La recesión hizo caer a 30 empresas del Valle Medio
En los últimos años 2.500 personas fueron despedidas.
CHOELE CHOEL (AVM).- Un extraño estigma marcó al Valle Medio rionegrino en los últimos años: el fracaso de las inversiones agroindustriales y comerciales radicadas en su periferia.
Las consecuencias no son muy difíciles de imaginar. Cientos de trabajadores ya no tienen fuente laboral y millones de pesos se perdieron entre intentos de reactivación y costos superiores a las ganancias.
Tambos del Comahue y Alide son dos claros ejemplos de la dura situación. La paralización de la planta de Canale en Lamarque también demuestra las consecuencias de la recesión. Sin embargo, éstas son sólo algunas de las imágenes que saltan a la vista ante un repaso ligero.
Un sondeo más profundo, y con datos aportados por la Subsecretaría de Trabajo confirma que los establecimientos y comercios que han cerrado sus puertas o han despedido gente suman cerca de 30 en los últimos años.
Los números son más fríos aún. Sólo en el área comprendida por las localidades de Choele Choel, Luis Beltrán, Darwin y Belisle, 1.500 personas perdieron su trabajo. A todos ellos deben sumarse los que han perdido su fuente laboral en Lamarque, Pomona y Chimpay, calculados en 1.000 más.
Para la delegación de Trabajo a cargo de Daniel Larrechea hay un dato que es alarmante. «Muchas veces pasa que las empresas cambian de razón social y aprovechan para despedir gente. O simplemente cierran, como sucedió con un pequeña cadena de carnicerías de Choele Choel, que bajó sus persianas de un día para otro, dejando empleados y acreedores sin posibilidades de cobrar», se explicó.
Hay que tener en cuenta que la Subsecretaría no cubre todos los casos, ya que sólo analiza los que se denuncian cuando el trabajador realiza algún tipo de reclamo. En establecimientos agrarios, alejados de las ciudades, los reclamos ante despidos o cesantías son escasos.
La caída de la agroindustria del Valle Medio se da aún cuando la zona ofrece ventajas comparativas con el resto de la provincia. En este sentido se pueden remarcar la existencia de vías de comunicación importantes, como el puerto de San Antonio y el nudo de rutas que significan la intersección de las rutas nacionales 250 y la 22.
Además se puede acceder a energía y agua de manera fácil, y hasta en muchos casos de manera barata.
Pero como menciona un productor, «estas situaciones se dan porque el Valle Medio ha sido usado en muchas oportunidades como un campo de experimentación no convencional, no sujeto a una estrategia concreta de desarrollo y en muchos casos sobrevaluando estas posibilidades».
«Por eso es importante realizar estudios de mercado y de costos, que permitan a la empresa una expansión continuada y no explosiva. Porque sucede que muchos pretenden ganar mucho en poco tiempo. Y hay que tener en cuenta que la competencia en este rubro es muy fuerte», agregó.
«Falta acompañamiento»
Otro punto por el cual los productores del Valle Medio se quejan es la falta de políticas de acompañamiento para las empresas radicadas en la zona.
«No necesitamos una cuestión de protección cerrada. Tiene que ser precisamente acompañamiento. Que genere junto a las empresas amplias posibilidades de crecimiento con la búsqueda de nuevos mercados», subrayó otro productor.
Alide, el sueño que no pudo ser
El lugar es una inmensa carcaza vacía. «Parece que lo bombardearon» dijo un joven que miraba asombrado los techos destrozados y el lugar saqueado, hecho pedazos. Hay grandes máquinas dormidas, que dan la sensación de que no despertarán más de su sueño de óxido y olvido. Si hasta las cajas donde van los enchufes fueron arrancadas de cuajo. El inmenso galpón albergaba en sus buenos tiempos, allá al final de la década de los «80 a decenas de trabajadores.
Fue presentado a mediados del «89, en su inauguración, como un avance agroindustrial para la zona. Pero distintas circunstancias hicieron a que hoy sea sólo un albergue de máquinas que no funcionan.
Los galpones, ubicados en Villegas entre Artigas y Brown, hoy vacíos fueron en su momento Tecnología en Alimentos Alide S.A.
El proyecto involucraba la producción de hortalizas en pequeñas extensiones, para su posterior deshidrato y comercialización al exterior. Una amplia gama de especies que daría buen desarrollo al Valle Medio, como pimientos para su cosecha en verde y maduro, espinaca, perejil, espárragos, pimiento -para pimentón-, zanahoria, ajo porro, tomate, ají picante, apio y zapallo calabaza, hierbas aromáticas como estragón, albahaca y laurel.
Muchos fueron los que se encolumnaron detrás de esta iniciativa, sobre todo pequeños productores. Y unos 170 trabajadores si se tienen en cuenta los 70 de planta y los cerca de 100 que hacían trabajos de campo.
Pero el sueño terminó por derrumbarse a finales de los «90, casi una década después de su apertura. Los trabajadores aún hoy reclaman por sus indemnizaciones, luego que la empresa se declarara en quiebra y los dejara en la calle.
No sólo los obreros se vieron afectados, sino también varias decenas de chacareros. Sólo por citar un caso, a un chacarero de Lamarque, que la empresa le encargó la siembra y la producción de perejil, la firma le quedó debiendo 50.000 pesos.
De esta manera, muchos productores quedaron con acreencias más que importantes, pero hasta ahora no han tenido posibilidad de cobrar.
Por su parte, el lugar donde se invirtió cerca de un millón de dólares aparece hoy como una enorme estructura vacía, por donde pasea de vez en cuando algún nostálgico que extraña el ruido de las máquinas o pibes que lo usan de escondite para sus travesuras.
Sobre la caída de la empresa hay varias hipótesis. Algunas fuentes marcan el mal manejo empresarial, otros por el contrario tejen largos enunciados económicos.
Lo cierto es que Alide, además de marcar a cientos de trabajadores, significó una de las caídas más estrepitosas de la agroindustria de la zona, a la que le seguirían otras empresas de la comarca. (AVM)
Una decisión que marcó el fin para el tomate
En 1999, la empresa Canale envió una de sus máquinas fraccionadoras desde su planta de procesamiento en Lamarque hacia Mendoza. La decisión significó que la capacidad productiva de la firma bajara más del 50 por ciento en el Valle Medio, repercutiendo notoriamente en la cadena de trabajos alrededor de la producción tomatera.
La empresa, tercera en importancia en la zona en procesamiento y producción de tomate envasado cubeteado, ocupaba una importante cantidad de mano de obra local. En ese momento los responsables manifestaron que esta medida no incluía un ajuste en planta de empleados que tiene en Lamarque.
Dos años después la empresa no trabajó en sus instalaciones. «Les pagó a los empleados pero no procesó tomate en Lamarque», mencionó una fuente.
La firma era una de las más tradicionales de la localidad.
Mario Gómez, quien era responsable de la firma en la zona, dijo en esa oportunidad que entre las circunstancias que obligaron a tomar tal determinación se encontraban los factores económicos más atractivos que hay en Mendoza, donde la empresa tiene otros establecimientos.
Además advirtió que «los valores que se tienen acá no son competitivos internacionalmente, y en esto se incluyen principalmente los costos. Un ejemplo de ello es que gran parte del extracto producido durante este año está todavía en las bodegas de la empresa, mientras que en años anteriores ya lo habíamos vendido». Gómez agregó que «ahora si lo traes de Chile, de España o Italia es mucho más barato. Es caro elaborar». (AVM)
Una esperanza sobre las ruinas
Aun cuando el horizonte aparece nublado, existen pequeñas luces que marcan a la gente y dejan ver que, a pesar de todo, tienen esperanza. Sobre las ruinas de Alide, algunos jóvenes de la localidad quieren desarrollar un proyecto amplio y novedoso para la zona.
«Queremos que ese lugar sirva para la gente», menciona uno de ellos, que prefiere que su nombre no trascienda. «La idea es que el lugar ahora vacío se convierta en un gran centro de actividades. Para eso hemos hablado con bocha de pibes», agrega.
«La idea es que en lugar funcione un comedor comunitario y talleres artísticos, pero existen varios obstáculos para atravesar, sobre todo la burocracia legal», subrayó.
El grupo está integrado por varios jóvenes de la zona, que han visto al lugar potable para desarrollar un espacio para la creación. Con esto buscan hacer realidad la posibilidad de que los galpones hoy en silencio vuelvan a cobrar vida.
«Creemos que es un poco una utopía, pero si todos ponemos un granito de arena se puede llevar a cabo», dijo el joven, que sueña con decenas de personas haciendo cosas en el lugar.
«Además como hay tierras se pueden trabajar para tener la comida para el comedor», comentó. La idea nació una tarde en que los pibes visitaron el lugar. Y hasta ahora el proyecto había sido tejido en silencio. «Necesitamos que se sume gente. Hicimos una pequeña reunión y hasta ahora la idea ha prendido bastante bien» enfatizó el joven. (AVM)
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar