“Las adjudicaciones y proyectos urbanísticos y los intereses políticos”

Redacción

Por Redacción

El país asiste al derrumbe de la política K. Años de negociados en las obras públicas que la Justicia investiga. Los jueces adictos a los K han tratado de retrasar dictámenes y fallos, pero las evidencias están a la vista. En Río Negro no estamos exentos de estas maniobras. Los monopolios surgen del poder político. Vía Bariloche (padrino De Vido) tiene la concesión de Alta Patagonia y quizás en un futuro cercano tendrá la del Puerto. Éste es el proyecto. La recién llegada Autobuses Santa Fe, sin licitación y con el aval del ministro de Defensa (su hermano aparece en la sociedad), se ha instalado. En la medida en que la empresa se consolide, no tendrá contrincantes. Se destruyeron las empresas históricas de transporte de capitales locales. No hay capacidad de reacción y los medios periodísticos callan lo que es un negocio del poder político municipal influenciado, seguramente, por el gobierno nacional. Los monopolios se consolidan con el acuerdo del poder político. Y me consta que hasta el Concejo municipal otorga, porque calla. Desde hace años el arquitecto Juan Manuel Valcarcel intenta llevar adelante un proyecto urbanístico muy ambicioso. Éste es el mejor momento de la política para él. Su amigo y compañero Pichetto lo avala. La intendenta Martini no tuvo reparos, el 2 de enero de 2014, en firmar un convenio con Valcarcel para aprobar su ambición intolerable sin respetar las normas vigentes. Se le aprobaron planos de mensura sin pagar los impuestos adeudados ni abonar los derechos que todos los profesionales pagamos cuando presentamos planos, condición fundamental. A él le dieron un plan de pago que no se lo dan a nadie con el libre deuda. Todos sabemos que fue una orden de la intendenta. Solamente la participación del asesor letrado Ricardo Medrano hizo que Valcarcel abonara una suma muy importante para evitar la inminente ejecución. Valcarcel trabajó durante años con la inmobiliaria Di Tullio, a la que yo pertenecía como gerente comercial en la década del 80 en Bariloche. Lo conozco demasiado para advertir. Valcarcel participó en política; fue diputado nacional y formó parte de la Jefatura de Gabinete. En aquel momento mi hijo, Francisco Javier Posse, secretario penal, investigó un acopio en galpones de barrio El Cóndor y encontró pañales, frazadas y otras mercaderías de Bienestar Social que fueron desviadas a Bariloche. Esto fue motivo del procesamiento de Valcarcel, quien inclusive fue detenido. Por supuesto que lo hicieron renunciar a la Jefatura de Gabinete y políticamente lo ayudaron ante la Justicia. Días pasados los miembros del Plan Estratégico convocaron a una exposición sobre los proyectos de Valcarcel. Asistieron profesionales municipales y los de la matrícula. No leyeron un dictamen provisorio de la Unidad Coordinadora que contiene objeciones y cuestionamientos al proyecto oficial. Se realizó en el salón del Concejo Municipal y sólo dos concejales asistieron a escuchar, dos señoras. Toda una maniobra de justificación. Una parodia. En la realidad, a pesar del tiempo transcurrido, Valcarcel no habría iniciado las obras de infraestructura que se exige en los loteos. En Obras por Contrato me confirmaron que Valcarcel no presentó planos de proyecto de infraestructura. Sin embargo vendió lotes, y muchos. Un funcionario municipal me dijo: “Este proyecto termina mal”. Un dirigente político de mi preferencia me dijo que este antecedente permitiría que otros aprueben sus proyectos. Acá el que no tiene cuña política no saca nada. No sea ingenuo, estimado. Estas prerrogativas concedidas a Valcarcel son para él únicamente. Como siempre, los políticos municipales en este caso se apuran a sacar los negocios que les convienen. Estas cosas hay que decirlas. Personalmente, si supiera cosas más graves las diría, hay que hacerlas públicas. Un funcionario importante que no comparte los proyectos de Valcarcel me dijo: “Acá van todos en cana”. El tiempo lo dirá. Julio Eduardo Posse, DNI 4.417.090 Bariloche

Julio Eduardo Posse, DNI 4.417.090 Bariloche


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El país asiste al derrumbe de la política K. Años de negociados en las obras públicas que la Justicia investiga. Los jueces adictos a los K han tratado de retrasar dictámenes y fallos, pero las evidencias están a la vista. En Río Negro no estamos exentos de estas maniobras. Los monopolios surgen del poder político. Vía Bariloche (padrino De Vido) tiene la concesión de Alta Patagonia y quizás en un futuro cercano tendrá la del Puerto. Éste es el proyecto. La recién llegada Autobuses Santa Fe, sin licitación y con el aval del ministro de Defensa (su hermano aparece en la sociedad), se ha instalado. En la medida en que la empresa se consolide, no tendrá contrincantes. Se destruyeron las empresas históricas de transporte de capitales locales. No hay capacidad de reacción y los medios periodísticos callan lo que es un negocio del poder político municipal influenciado, seguramente, por el gobierno nacional. Los monopolios se consolidan con el acuerdo del poder político. Y me consta que hasta el Concejo municipal otorga, porque calla. Desde hace años el arquitecto Juan Manuel Valcarcel intenta llevar adelante un proyecto urbanístico muy ambicioso. Éste es el mejor momento de la política para él. Su amigo y compañero Pichetto lo avala. La intendenta Martini no tuvo reparos, el 2 de enero de 2014, en firmar un convenio con Valcarcel para aprobar su ambición intolerable sin respetar las normas vigentes. Se le aprobaron planos de mensura sin pagar los impuestos adeudados ni abonar los derechos que todos los profesionales pagamos cuando presentamos planos, condición fundamental. A él le dieron un plan de pago que no se lo dan a nadie con el libre deuda. Todos sabemos que fue una orden de la intendenta. Solamente la participación del asesor letrado Ricardo Medrano hizo que Valcarcel abonara una suma muy importante para evitar la inminente ejecución. Valcarcel trabajó durante años con la inmobiliaria Di Tullio, a la que yo pertenecía como gerente comercial en la década del 80 en Bariloche. Lo conozco demasiado para advertir. Valcarcel participó en política; fue diputado nacional y formó parte de la Jefatura de Gabinete. En aquel momento mi hijo, Francisco Javier Posse, secretario penal, investigó un acopio en galpones de barrio El Cóndor y encontró pañales, frazadas y otras mercaderías de Bienestar Social que fueron desviadas a Bariloche. Esto fue motivo del procesamiento de Valcarcel, quien inclusive fue detenido. Por supuesto que lo hicieron renunciar a la Jefatura de Gabinete y políticamente lo ayudaron ante la Justicia. Días pasados los miembros del Plan Estratégico convocaron a una exposición sobre los proyectos de Valcarcel. Asistieron profesionales municipales y los de la matrícula. No leyeron un dictamen provisorio de la Unidad Coordinadora que contiene objeciones y cuestionamientos al proyecto oficial. Se realizó en el salón del Concejo Municipal y sólo dos concejales asistieron a escuchar, dos señoras. Toda una maniobra de justificación. Una parodia. En la realidad, a pesar del tiempo transcurrido, Valcarcel no habría iniciado las obras de infraestructura que se exige en los loteos. En Obras por Contrato me confirmaron que Valcarcel no presentó planos de proyecto de infraestructura. Sin embargo vendió lotes, y muchos. Un funcionario municipal me dijo: “Este proyecto termina mal”. Un dirigente político de mi preferencia me dijo que este antecedente permitiría que otros aprueben sus proyectos. Acá el que no tiene cuña política no saca nada. No sea ingenuo, estimado. Estas prerrogativas concedidas a Valcarcel son para él únicamente. Como siempre, los políticos municipales en este caso se apuran a sacar los negocios que les convienen. Estas cosas hay que decirlas. Personalmente, si supiera cosas más graves las diría, hay que hacerlas públicas. Un funcionario importante que no comparte los proyectos de Valcarcel me dijo: “Acá van todos en cana”. El tiempo lo dirá. Julio Eduardo Posse, DNI 4.417.090 Bariloche

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