreso de la democracia en 1983, hubo dos oportunidades en las que se terminaba la gobernación de un líder o caudillo. Era la parte más blanda del MPN que se sometía a las urnas con un esquema más flexible.
En una de ellas, la principal oposición que personificaba Oscar Massei y Luis Novoa del Partido Justicialista no resistió la tentación y avanzó hacia la luz: la fragmentación. A poco de las elecciones en una chacra se resolvió separarse e ir por un nuevo partido que encarnaba la renovación y le dejó el sello a la ortodoxia peronista. Ganó Pedro Salvatori, quien supo ser ministro de Felipe Sapag.


La otra oportunidad fue en el 2015, se terminaba el tiempo de Jorge Sapag y la oposición, que por entonces se identificaba con dos liderazgos de cabotaje geográfico reducido, Quiroga en Neuquén y Ramón Rioseco en Cutral Co, también cayó en la tentación y avanzó hacia la luz, la fragmentación. Ganó Omar Gutiérrez, quien era el ministro del sobrino de Felipe.


La doctora en historia Orietta Favaro aduce que la oposición acepta un papel secundario en construcción política. Da a entender que se siente cómoda en ese sillón de observación y acusación para marcar errores del oficialismo gobernante que fluctúa entre ser hegemónico o dominante.
La politóloga Daiana Neri observa que la práctica política regional tiene comportamiento en el que el oficialismo busca herramientas con las cuales conservar o conquistar el poder. En Río Negro fue la conformación de la Legislatura por circuito y por sábana y en Neuquén la puesta en práctica de las listas colectoras.


Estas oficiaron como ambulancia que salió a buscar los heridos que la ortodoxia justicialista había dejado sin oxígeno. Tal es el caso de Gabriel Romero y Sergio Gallia. También se anotaron en la lista “los olvidados” de otros partidos como Andrés Peressini y su “desagradecido” ahijado político Francisco Rols. La búsqueda de heridos para colectar fue sesgada para los propios porque en el prólogo del libro del buen emepenista dice que no hay peor astilla que la del propio palo, como es el caso de Jorge Sobisch, cuyo partido tiene más peso que algunas colectoras de extraños.


La oposición, entonces, entre la opción de aceptar el destino fatal de la comodidad que le ofrece el MPN y la fragmentación que resulta funcional al gobierno porque reina en la división, ponderó los puestos que el poder les asignó.
El MPN se quedó sin senador luego de dos derrotas en las PASO y las generales que sufrió Guillermo Pereyra, otrora retador de peso de una de las partes del partido. Cambiemos se desintegró por acción u omisión del presidente Mauricio Macri y la desaparición física de Quiroga. Los cuatro partidos que lo integraban en Neuquén tomaron su propio rumbo. En ese escenario, se llegó a la Corte Suprema para resolver si era Lucila Crexell o Pablo Cervi quien reemplace a Pechi. Se cumple su “profecía” de seguir haciendo política una vez muerto.


Crexell –afiliada al MPN– es consciente de que su presencia no era deseada en la casa de Cambiemos de Neuquén, aunque se la respetaba porque había sido invitada por el líder de la alianza. Desparecido el líder, los partidos avanzaron hacia la luz, se fragmentaron.
El escenario se presenta con nubarrones pero la oposición no aprendió la lección.


Comentarios


La fragmentación de la oposición