“La industrial se beneficiaría”

Redacción

Por Redacción

Hace unos días visité, en Neuquén, la escuela industrial que está en Ruta 22 y Olascoaga y pregunté si los alumnos hacían algún producto para vender para así favorecer al colegio y me dijeron que no o, en otro caso, si hacían elementos para el uso de la escuela como, por ejemplo, hace años los bancos de los alumnos se hacían en el taller de la misma. Esto que ocurrió hace mucho tiempo fue buenísimo y yo me imagino qué hubiera pasado si hubiera continuado, pero no sólo con bancos, sino también con herramientas u otras cosas. Hubiera beneficiado muchísimo al colegio, pero lamentablemente no ocurrió. No creo equivocarme, porque es bueno que los alumnos, en la medida en que aprendan, produzcan; así tomarán conciencia de que lo que hacen vale y a futuro tendrán una posible salida laboral. Desde ya, la ganancia de lo producido que sea para comprar los elementos necesarios para el colegio. Esto me gustaría pero no pasa. Para que esto ocurra me parece que el Consejo de Educación debería tenerlo en cuenta y tomar cartas en el asunto y, por qué no, en la Cámara de Diputados hacer un proyecto que promueva la venta y fabricación de productos para favorecer a las instituciones. También sería buenísimo incentivar la creatividad de los alumnos y, si algunos jóvenes inventan algo dentro de la escuela, que se patente a nombre del colegio y las ganancias, que pueden ser fabulosas, se usen para beneficio de la institución, para favorecer así a los actuales alumnos y desde ya a los nuevos y futuros egresados. Destaco una vez más que la escuela industrial podría beneficiarse si los alumnos avanzados produjeran elementos como herramientas u otras cosas para ser vendidas, esto sería ideal porque incentivaría a los jóvenes que, al saber que sus productos son comprados, comenzarían a visualizar su primera salida laboral. Creo que los alumnos avanzados están en condiciones de generar y con lo que producirían harían un muy buen aporte al colegio como, por ejemplo, con las ganancias comprar nuevas máquinas o modernizar las actuales. Un muy buen ejemplo es el colegio que se encuentra en Neuquén, en la calle Primeros Pobladores: el San José Obrero. Ahí los alumnos producen y esto es aprovechado para mejorar el colegio y así todos se benefician. Destaco que esta institución tiene 700 alumnos en tres turnos y me parece que muchos colegios deberían seguir su ejemplo: fui un sábado a la mañana y me encontré con muchos alumnos dentro y fuera del colegio en total armonía, lo que demuestra que estos jóvenes a futuro serán excelentes ciudadanos. Espero que la gente que hace política considere y analice que el poder está en la mente pero para que funcione óptimamente y pueda crear nuevas ideas se necesitan buenos colegios, principalmente los públicos, para que todos tengan acceso y posibilidades y nos beneficiemos todos. Horacio C. E. Marcote, DNI 11.233.956 Neuquén

Horacio C. E. Marcote, DNI 11.233.956 Neuquén


Hace unos días visité, en Neuquén, la escuela industrial que está en Ruta 22 y Olascoaga y pregunté si los alumnos hacían algún producto para vender para así favorecer al colegio y me dijeron que no o, en otro caso, si hacían elementos para el uso de la escuela como, por ejemplo, hace años los bancos de los alumnos se hacían en el taller de la misma. Esto que ocurrió hace mucho tiempo fue buenísimo y yo me imagino qué hubiera pasado si hubiera continuado, pero no sólo con bancos, sino también con herramientas u otras cosas. Hubiera beneficiado muchísimo al colegio, pero lamentablemente no ocurrió. No creo equivocarme, porque es bueno que los alumnos, en la medida en que aprendan, produzcan; así tomarán conciencia de que lo que hacen vale y a futuro tendrán una posible salida laboral. Desde ya, la ganancia de lo producido que sea para comprar los elementos necesarios para el colegio. Esto me gustaría pero no pasa. Para que esto ocurra me parece que el Consejo de Educación debería tenerlo en cuenta y tomar cartas en el asunto y, por qué no, en la Cámara de Diputados hacer un proyecto que promueva la venta y fabricación de productos para favorecer a las instituciones. También sería buenísimo incentivar la creatividad de los alumnos y, si algunos jóvenes inventan algo dentro de la escuela, que se patente a nombre del colegio y las ganancias, que pueden ser fabulosas, se usen para beneficio de la institución, para favorecer así a los actuales alumnos y desde ya a los nuevos y futuros egresados. Destaco una vez más que la escuela industrial podría beneficiarse si los alumnos avanzados produjeran elementos como herramientas u otras cosas para ser vendidas, esto sería ideal porque incentivaría a los jóvenes que, al saber que sus productos son comprados, comenzarían a visualizar su primera salida laboral. Creo que los alumnos avanzados están en condiciones de generar y con lo que producirían harían un muy buen aporte al colegio como, por ejemplo, con las ganancias comprar nuevas máquinas o modernizar las actuales. Un muy buen ejemplo es el colegio que se encuentra en Neuquén, en la calle Primeros Pobladores: el San José Obrero. Ahí los alumnos producen y esto es aprovechado para mejorar el colegio y así todos se benefician. Destaco que esta institución tiene 700 alumnos en tres turnos y me parece que muchos colegios deberían seguir su ejemplo: fui un sábado a la mañana y me encontré con muchos alumnos dentro y fuera del colegio en total armonía, lo que demuestra que estos jóvenes a futuro serán excelentes ciudadanos. Espero que la gente que hace política considere y analice que el poder está en la mente pero para que funcione óptimamente y pueda crear nuevas ideas se necesitan buenos colegios, principalmente los públicos, para que todos tengan acceso y posibilidades y nos beneficiemos todos. Horacio C. E. Marcote, DNI 11.233.956 Neuquén

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