La voz de los chicos de los Juegos de Río Negro

El esfuerzo es acompañado por el aliento que une a los grupos que llegaron desde todos los puntos de la provincia.

Redacción

Por Redacción

“En la calle, me encontré una tapita de Coca y la tapita decía: ¡vamos Choele todavía!”, gritaban desaforadas un grupo de chicas, mientras lucían orgullosas sus remeras de color rojo. Un poco más adelante, un grupo de varones se agarraban de la reja que divide el estadio de la tribuna y alentaban enardecidos: “¡Dale, Mica, dale que podés!”.

En el interior de la cancha, algunos chicos corrían los 800 metros por la pista, otros se lucían con salto en largo y otros con lanzamiento de pelota de softbol.

“No nos importa ganar, ya ganamos estando acá”, resumió Juan Antón, de solo 11 años, de Sargento Vidal, mientras sus compañeros asentían con la cabeza. Lourdes Molina, de 12 años, señaló: “Somos de Choele y es la primera vez que venimos a Bariloche. Es lindo esto de compartir como equipo. La pista de atletismo que tenemos en Choele es más grande y no te traba tanto como esta con la tierra. Pero acá la vista es increíble”.

“Me gusta mucho cómo nos apoyamos cuando competimos. Además, conocimos amigos nuevos, y algunas novias de Las Grutas también”, comentó risueño Lucas Poso, de 11 años, de El Bolsón.

Las finales de los Juegos de Río Negro que congrega a unos 3.000 atletas de 11 a 19 años, profesores, técnicos y padres acompañantes, comenzaron el miércoles pasado en ocho gimnasios de la ciudad y el estadio municipal y cierran el sábado. Desde hace 20 años, se realizan en Bariloche.

Andrés Brochetti, un profesor de educación física que viajó con 9 chicos de El Bolsón, aseguró que “no es la primera vez que participan de los Juegos pero en esta ocasión, vinimos con un equipo armado a último momento ya que la escuela estuvo cerrada durante 3 meses por una obra de gas. No tuvimos tiempo de entrenar”.

“Es un viaje para compartir -agregó- con todo pago, como los deportistas profesionales. Por eso, les decimos a los chicos que lo valoren. Muchos pibes es la primera vez que van a un hotel que encima tiene pileta. No lo pueden creer. A muchos les llama la atención hasta el ascensor porque nunca se habían subido a uno”.

Los profesores plantearon como punto a favor que este año, las actividades terminan al mediodía; de modo que los chicos pueden aprovechar para hacer excursiones y recorrer la ciudad. La única queja por parte de algunos docentes de la Zona Sur fue que el reglamento enviado desde la organización del evento no coincidía con los juegos.

En estos juegos Demián Barrio, de Viedma, actuó como juez de atletismo pero se sumó en 2010 “como deportista”. “Siendo muy chico, participé casi de casualidad en los Juegos Evita; a raíz de eso me enganché con el atletismo y ahí raíz de eso, estudié el profesorado de educación física”, relató.

“La final se basa en que disfruten del lugar y no se enfoca tanto en lo competitivo. Vienen para hacer un cierre más comunitario”.

Bárbara García es jueza de atletismo y llegó desde Los Menucos.

“En 2017 salimos campeonas y este año hicimos todo lo posible para volver. Las chicas, de hecho, cambiaron su viaje de egresados”.

María Alan, profesora de Educación Física de Las Grutas.

Datos

“La final se basa en que disfruten del lugar y no se enfoca tanto en lo competitivo. Vienen para hacer un cierre más comunitario”.
“En 2017 salimos campeonas y este año hicimos todo lo posible para volver. Las chicas, de hecho, cambiaron su viaje de egresados”.

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