La Tremenda le pone ritmo y calor al invierno valletano

El ensamble cipoleño que interpreta ritmos cubanos y del Caribe se presenta esta noche en su ciudad. En esta entrevista, Miguel Acuña, su creador, explica las razones para tocar salsa bien al sur.



El conjunto cipoleño tocó el cielo con sus manos la noche que teloneó a Buena Vista Social Club en Neuquén.  (Foto: Oscar Livera)

El conjunto cipoleño tocó el cielo con sus manos la noche que teloneó a Buena Vista Social Club en Neuquén. (Foto: Oscar Livera)

Jugar a la pelota en el equipo de las 1200 Viviendas y tocar cumbia en Almendra, la banda que tenía con sus hermanos. Esas eran las dos pasiones que albergaba en sus sueños un niño de 12 años, allá por los años noventa, en Cipolletti. Y esa fue la semilla que, hace diez años, sembró Miguel Acuña, aquel niño, y de la que floreció La Tremenda, un ensamble que gira sobre las bases de la salsa cubana y que esta noche pondrán a bailar al público local, con interpretaciones de lo mejor del género (ver aparte).

Miguel es el director artístico de este conjunto que recorre el género más popular y moderno de Cuba, al que define como la evolución del songo, en el que también se suman fusiones como el jazz.

Sin formación académica, salvo algún que otro curso, estos valletanos solo necesitan su oído, y acompañados de un cubano llevan diez años perfeccionando y conociendo las variaciones y complejidades de un estilo con acento en “en la percusión”, dice, “además del piano”, claro. “Somos todos autodidactas”, sostiene.

A Miguel lo convocaron a los 10 años para integrar el equipo del club Cipolletti. “Ahí jugué hasta los 17”, precisa. Sin embargo, “a los 12 ya tocaba percusión en la banda de mis hermanos, que se llamaba Almendra”, señala. “Más adelante toque con mucha gente: La Brea, Zeze, Los innombrables”, resume en un puñado de nombres, pero son más. “Otra pasión es ver a mi hijo jugar al fútbol y hacer asados”, se ríe.

“Cuando toco no me acuerdo de ninguna otra cosa, me resuelve la vida porque en ese momento no existe más nada, es algo que no puedo explicar”

Miguel Acuña, percusionista y fundador de La Tremenda.

Además de Miguel en la batería, timbaletas y dirección musical, integran a La Tremenda Rodrigo Torres al frente del micrófono, Carlos “Charly” Salas en las congas y coros, Raúl Perego hace percusión y coros, Emanuel Olivera ejecuta la trompeta, Francisco Alvarez en el trombón y Ariel Mena al piano. Como invitado, Jeremy Vivanco.

“En 2009, fui a ver a la banda cubana Los Van Van y me volví loco. Al otro día empece a convocar músicos”, relató. No mucho tiempo después participaban en el escenario de la Fiesta Nacional de la Manzana, de la Pera, de la Actividad Física, en la Expo Plottier, y entre sus mejores recuerdos, telonearon a la leyenda cubana Buena Vista Social Club.

“En 2009, fui a ver a la banda cubana Los Van Van y me volví loco. Al otro día empece a convocar músicos”.

Miguel Acuña, percusionista y fundador de La Tremenda.

Por estos días están terminando de darle forma a su primer disco, que en 2020 verá la luz. Además, empezaron a incursionar en sus primeras composiciones y ya está gestada la columna del segundo material. “Interpretamos canciones de bandas cubanas como Los Van Van, Habana D’Primera, Issac Delgado. Estamos creando canciones propias, pero componer en un género que no es nativo no es tan fácil”, asegura.

Casi todos viven de la música y eso no es nada fácil, mucho menos para una banda tan numerosa como La Tremenda. “Cuesta encontrar eventos que puedan pagar y que rinda para todos”, detalla. “Vivir de esto es toda una travesía, hay que rebuscársela”, reconoce y sostiene que se vive “día a día”.

Por ejemplo, “si un fin de semana no tocas, no tenés ingreso, estás siempre en la lucha”. “Puchereamos, pero hacemos lo que amamos y ese es el regalo, con eso nos alcanza”, resume. “Más cuando la gente te aplaude, baila y lo pasa bien”.

Por suerte la plata no lo es todo, y gracias a los artistas es posible escapar de la rutina, desprenderse del mundo y la realidad. “No puedo estar un día sin tocar o escuchar música”, dice tajante. “Cuando toco no me acuerdo de ninguna otra cosa, me resuelve la vida porque en ese momento no existe más nada, es algo que no puedo explicar”, intenta argumentar y lo deja muy claro. Como si fuera poco, para Miguel la salsa es “un estilo casi propio”. “A cualquiera le va a gustar, o por lo menos va a hacer que mueva los pies un rato”, arenga.

La Tremenda se presenta hoy a las 21 en el bar de Fernández Oro y Villegas, de Cipolletti. Entradas a $ 200. Habrá servicio de bufet.


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