La vida de los que van a la playa a ganarse el día

Historias de quienes eligieron Playas Doradas para vender sus donas, churros, pochoclos y helados.

Tierra de vendedores

PLAYAS DORADAS (ASG).- Cada vez se los ve más por la playa, caras nuevas para los lugareños pero que rápidamente se mezclan con los pocos pobladores que tiene Playas Doradas. Los vendedores empezaron a desembarcar a la villa balnearia y le tiñen su impronta.

Hace unos años era común ver a vecinos del balneario con sus canastas y tupper vendiendo tortas fritas, churros, pero el paso del tiempo y el crecimiento del balneario hizo que rápidamente vendedores que antes estaban en Las Grutas, por ejemplo, elijan este lugar. “Río Negro” encontró, al final de una agotadora jornada, a varios vendedores juntos, dialogando. Ellos son amigos entre sí y comparten la rutina diaria de bajar a la playa a ganarse el día. En el caso de Luis Álvarez, llegó desde Viedma para vender churros donas y tortas, era vendedor de Las Grutas y este año cambió de rumbo.

Los vendedores dicen que el balneario es tranquilo para desarrollar su trabajo.

“En Las Grutas se trabaja más pero acá es más tranqui, más copado”, llegó al lugar porque su patrón de Churros y Donas Homero se instaló en el lugar. Elaboran y bajan a la playa para evitar que la gente se tenga que mover de su lugar.

Carlos es de Conesa y llegó para hacer su segunda temporada en Playas Doradas. Vende helados y recorre todo los días 2.000 metros de la extensa playa. “Se trabaja tranquilo y la gente agradece el servicio, se vende bien y a cada rato subimos a reponer helados”.

Rocío Acencio es de Viedma y vende pochoclos, este es el segundo año que está en este balneario, “elegí este lugar porque no conocía, probamos el año pasado, me gustó y quedé acá. El lugar es lindo, se vive y trabaja muy tranquilo, la gente está contenta porque se están incorporando cosas a las playas que antes no había como los vendedores de helados y churros”, expresó.

La fábrica de churros Homero extendió su casa central de Las Grutas a esta playa y les va muy bien. Venden en un local y en la playa. Tienen todo sincronizado: cada media hora bajan con una camioneta para reponer a sus vendedores. La docena de churros está a $ 80.

Por otro lado una vendedora de Conesa contó que está desde el año pasado en el lugar con la venta de helados, “esta temporada no nos podemos quejar, con mi marido apostamos porque nos gustó un montón la playa y me quedo mil veces con esta villa”, señaló la mujer.


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