La música klezmer conquistó Neuquén
El dúo Lerner-Moguilevsky brindó un concierto de alta calidad interpretativa
por: ROSANA RINS
NEUQUEN (AN).- Pensar que la música típica de una cultura milenaria puede mimetizarse con ritmos y acordes modernos y aun así no perder su esencia y sonar bien, parece poco menos que imposible. Sin embargo, cuando se sabe cómo dominar y conquistar los instrumentos con maestría y de las propias entrañas se entrega parte de la partitura, todo puede ser.
César Lerner y Marcelo Moguilevsky saben cómo lograrlo y así quedó demostrado en el concierto de música klezmer que ofreciero el sábado pasado, en conmemoración de los 20 años del Centro Hebraico de Neuquén.
Este dúo de reconocida trayectoria internacional, se dedica desde hace dos años a «jugar» con la música tradicional judía a la que le incorporan acordes improvisados, tomando elementos musicales del folclore argentino, del jazz, la música contemporánea y el tango. Pero siempre respetando las melodías klezmer y tocando con un estilo propio muy particular.
La música klezmer nació en las aldeas judías de Europa centro oriental y combina ritmos, melodías, trinos, disonancias, armonías y explosiones de una vida marcada por los agudos contrastes de tragedia y esperanza.
Durante la hora y media que duró el concierto, el público fue testigo de un hecho que pocos artistas logran sobre el escenario: cautivar al público neófito hasta dejarlo completamente pasmado.
La destreza con que las manos de estos músicos se desplazan por la anatomía de sus instrumentos es digna de destacarse. Pero quizás lo más increíble fue presenciar con qué simpleza y facilidad inventan un acorde en la percusión, lo hacen subir, gritar, sonar de lejos o callarse, para luego recrear un nuevo sonido que desde el piano le marca el ritmo a su compañero con la flauta dulce.
Nadie discute que los instrumentos no hablan, pero luego de un concierto de Lerner-Moguilevsky, todo puede ser.