La semana en Bariloche: Anatemas

La columna de opinión del periodista Daniel Marzal en la que reflexiona acerca de la tasa al turista.

Por Redacción

Datos

El Frente para la Victoria gobernó la ciudad hasta no hace mucho y en aquel período cumplió con una de las reglas de fierro para cada una de las gestiones que administró el municipio: a la hora de aumentar tasas o crear una nueva defendieron el criterio “amplio”, que las acerca conceptualmente a una contribución o un impuesto.
Al igual que sus predecesores y sus continuadores, el exgobierno del FpV sostuvo que la obligación de que el Estado asegure al contribuyente una “contraprestación” medible y concreta a cambio de la tasa admite interpretaciones flexibles y no debería ser nunca un dogma rígido.
Ese y otros anatemas pesan también sobre la tasa al turista que impulsó el intendente Gennuso, que fue aprobada por mayoría en diciembre pasado y es aplicada desde comienzos de febrero.
El empresariado hotelero ha cuestionado
–por caso– que el nuevo gravamen genera una “publicidad negativa” para Bariloche.
Lo curioso es que el FpV adhiere a esa línea de reflexión en un nuevo proyecto que promueve la derogación del tributo (incomprensiblemente bautizado “ecotasa”).
El texto presentado por el bloque opositor levanta la histórica bandera de los empresarios (y de los contribuyentes reticentes en general) de rechazo a cualquier tasa que no tenga correlación directa con un servicio prestado por el municipio.
La idea de Gennuso tiene varios puntos discutibles, pero no pasan por allí. Que el sujeto gravado sea el turista (quien debería contribuir antes que nada en su lugar de origen) y no los mismos hoteleros de Bariloche, que obtienen la renta de la actividad, es un primer factor de polémica.
De hecho, las cámaras que los agrupan sugirieron, para sorpresa de muchos, que en el debate previo ellos propusieron pagar la tasa por su cuenta, en su condición de prestadores, y que el gobierno insistió en aplicarla a los visitantes.
El intendente desmintió de plano que haya sido así, pero está a tiempo de tomarles la palabra.

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