La libertad, herida por terror

análisis

PABLO SANGUINETTI DPA

Los atentados islamistas en París dispararon en toda Europa el miedo al terrorismo. La amenaza cobró forma real ahora en Alemania, donde la policía prohibió una marcha del polémico grupo islamófobo Pegida por el riesgo “concreto” de un atentado. Un ejemplo drástico de cómo el terror mutila libertades. “El derecho a manifestarse es un bien supremo, y como bien supremo hay que hacer todo lo posible para protegerlo”, señaló ayer Merkel. “Como canciller, me interesa que toda persona pueda manifestarse, me gusten o no sus contenidos, porque se trata de un derecho fundamental”. Wolfgang Bosbach, experto de Interior de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, pidió “comprensión” para la inusual medida. “No suspende ni la democracia ni el derecho a manifestarse. Es una decisión concreta para un acto, un día y un lugar”, justificó en el canal de noticias n-tv. En medio de esa tensión creciente, el veto a las marchas generó consternación en la sociedad y preocupación unánime en la clase política. Miembros de todos los partidos repitieron en términos generales la opinión de Merkel: la libertad de reunión y expresión es un derecho de todos. También de los islamófobos de Pegida.


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