La vuelta de los egresados a Bariloche dispara las ventas de los paquetes

Con estrictas medidas sanitarias y en grupos reducidos, ya se duplicó el cupo permitido y hasta 6.000 jóvenes de manera simultánea en la ciudad. Se comienzan a vender los viajes para 2023.





Con un estricto protocolo sanitario alumbrado luego de larga negociaciones, el turismo estudiantil volvió a Bariloche hace ya seis semanas y los operadores consideran cumplida la meta de evitar contagios de Covid en un número que obligue a suspender la actividad, como ocurrió con una primera reapertura el verano pasado.

A partir de ese logro el cupo inicial permitido por las autoridades de Turismo y de Salud, que a comienzos de octubre se había fijado en 3.600 egresados por semana se amplió en forma considerable. Bariloche recibe por estos días entre 5.000 y 6.000 jóvenes en forma simultánea.

El presidente de la Asociación de Turismo Estudiantil, Daniel García, dijo que ya pudieron realizar su viaje 24.000 chicos, que no pudieron hacerlo en la fecha prevista y debieron reprogramarlo por la pandemia. En total eran casi 70 mil los que compraron los paquetes y estaban a la espera de poder venir a Bariloche. El escalonamiento de los grupos obligaría a mantener un flujo estable hasta febrero por lo menos.

Pero García admitió que no será sencillo sostener el volumen actual porque en la temporada alta de verano escasean los asientos de avión para movilizar a los estudiantes. “Hay empresas que ya están haciendo gestiones y reservas para viajar en micro”, aseguró.

En el predio Tom Wesley los estudiantes realizan diversas actividades, entre ellas un partido de fútbol. Foto: Chino Leiva

Ese cambio no es sencillo de acordar porque estira el tiempo del viaje y tiene un costo distinto. El transporte terrestre fue durante años el medio habitual de traslado de los grupos estudiantiles, pero hoy ya casi el 90% se mueve por vía aérea.

Otro cuello de botella para acelerar el cumplimiento de los viajes pendientes está dado por el aforo en las discotecas. Todos los jóvenes tienen contratadas varias noches con ese servicio y la capacidad actual autorizada obliga a recibirlos en dos turnos, con burbujas estricta y tandas que no superan las 600 personas en simultáneo, cuando la capacidad real de los locales es varias veces mayor. Esa limitación también es un condicionante para ampliar el número de pasajeros, algo que no ocurre con la hotelería.

El cumplimiento puntilloso de los cuidados sanitarios permitió que en la etapa abierta desde comienzos de octubre se produjeran solo 16 contagios de Covid entre los estudiantes y alrededor de 50 aislamientos por contacto estrecho, según precisó el secretario de Turismo del municipio, Gastón Burlón.

Los egresados realizan su viaje en burbujas y disfrutan de las actividades contratadas en sus paquetes. Foto: Chino Leiva

La rueda gira otra vez


El funcionario dijo que otra buena noticia para el sector es la reactivación de la venta de viajes estudiantiles para la temporada 2022 y 2023, que estuvo paralizada durante más de un año.

Explicó que -tal como habían vaticinado los que conocen la actividad- la vuelta de los viajes, con las empresas trabajando a pleno y también la recuperación de las clases presenciales en los colegios fueron decisivos para apuntalar las ventas.

La presencialidad es fundamental porque los chicos ven salir a sus compañeros mayores para Bariloche, ven los preparativos, toda la euforia y eso es una herramienta indispensable para el vendedor. El interés estaba planchado y ahora se recontraactivó”, aseguró Burlón.

Cabalgatas, una de las actividades de los grupos de egresados en el predio del Kilómetro 15. Foto: Chino Leiva

Por lo general las empresas de turismo estudiantil venden con dos años de anticipación, de modo que ahora los chicos que están en tercer año contratan para viajar a Bariloche en 2023. Por eso preocupaba lo que ocurriría con la temporada 2022, que se inicia en junio y casi no tuvo ventas.

Pero Burlón dijo que muchos también contratan ahora para el año próximo (con plazos de pago más cortos) porque incluyen los beneficios del programa Previaje de Turismo de Nación, que les concede descuentos del 50% en varios servicios.


Los testeos se mantendrán


Tanto los funcionarios de turismo como los operadores consideran que el protocolo de cuidados anti covid impuesto a los grupos estudiantiles (más estricto que el aplicado sobre el turismo individual) debe seguir sin cambios porque es “una garantía y una tranquilidad para todos”.

El empresario Daniel García dijo que “funcionó muy bien” y es algo que los tenía preocupados porque se trata de “un tipo de turismo muy sensible”.

Algo tenían claro en el sector es que no podían arriesgarse a un nuevo corte.

Burlón dijo que la postura del segmento es no presionar para que se relajen los controles, que incluyen un test realizado en laboratorio a cada chico 48 horas antes de la salida y otro “de antígenos” que les realiza la empresa antes de embarcar hacia Bariloche.

Los estudiantes mantienen su «burbuja» en cada actividad para disminuir los riesgos de contagios. Foto: Chino Leiva

“Allí se han detectado varios positivos y se evitaron muchos contagios. Es algo que antes no se hacía”, explicó.

Luego en Bariloche también los testean y hay un cuidado permanente para que cada grupo se mueva “en burbuja”.

Burlón dijo que esa modalidad continuará así hasta el final de la temporada “porque es la mejor forma de cuidar a los trabajadores, a los pasajeros, a las familias y que todos se vayan contentos”.


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