La hija de Darío Sánchez Vera culpa a la Justicia de ineficaz
Un familiar directo y único sospechoso estuvo detenido hasta mediados del 2016 y fue liberado tras un juicio que lo absolvió por el beneficio de la duda.
Paola Sánchez está firmemente convencida que el homicidio de su padre, ocurrido en el 2015, no tuvo por qué quedar sin un condenado. Y no sólo eso. Sus sospechas apuntan a un familiar directo, con nombre y apellido. Sin embargo, según la mujer, el que esa persona haya sido liberada tras su absolución por el beneficio de la duda se debe a que la propia estructura judicial no hizo las cosas como debía a la hora de recolectar las pruebas y orientar la investigación.
La última vez que habló con su padre sintió que “algo no se animó a decirle”. Ella asegura que fue una especie de alerta y que no supo entenderla. “Yo sabía que algo andaba mal”, se lamenta Paola Sánchez a dos años de su muerte. Una semana después de la conversación telefónica que mantuvo con él iba a enterarse que había desaparecido. Lo hallaron semienterrado en un descampado del paraje El Treinta. Paola recuerda que lo primero que pensó fue que su hermano, Héctor Sánchez, estaba involucrado. “Siempre creí que fue él”, sostiene.
Sentada en la oficina de la Comisión Antiimpunidad, donde trabaja desde que su padre –Darío Sánchez Vera (70)– fue asesinado, sigue afirmando que quien lo mató fue su hermano Héctor. Sus sospechas se fundaron en que cuando mataron a su papá hacía sólo cuatro meses que había salido de la cárcel tras haber cumplido una condena de 19 años de prisión por un crimen que cometió en Neuquén.
El presentimiento que apuntaba hacia su hermano como principal sospechoso comenzó a hacerse más fuerte cuando en la Comisaría 45ª, donde fue a radicar la denuncia de la desaparición, le dijeron que su papá había denunciado a Héctor por violencia familiar. Lo hizo un día antes de ser visto por última vez. Automáticamente fue a buscarlo a su casa, donde convivía con su padre, y le pidió explicaciones: “¡¿Dónde está papá?!, ¿Por qué no hiciste la denuncia?”. La repuesta de su hermano fue simple y concreta: “Yo te mandé un mensaje”.
Pasaron los días y nadie sabía nada de Sánchez hasta la fría mañana del 17 de julio de 2015 que lo encontraron semienterrado en un descampado a kilómetros de su casa. A su vez Héctor desapareció 24 horas después. La explicación fue que “tenía que hacer unos trámites”. Se la dio a un familiar y recién dos meses después fue encontrado en Centenario. El hombre fue juzgado en el 2016 por la Cámara Primera y fue absuelto por el beneficio de la duda. La mujer asegura que lo que falló para condenar a su hermano fue la falta de pruebas. “En todo momento hice hincapié en que no alcanzaba con que todos sospecháramos de él y que tenía un frondoso prontuario, sino que hacía falta más prueba en su contra, pero a nadie le importó. Nadie me escuchó”, se lamentó.
El caso
tuvo un solo detenido
Darío Sánchez Vera, de 70 años, fue visto por última vez el 9 de julio de 2015. Su cuerpo fue hallado una semana después de su desaparición, semienterrado en un descampado del paraje El Treinta. El mismo día que fue encontrado, su hijo, Héctor “Rulo” Sánchez, envió un mensaje a un familiar diciéndole que tenía que irse.
Desde un principio se sospechó que algo tuvo que ver con la muerte de su padre. Dos meses después, la Policía lo encontró en Centenario. Estuvo tras las rejas desde fines de 2015 hasta mediados de 2016 cuando fue liberado tras ser absuelto por el homicidio de Sánchez Vera.
“La Justicia de Río Negro no trabajó lo suficiente y es por eso que la causa de mi padre terminó en la nada”.
Paola Sánchez, hija de la víctima.
El sospechoso
Datos
- “La Justicia de Río Negro no trabajó lo suficiente y es por eso que la causa de mi padre terminó en la nada”.
- 4
- meses estuvo en libertad entre que salió de una cárcel neuquina y que fue detenido por el crimen de su padre.
Paola Sánchez está firmemente convencida que el homicidio de su padre, ocurrido en el 2015, no tuvo por qué quedar sin un condenado. Y no sólo eso. Sus sospechas apuntan a un familiar directo, con nombre y apellido. Sin embargo, según la mujer, el que esa persona haya sido liberada tras su absolución por el beneficio de la duda se debe a que la propia estructura judicial no hizo las cosas como debía a la hora de recolectar las pruebas y orientar la investigación.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora