“La injusticias a la vuelta de la esquina”



En Chos Malal el rey reina... pero no gobierna, como reza el refrán. Es acá, en este añejo rincón de la provincia donde se estila el mejor aire de monarquía parlamentaria. Chos Malal es por lejos uno de los mejores ejemplos sobre esta afirmación, ejemplos que vemos en la calle día tras día como transeúntes, choferes y, sobre todo, como vecinos. Las injusticias se hallan a la vuelta de cada esquina y de cada vereda, y quienes prestamos atención a estas señales vemos con bronca la impunidad con la que se maneja cierta gente que se cree o es más rey que el propio soberano que debe aplicar las leyes.

Es moneda corriente ver un sinfín de infracciones de tránsito en cada cuadra y calle de la ciudad, tanto dentro como fuera del microcentro, aunque es en este último donde realmente se ponen en jaque las habilidades de un conductor dada la atención y pericia que se debe tener para esquivar y evitar impactar otros vehículos, problemas ocasionados generalmente por camiones de grandes dimensiones que, fuera de los horarios de descarga establecidos por el Municipio local, hacen y deshacen a su gusto maniobras que cortan el tránsito por completo durante varios minutos, eso si es que no derriban algún que otro árbol o se suben a alguna vereda. ¿Y los oficiales de tránsito? Bien, gracias.

Depende quién sea el rey se aplica la severa multa a pagar en infinitas cuotas especuladoras con el precio del combustible. Generalmente las paga el plebeyo, el vecino que se baja corriendo a buscar una vianda, la madre que espera a su hijo porque llega tarde al trabajo, el viajante que sólo tiene un día para repartir toda la mercadería, el taxista que espera a su pasajero, el vecino que viene del interior una vez al mes a llenar bidones con combustible... en fin, las paga el laburante.

Por citar otro ejemplo sencillo, son los pequeños comerciantes quienes deben soportar el acoso casi diario de inspectores en su lugar de trabajo por uno u otro motivo, sin embargo los grandes negocios hacen y deshacen en cuestiones de higiene, empleo de personal y zonas de descarga y depósito de mercadería. Pareciera que ser miembro de cierto círculo empresarial/social te garantiza no ser molestado por las leyes y el cumplimiento del deber. Estos reyes detrás de una gran “coronita” son quienes atan de manos y pies a la Justicia y a quienes debieran hacerla valer (pero no lo hacen por miedo a represalias), haciendo que las leyes y ordenanzas sean pisoteadas y burladas a más no poder por unos pocos, pero que sean implacables con una gran mayoría que tiene la obligación de cumplirlas con los dientes apretados por la impotencia de ser quienes son.

Todos ven, oyen, saben y entienden qué es lo que pasa con esta clase de personas con poder divino: simplemente no se las puede tocar. Entonces la mayor parte de la población opta por asumir esta realidad y no se molesta en denunciar ni exponer a ninguno de ellos porque, por experiencia histórica-social, saben que todos sus reclamos quedarán sin efecto en esta y en la otra vida.

Parece ser que realmente viviéramos en otro país, ya que hasta las formas de aplicar las leyes se hacen en otro sistema métrico: no todos son delitos, ya que no todos se miden con la misma vara.

Vasquez, Oscar D.

DNI 32.695.036

“Son los pequeños comerciantes quienes deben soportar el acoso casi diario de inspectores en su lugar de trabajo por uno u otro motivo; los grandes negocios hacen y deshacen”.

Vasquez, Oscar D.

DNI 32.695.036

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“Son los pequeños comerciantes quienes deben soportar el acoso casi diario de inspectores en su lugar de trabajo por uno u otro motivo; los grandes negocios hacen y deshacen”.

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“La injusticias a la vuelta de la esquina”