La topadora arrasó y revolucionó a Barrio Nuevo
La precaria vivienda de un vecino de Barrio Nuevo -asentada sobre un predio fiscal- fue arrasada por una topadora municipal. Los vecinos cuestionan los métodos y reclaman ayuda.
ROCA (AR).- Cuando Oscar Zapata salió a trabajar el viernes pasado de su precaria vivienda en el barrio Nuevo de Roca jamás imaginó que sería la última vez que cerraba la puerta de la casa en la que vivía con sus dos hijitos. Al volver a la noche, todos los materiales que había juntado para construirla estaban desparramados en el suelo y las huellas de una topadora no le dejaron dudas sobre el origen de los destrozos: él estaba ocupando un terreno fiscal y ese fue suficiente motivo para que las máquinas pasaran sobre sus pertenencias.
A principios de junio le envió una nota al intendente Ricardo Sarandría para que le concedieran la parcela ubicada en la calle Tortolitas al 3.900, en la que criaba a sus chicos desde hace 8 años, cuando su mujer lo abandonó. Sin embargo, nunca más supo de la municipalidad hasta el viernes, cuando ya era demasiado tarde y los vecinos apenas habían alcanzado a sacar unas pocas pertenencias de la vivienda.
La entrada de la topadora al terreno y su paso por encima de las cantoneras y chapas causó indignación en los vecinos del barrio, que el domingo se reunieron y decidieron expresar su malestar con las autoridades que decidieron el derrumbe de la casa.
«Lo que le hicieron a Zapata no tiene nombre, no puede ser que sin avisarle nada vengan y le tiren abajo lo que había levantado con mucho esfuerzo durante años. Ni siquiera se fijaron si adentro de la casa había alguien», se quejó ayer una vecina.
Explicación municipal
Por su parte, desde la Dirección de Catastro del municipio se recordó que está totalmente prohibido realizar cualquier tipo de ocupación de lotes si no se cuenta con la correspondiente autorización municipal.
«Algunos hechos ocurridos en los últimos tiempos obligaron a desmantelar precarias viviendas en lotes ocupados ilegalmente, situación a la que no se pretende arribar desde ningún punto de vista, pero es necesario que cada uno respete los derechos de los demás», expresa una nota emitida desde la comuna en relación con el tema.
Los vecinos dicen estar de acuerdo con la norma, pero consideran que la situación de Zapa-ta merecía ser tenida en consideración, «ya que tiene que brindar- le un lugar para vivir a sus hijos y eso nunca fue tenido en cuenta».
«Se entregan tantas casas a gente que no la merece que bien podrían dejar tranquilo a un trabajador que debe darle de comer a dos criaturas», agregó una mu-jer.
El lugar donde se encontraba la vivienda se halla hoy dentro del plan de mejoramiento barrial y -según indicaron los vecinos- la decisión de tirarla abajo se debe a que allí le harán la casa a un pariente de un empleado municipal.
Teniendo en cuenta las nor-mas vigentes, la gente del barrio indicó no oponerse a las reglas, pero sí a los métodos utilizados por los empleados municipales para hacerlas cumplir. «Violaron su intimidad aprovechando que no estaba. Podrían haberlo intimado a que se vaya, pero le tendrían que haber dado tiempo a que consiga un nuevo lugar para llevar a sus hijos», indicaron.
También aludieron que el responsable del accionar de las máquinas los agredió verbalmente cuando le pidieron una prórroga para el desalojo de la casa. Ante la reacción, lo único que pudieron hacer fue sacar las pocas pertenencias de su vecino y elaborar una nota para que le devuelvan todo lo que perdió.