La literatura rionegrina hizo pie en Buenos Aires

Poesía, cuentos, ensayos y hasta política militante.

Redacción

Por Redacción

Claudio Rabinovitch

BUENOS AIRES (ABA).- En la variedad está el gusto, suele decirse. De la cordillera a Viedma, pasando por el Valle, poetas, cuentistas y ensayistas rionegrinos se dieron cita en uno de los eventos de clausura de la 39ª edición de la Feria del Libro, realizada en el predio rural de Palermo.

La poeta Susana Amuchástegui, radicada hace casi 30 años en Bariloche, subyugó al auditorio de la sala Leopoldo Lugones con la lectura de frases como: “Mi sombra es ciega, por eso escucho siempre lo que no veo”. La poetiza agradeció la presencia en las escuelas de su libro “El potrillo y la mariposa”.

Además de abogado, el escritor que reside en El Bolsón Tato Affif definió a “Cuando las sombras reinan en el bosque” como un trabajo realizado en familia. Se trata de un bosque –donde quedó atrapada una mágica criatura de leyenda– y de Sebastián, un héroe cuya única arma es la valentía. “¿Cómo contar el brillo de los ojos de los chicos cuando leen una historia? ¿Cómo explicar lo que cuesta editar?”, lanzó el vate con anteojos y cabello enrulado.

Una poesía para adolescentes y mayores está contenida en “Vicios y pasiones” de Jorge Núñez, “evocación hacia una mujer temporal, o tal vez atemporal (como musa eterna)”, la definió el propio Núñez; sus cuentos son “viajes añorados por Buenos Aires, Londres o Nueva York”.

“En este Valle de lágrimas” está planteada como una muy interesante novela de Pablo Caballero (de la ciudad de General Roca). “Quise pintar la inmigración como un movimiento espiritual, está dedicado a todos los inmigrantes que hicieron patria”, deslizó el autor, colaborador de los salesianos. A “Patagonia hasta la última madurez del equilibrio” y a “Sin miedos”, se refirió Damián Berón, rescatando la tarea del Círculo de Editores de El Bolsón.

Una exposición conmovedora fue la de Silvia Raquel Giossue con sus “De las cenizas renaceré”, que refleja sus vivencias como una mujer que junto a sus cuatro hijos mayores padeció la violencia doméstica. Su testimonio tiene como objetivo ayudar a comprender que “existe una vida mejor”, y a entender que el síndrome de la mujer golpeada no termina con el fin del vínculo pues “la mujer “encontrará” otro golpeador, y ese hombre a otra mujer a quien golpear”.

La veta política la dio el veterano Oscar “Mito” Costa al referirse a su relato de ficción “Copetín al Paso: “Lupín”, uno de nosotros”. Lupín era el seudónimo de Néstor Kirchner y Costa fue su amigo. Fue presentado como “un diálogo en un bar imaginario –al estilo de los viejos copetines al paso–, que evoca “el ideario y el paso como militante universitario” del ex presidente. “Cuando murió Néstor me dio dolor y bronca, ¿por qué te fuiste tan pronto?, aunque continuas desde el corazón de Cristina”, exclamó Costa elevando emocionado su voz.

El acto fue inaugurado por la titular de la Casa de Río Negro en Buenos Aires, Ondina Agüero, quien anunció la refacción de las instalaciones para difundir a los artistas y contribuir a la asistencias médicas de urgencia para los rionegrinos en esta ciudad.


Claudio Rabinovitch

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