La rabia: por qué es tan peligrosa y qué hacer con ella

Esta una enfermedad zoonótica viral de tipo infecciosa ataca el sistema nervioso central con una letalidad cercana al 100 %.





Perros y gatos suelen ser los principales transmisores de la rabia a humanos.

Perros y gatos suelen ser los principales transmisores de la rabia a humanos.

La rabia es una enfermedad virósica del tipo aguda que tiene un comienzo bien definido y es generalmente de corta duración. Su infección es, en este caso, producida por un virus que se llama Rhabdoviridae, cuyo género es “Lyssavirus tipo 1” y tiene forma de bala o bastoncillo.

Esta enfermedad afecta a todos los mamíferos, pero principalmente a perros y gatos, dos especies que conviven de manera doméstica con las personas. También se da en animales salvajes tales como zorros, hurones, mangostas y murciélagos.

“La única prevención es la vacuna, debemos tomar conciencia de la importancia para proteger a nuestros perros y gatos que conviven con nosotros”.

Ramiro Etchepare, médico veterinario de Regina (MP 465)


“Es una enfermedad zoonótica, es decir que se puede transmitir al humano”, explica Ramiro Etchepare, médico veterinario de Regina, al ser consultado por Río Negro.

Los murciélagos suelen transmitir la rabia a los animales domésticos.


Un mamífero aéreo como el murciélago, si es afectado por la rabia, la transmite través de la mordedura o por contacto directo con las mucosas o heridas en contacto con la saliva del infectado, explica el profesional.
Un murciélago contagiado puede afectar a cualquier animal en el campo o en las zonas urbanas, y, al transmitírselo eventualmente, a animales domésticos, existe el riesgo de que éstos, a su vez, contagien a los humanos.


Tan importante como sus síntomas, son sus consecuencias: tanto en animales como en humanos es casi 100% mortal.



El gato, un animal al que le gusta cazar o “jugar” con su presa, corre el riesgo de ser mordido por un animal rabioso. “Sucede que, si este animal rabioso es un murciélago, cuando tiene el virus, queda como atontado, mareado y cae al suelo. Se chocan uno con otros, son animales nocturnos y empiezan a salir de día. Esto en el campo se puede observar tanto como en la ciudad. Ese gato contrae la rabia del murciélago y contagia a su dueño, que, en caso de estar vacunado, la enfermedad no prosperará, por eso es importante la vacuna”, enfatiza Etchepare.


Los síntomas que se pueden dar tanto en un perro como en un gato son fiebre, vómitos, irritabilidad, aumento de su agresividad, salivación excesiva, fotofobia, hidrofobia (porque tienen contracciones de laringe) dificultad para tragar. Tan importante como sus síntomas, son sus consecuencias: tanto en animales como en humanos es casi 100% mortal.
“La única prevención es la vacuna - señala el médico -; en otros países la vacuna antirrábica es obligatoria, acá aún no, pero debemos tomar conciencia de la importancia para proteger a nuestros perros y gatos que conviven con nosotros”.
“Las primeras dosis se aplica entre las 14 o 16 semanas de vida del cachorro, después de administrarle las vacunas reglamentarias. Los refuerzos se aplican anualmente”, concluye el profesional.

Lo que tenés que saber

- Enfermedad infecciosa. La enfermedad de la rabia está producida por un virus que ataca al sistema nervioso de los mamíferos y puede contraerse en cualquier época del año.
- Zoonótica. La rabia puede transmitirse también a las personas.
- Enfermedad mortal. No existe tratamiento y una vez que se presentan los síntomas suele ser letal, la única prevención es la vacuna.
- Transmisión. Las principales fuentes de contagio son zorros, murciélagos, mapaches, mangostas entre otros mamíferos silvestres.
- Una vez que se contrae el virus y hasta que se detectan los síntomas, es muy difícil detenerlo. Por lo que la prevención es la única manera de evitar que se desarrolle la patología.
- En el caso de encontrar un murciélago se debe denunciar inmediatamente a Senasa.


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