La nieve no da tregua en la Línea Sur

Personal médico ayuda y asiste a los vecinos que viven en la zona de campos, donde las nevadas calan hasta los huesos y aíslan a los residentes.



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25 kilómetros recorrieron desde el hospital rural hasta el campo de don Virgilio.(Foto: José Mellado )

“Teníamos que llegar como sea hasta la casa de este abuelo a llevarle sus medicamentos y ver cómo estaba” detalló Juan Montes, quien se desempeña como médico generalista en el hospital rural de Ñorquinco y el pasado miércoles tuvo que afrontar el difícil desafío de recorrer los 25 kilómetros que separan a esta localidad del sudoeste de la Región Sur rionegrina, con el campo de don Virgilio Millatrú, ubicado en la zona de Fita Miche, en cercanías del Paralelo 42.

La nieve y el intenso frío que azotan desde hace una semana a gran parte del centro oeste de la provincia no dan tregua. En la zona de Ñorquinco, en partes la nieve supera los 50 centímetros de altura y la helada cala hasta los huesos.

Don Virgilio Millatrú es un abuelo de 80 años que padece hipoacusia y ha perdido gran parte de la visión. Vive solo en una precaria vivienda, sin agua potable y sin luz eléctrica y se calefacciona con una vieja salamandra a leña. A pesar de su edad y sus problemas de salud, se resiste a abandonar el campo, donde tiene unas pocas cabras y algunos caballos.

El anciano es una de las personas que viven en la amplia zona rural, y que generan una atención permanente desde el municipio y desde el hospital. El pasado miércoles Montes, junto a la Trabajadora Social Irene Lamuniere partieron hacia el campo de Millatrú alrededor de las 11:30 en la ambulancia 4x4 del hospital de Ñorquinco, conducida por el chofer Ulises Parodi.

La nieve, el hielo y el viento, fueron obstáculos muy difíciles de sortear. En tres oportunidades tuvieron que palear para desencajar el rodado, que no podía avanzar. En partes, la altura de la nieve congelada superaba los 50 centímetros y la pick up quedaba literalmente “colgada”, con sus cuatro ruedas sin poder traccionar.

Montes nació en Perito Moreno, un paraje ubicado entre Pilcaniyeu y Bariloche, y trabaja desde hace poco más de dos años en el nosocomio de Ñorquinco. Conocedor de la zona, sabe que el invierno en la Región Sur no es obstáculo cuando se trata de una urgencia.

“Sabíamos que estaba feo porque ha estado nevando mucho y también ha hecho mucho frío. Pero teníamos que llegar como sea hasta la casa de don Virgilio. El no quiere abandonar el campo y necesitábamos saber cómo estaba. Teníamos que llevarle medicamentos y aprovechamos para alcanzarle pilas para que pueda escuchar la radio y algo de leña. También agua, porque la aguada desde donde se provee está un poco lejos de su casa y además ahora está congelada. Por suerte, lo encontramos bien...”, afirmó el médico.

Montes agregó que a diario el anciano recorre el campo para verificar el estado y la ubicación de sus animales, más aún en esta época donde la nieve y el viento los desorientan. “Estaba un poco preocupado porque anduvo recorriendo el campo y se le habían perdido algunos animales. Pero saber que la gente está bien, a nosotros nos deja tranquilos y, para ellos, que vayamos a visitarlo es de algunas manera sentirse acompañados” detalló.

El hospital de Ñorquinco tiene una amplia zona de influencia en la que se distribuyen varios parajes y numerosos pobladores dispersos. Cuenta con tres médicos generalistas y una Trabajadora Social, entre otros profesionales, que dos veces a la semana tiene programadas salidas a la zona rural para realizar atención primaria. A este cronograma se le suma otras salidas “extras”, como las del miércoles para visitar puntualmente a algunas personas en condición de riesgo.

Montes agregó que, antes del invierno, como medida preventiva se trasladan a los adultos y las mujeres embarazadas al pueblo para evitar tener que afrontar una emergencia, aunque aclaró que en algunos casos, la gente se resiste a abandonar el campo.


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