Las cámaras compiten en calidad por el consumidor

Pantallas plegables, imágenes tridimensionales y sensores con cada vez más megapíxeles: cada día aparecen nuevos modelos de cámaras de fotografía y vídeo con nuevos recursos para tentar al posible comprador. Pero, en el fondo, son muy pocos los factores que deciden una compra.

Por Redacción

Hasta hace algunos años, las reglas para la compra de una cámara eran claras: los fotógrafos profesionales pedían una camara réflex, mientras que los aficionados y fotógrafos ocasionales optaban por una compacta. La función de vídeo en las cámaras fotográficas sólo alcanzaba para breves tomas, y la grabación de vídeos de verdad estaba reservada sólo a las videocámaras o camcorders.

Esta normas ya no rigen igual a día de hoy. “El mercado es actualmente mucho más diferenciado “, dice Michael Schidlack, de la asociación informática alemana Bitkom.

En las cámaras fotográficas, esto se debe al triunfo de las llamadas cámaras de sistema o cámaras compactas. En estos aparatos, los grandes sensores de las cámaras réflex están alojados en una caja compacta. Son las favoritas de los aficionados y los fotógrafos ocasionales. “También suelen comprarse como equipo adicional a una réflex”, señala Schidlack.

A quien desee una imagen de la más alta calidad, Michael Ludwig, de la revista alemana “Chip”, le recomienda una cámara réflex o una cámara de sistema. “El sensor de mayor tamaño en estos modelos produce imágenes de gran calidad, incluso bajo débil iluminación”, dice. Entre ambos tipos de cámaras no se aprecia gran diferencia de calidad. En todo caso, las réflex poseen un visor óptico, algo de lo que carecen las cámaras de sistema para ahorrar lugar en la caja. Esto suele producir problemas bajo luz solar, que impide toda visibilidad en la pantalla de la cámara, según advierte la fundación alemana de defensa del consumidor Stiftung Warentest.

En las cámaras réflex, sensores de gran formato, del tamaño de un negativo normal de 35 milimetros, producen las mejores imágenes. Teóricamente logran resoluciones de más de 30 millones de píxeles (megapíxeles), “la opción mejor y más cara”, señala Michael Schidlack.

Quien no quiera gastar demasiado dinero, al comprar una cámara debe pensar sobre todo en el tamaño de las copias. “Para copias en formato 10×15 o 13×18 centímetros, bastan entre ocho y diez millones de píxeles”, dice el especialista. Para verlas en el televisor o en la computadora bastan incluso cuatro megapíxeles. La regla es que una mayor cantidad de píxeles no produce automáticamente imágenes de más resolución, especialmente en las cámaras compactas de sensores más pequeños. Bajo malas condiciones de iluminación, sensores de más alta cantidad de píxeles pueden producir “ruidos” en la imagen o “pìxelación”.

El equipamiento de la cámara depende de las preferencias personales. A un fotógrafo inexperto le basta un reconocimiento automático del motivo, algo que ahorra complicados ajustes manuales de enfoque. Las cámaras compactas suelen tener estas funciones. En todo caso, las cámaras más pequeñas tienen poco que envidiar a las cámaras profesionales en este sentido. Cámaras de bolsillo provistas de un zoom de diez aumentos no son hoy ninguna rareza. Un buen modelo compacto cuesta en las tiendas alrededor de 400 euros (unos 500 dólares).

Pero, se trate de cámaras de sistema o compactas, las videocámaras no tienen ya el monopolio de grabación de películas. “Cámaras fotográficas bien equipadas pueden hacer también filmaciones de buena calidad y en formato full-HD”, dice Michael Ludwig. “En todo caso, no ofrecen todavía la comodidad de una verdadera videocámara de alta definición”. Especialmente cámaras de bajo precio suelen disponer de sólo una reducida cantidad de funciones de vídeo. Las diferencias se vuelven evidentes en especial en el autofoco: sólo raramente una camara de bajo precio logra una definición tan exacta como la de una videocámara.

La forma alargada de una videocámara permite tomas más tranquilas, además de sonido de alta calidad, en algunos modelos incluso con sonido “surround”. Los valores máximos posibles son vídeos de alta definición con imagen de 1.920 x 1.080 puntos y hasta 50 fotogramas por segundo. Algunas videocámaras permiten también grabación tridimensional, aunque algunas sólo con ayuda de una lente adicional. Según un test comparativo de 34 modelos de la revista alemana “test”, de la fundación Stiftung Warentest (edicion 11/2011), modelos de alta gama superan con creces un precio de más de 1.000 euros (1.250 dólares). Pero algunas videocámaras calificadas como “buenas” suelen tener precios inferiores a los 500 euros.

dpa