El operativo Aprender bajo la lupa
Los datos generales de rendimiento escolar en Río Negro demuestran una clara fortaleza en las competencias lingüísticas de los alumnos, contraponiéndose al desafío que plantean las áreas exactas, especialmente geometría.

El operativo Aprender de noviembre de 2025, evaluó a más de 700.000 estudiantes de sexto grado en Argentina. Esta cohorte presenta la particularidad de haber cursado primer grado en 2020 de manera no presencial bajo el contexto de la pandemia por COVID-19. La difusión de estos indicadores invita a reflexionar sobre el rol de las pruebas estandarizadas frente a la evaluación cotidiana del aula.
A nivel Nacional
Entre los datos se destaca que el 97,3% de los alumnos tiene entre 11 y 12 años y el 92,2% nunca repitió. En términos de rendimiento, el 76,9% se ubica en los niveles satisfactorio y avanzado en Lengua, mientras que solo el 4,9% está por debajo del nivel básico. En Matemática, el desempeño satisfactorio-avanzado disminuye al 55%, con un 20,2% por debajo del nivel básico y dificultades acentuadas en geometría. Desde 2013, ambas áreas muestran una mejora sostenida que solo fue interrumpida durante la pandemia. Es importante señalar que las mejoras no pueden ser adjudicadas al actual gobierno ya que asumió recién en 2023 y que además implementó un considerable desfinanciamiento del sistema educativo en su conjunto.
A pesar de su gran capacidad para generar datos panorámicos, conviene advertir también que las pruebas estandarizadas no toman en cuenta las trayectorias individuales y los contextos reales de enseñanza. En las escuelas se relativizan sus resultados porque los estudiantes podrían tener rendimientos distintos si la evaluación está alineada con la manera en que la propia docente enseña.
Clima escolar y convivencia
En este apartado se evalúa la percepción que tienen los estudiantes respecto los motivos de conflicto y discriminación. Se observa que los Aspectos físicos y de pensamiento constituyen los principales focos, registrando un 54,4% y 53,4% respectivamente. Les siguen el Rendimiento y la apariencia. Las calificaciones, la vestimenta y la orientación sexual o identidad de género (34,4%) se ubican en un escalón intermedio. En tercer lugar, quedan Otros factores como la situación económica, el lugar de nacimiento y la religión. Un importante 92% afirma que no existe discriminación hacia pueblos indígenas. Un breve análisis podría indicar que el desarrollo de escuelas interculturales disminuyó la discriminación o bien que esa baja es producto del cambio social, o ambas a la vez. En otro sentido, sería válido seguir profundizando el abordaje transversal de los contenidos de la Educación Sexual Integral (ESI) para disminuir la discriminación por la apariencia o la orientación sexual.
Sobre las normas de convivencia y disciplina, englobadas en el ítem Orden institucional, el 88,9% de los alumnos dice conocer las normas vigentes y el 81,7% tiene claras las sanciones por su incumplimiento. Por otro lado, la contención social escolar es alta: el 97,1% posee amigos en la escuela y el 79,5% se siente seguro en ella. Sería necesario aquí subrayar la función escolar en la socialización para cuestionar la iniciativa expresada en el borrador de la Ley de Libertad educativa en la que se sugiere una virtualización de la enseñanza a partir de quinto grado y la posibilidad de desarrollar la enseñanza en el hogar o homeschooling.
¿Qué pasa en Río Negro?
El operativo sólo arroja resultados sobre saberes correspondiente a Lengua y Matemática. En nuestra provincia, la valoración que los propios alumnos hacen de su rendimiento escolar varía considerablemente según la disciplina. Existe mayor seguridad en la lectura con un 88,3% de percepción positiva, que en la escritura, donde el nivel «Muy bien» desciende al 27,0% y el nivel «Regular» sube al 18,5%. Para el caso de Matemática, en la resolución de problemas generales predomina la valoración positiva (41,6% «Bien» y 27,8% «Muy bien»). Sin embargo, geometría representa el mayor desafío percibido: el nivel «Regular» trepa al 27,9% y el desempeño considerado «Mal» alcanza el 10,0%.
Los datos generales de rendimiento escolar demuestran una clara fortaleza en las competencias lingüísticas de los alumnos, contraponiéndose al desafío que plantean las áreas exactas, especialmente geometría. Es una ¨sensación¨ compartida entre docentes que las ciencias exactas necesitan un fortalecimiento. En una investigación realizada en el Instituto de Formación Docente encontramos que 9 de cada 10 estudiantes tiene dificultades en la aprobación de matemáticas.
Vale insistir en que las evaluaciones estandarizadas ofrecen una valiosa fotografía general del sistema educativo, pero sus resultados solo adquieren un verdadero sentido pedagógico si son contrastadas con la experiencia cotidiana que llevan a cabo los docentes en el aula y con políticas de estado que contribuyan a su mejoramiento.

El operativo Aprender de noviembre de 2025, evaluó a más de 700.000 estudiantes de sexto grado en Argentina. Esta cohorte presenta la particularidad de haber cursado primer grado en 2020 de manera no presencial bajo el contexto de la pandemia por COVID-19. La difusión de estos indicadores invita a reflexionar sobre el rol de las pruebas estandarizadas frente a la evaluación cotidiana del aula.
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