La oposición que se pasteuriza




La muerte de Quiroga dejó el vacío que, como líder, construyó en términos personalistas. Sus seguidores ultras ahora tienen cargos en organismos filo MPN.


La política del campamento que sedimenta en Neuquén se quedó sin oposición. Todo indica que, al igual que la caracterización provincial, la situación es provisoria y hay algunos argumentos que avientan esa posibilidad.

Una primera aproximación es que “es una consecuencia del cambio de gobierno a nivel nacional” que debe luchar para que no supure la herida interna. Entonces los representantes neuquinos no tiran mucho de la cuerda para evitar que les saquen a relucir los trapitos al sol.

Una segunda explicación, más de cabotaje, la dio un observador que indicó que “la oposición más intelectual al MPN fue cooptada en la municipalidad” y quitó sustento teórico a hilos argumentativos.

La tercera es la evidente fragmentación que tiene la oposición al MPN que antes fue gobierno en la Nación y que ahora solo luce con estocadas certeras en temas que los conoce desde adentro, como el misterioso contrato de concesión del EPAS y la Municipalidad: nadie lo vio completo pero aseguran que existe.

El extinto sociólogo Demetrio Taranda analizó el papel de la oposición al MPN a la que calificó como “débil y pusilánime”. Puso en estudio la crisis de los 90 y detectó que en la mayoría de las movilizaciones, las referencias eran las organizaciones sindicales de los asalariados públicos, organismos de los derechos humanos y algunas otras organizaciones. “El conjunto de partidos políticos con representación parlamentarla, especialmente la oposición, no aparecieron con nitidez planteando en perspectiva posibles horizontes más allá de la matriz económica constituida y de las formas de dominación social imperante”, escribió.

¿Habrá una repetición del escenario donde se ponga en tela de juicio la economía de enclave que genera la reproducción del sistema político en Neuquén?


Rioseco dijo que la provincia está fundida. Silvia Sapag amplificó el diagnóstico en el Senado y generó picazón en la Casa de Gobierno.


La muerte de Horacio Pechi Quiroga dejó el vacío que, como líder, construyó en términos personalistas. Sus seguidores ultras ahora tienen cargos en organismos filo MPN y los seguidores light se las rebuscan en representaciones legislativas.

El creador del Frente y la Participación Neuquina, Ramón Rioseco, bautizó el adjetivo que le produjo un poco de molestia a Omar Gutiérrez: la provincia está fundida. La senadora Silvia Sapag amplificó el diagnóstico en el Senado y generó picazón debajo de la torre del reloj de la Casa de Gobierno sobre la calle Roca.

Cuando se envían proyectos de endeudamiento a la Legislatura se busca que cada legislador se lleve algo para su molino. Así se aprobaron los primeros bonos (los del Trasandino) de desarrollo donde se anotaron obras que se podrían hacer con presupuesto propio. Los segundos bonos fueron más trabajosos y se anotaron 209 obras y, al cabo del plazo, faltaban 43, obviamente las más complicadas.

Los endeudamientos posteriores se votaron “para no atar las manos al gobernante” o por una devolución de gentilezas a partir de la cosecha de votos que, antes, tenía el partido en el Senado nacional que sensibilizaba ánimos a nivel provincial.

Claro que, volviendo a los 90, hubo un emergente de la unión de opositores al peronismo que parió la Alianza, cuyo examen en la materia gobernabilidad fue olvidable.

Hay un reproche que la oposición hace al MPN y es la capacidad para decir sin decir.

La diputada Soledad Martínez (cotiza en la intelectualidad opositora al MPN sin ser cooptada) esgrimió la escasa capacidad para “poner la cara” que tiene el gobierno provincial cuando debe volver sobre sus pasos. Lo comparó con el informe que, a nivel nacional, dieron los ministros de Alberto Fernández, pero en Neuquén el rechazo al pacto fiscal fue un trámite. Se envió el proyecto, se discutió por encima y se lo votó en el recinto.

En defensa del MPN se podría decir que con esa política les va bien, ganan elecciones y gobiernan, se adaptan, cooptan y se reinventan en la política del campamento. Y también, debilita a la oposición, la pasteuriza. =


Comentarios


La oposición que se pasteuriza