Las emergencias del invierno, una obsesión del municipio de Bariloche

Con las primeras nevadas y las heladas matutinas se puso en práctica el operativo de prevención y de contingencia. Este año se usa menos arena y sal, que fueron reemplazados por un derivado del alcohol que cuesta más pero es más eficiente.

Las cuadrillas municipales y la CEB talan los árboles que representan un riesgo. Foto: Alfredo Leiva

Llegó el momento. El municipio destinó este año importantes recursos y una afinada planificación para afrontar emergencias climáticas, mediante un despliegue que también involucra -en la parte que les toca- Vialidad Provincial, Vialidad Nacional y la Cooperativa de Electricidad.

El esquema fue sometido a un primer examen con la nieve y las heladas de la semana pasada. Los responsables aseguraron que la prueba fue superada, pero siempre está el riesgo de que todo se complique en la próxima tormenta, porque garantizar la “normalidad” (esto es la fluidez del tránsito, el suministro eléctrico y otros servicios) en cualquier situación “es un imposible”.

La novedad este año es el empleo de un producto anticongelante que se dispersa sobre las calles para brindar mayor seguridad a los vehículos.

El subsecretario de Servicios del municipio, Eduardo Garza, dijo que las primeras aplicaciones dieron resultados y la evaluación resultó “muy buena”. El anticongelante se roció en las calles troncales y las rutas del transporte público desde la madrugada el último miércoles cuando se produjo la primera gran nevada sobre la ciudad. Donde se colocó el producto los vehículos traccionaron sin problemas.

Esa tarea se complementó con el despeje de nieve mediante diez motoniveladoras distribuidas en los barrios, especialmente los más altos. El operativo tiene más recursos que año anterior porque se usaban sólo ocho máquinas y como recurso antideslizante se echaron sobre las calles toneladas de arena y sal, una mezcla que ayuda al agarre de los neumáticos pero tiene sus contraindicaciones.

Garza dijo que este año también la usan, aunque en menor volumen. Explicó que hay reparos desde el punto de vista ambiental, porque la sal “termina en los pluviales, los cursos de agua e indefectiblemente saliniza el lago”, mientras que la arena queda sobre el pavimento y cuando se seca “también es molesta porque se vuela con el viento”.

Según el funcionario, la planificación de todo el operativo comenzó hace varios meses y admitió que “no es barato”. El anticongelante es una solución derivada del alcohol que se diluye a razón de 3 tambores (600 litros) en un tanque de 9.000 litros de agua. La aplicación se realiza con un camión regador. “Una carga alcanza para el 70/80% de las zonas altas, las que se hielan más fácil”, dijo Garza.

Señaló que el precio de compra es de 500 dólares por tambor. Es decir que una sola carga insume insume unos 66.000 pesos, sin contar el combustible y el personal.

“Pero la sal tampoco es barata -dijo Garza-. Traer un camión desde San Antonio Oeste sale 120 mil pesos y el año pasado para todo el invierno necesitamos 11 camiones”.

Afirmó que la previsión ya está hecha y el municipio tiene stock para toda la temporada. Según Garza, las heladas son inevitables y los contratiempos también. Pero ayudaría tener las calles secas, algo que a veces es imposible por la existencia de cunetas obstruidas, caños rotos y “los bombeos de edificios” que desaguan a la vía pública.

Tema sensible

La transitabilidad segura es la demanda más repetida por los automovilistas, que quieren llegar a tiempo a la escuela y al trabajo. Cuando el hielo lo impide arrecian las quejas por las redes sociales y los llamados a las radios. En el municipio saben que es un tema de alta sensibilidad y buscan corregir errores para dar respuestas más eficientes.

La coordinación general está a cargo de la subsecretaria de Protección Civil, Patricia Díaz, que en los días críticos comienza su jornada a las 4, luego de las primeras comunicaciones con los responsables de área.

Dijo que en la nevada de hace unos días “el 90% de lo previsto salió bien y el otro 10% es lo que se puede ajustar”, por ejemplo “que el personal de calle llegue antes”. Los maquinistas y operarios están citados a las 5 y antes de las 6 ya están en el terreno.

En el Alto la “repasada” de calles empieza en el punto más distante de las 645 Viviendas y el barrio Unión, indicó Garza, de donde el primer colectivo debe partir a las 5.15.

Señaló que el municipio “mejora cada año” su trabajo preventivo y subrayó que el líquido empleado este año para combatir la formación de hielo “es una gran ventaja”, porque la distribución de arena con sal “es complicada, obliga a continuas recargas y el personal debe ir en la caja paleando el material”, lo cual provocó denuncias -con fotos incluidas- de vecinos que se preguntaron “si éso lo permite la ART”.

El municipio tiene bajo su responsabilidad el acondicionamiento de calles y avenidas, mientras que Vialidad provincial se ocupa de las rutas de su jurisdicción. Sus cuadrillas también comienzan desde las 6, con punto de partida en Circunvalación, para cubrir luego el acceso al Aeropuerto, la Ruta 82 y avenida Bustillo. La ruta a Catedral está a cargo de la empresa concesionaria Capsa.

Cuando hay pronóstico de nieve las máquinas municipales salen temprano a despejar las principales vías de comunicación. Foto: Alfredo Leiva

Pronósticos que fallan

Leer y comparar los partes meteorológicos es la primera de las rutinas que se autoasignan los planificadores del operativo.

Díaz y Garza comprobaron en los últimos días que el índice de certeza es inferior al deseable. “Nos manejamos con el Servicio Meteorológico Nacional, los datos de la AIC y varias páginas de meteorología pero nos está dando mucho error, no sé qué está pasando”, dijo Díaz.

Ante la duda alistan los recursos con la previsión más pesimista, aunque luego el presagio no se cumpla. Díaz dijo que “con los vientos el pronóstico suele acertar casi siempre, pero no con las precipitaciones”. También pasó varias veces que anuncian heladas severas pero después la temperatura se mantiene sobre cero.

Los dos funcionarios consultados advirtieron que con las grandes tormentas “será imposible cubrir las necesidades” de todo Bariloche y en esos casos “empieza a prevalecer el sentido común”.

Garza dijo que “la gente se enoja, pero la máquina no puede llegar a todos lados, por ejemplo el barrio Ladera Norte (sobre el cerro Otto) es de muy difícil acceso y lo tienen que entender”.

Un servicio que está cada invierno bajo constante amenaza es el suministro eléctrico. En la última nevada la caída de un árbol dejó sin luz a unas 6.000 personas en Villa Lago Gutiérrez, Arelauquen, Los Coihues, Virgen Misionera, Rancho Grande y Pinar de Festa.

Alejandro Pozas, consejero de la CEB, explicó que la poda preventiva se realizó sobre todas las redes “en un trabajo conjunto con la municipalidad”, pero no existe el riesgo cero. “Se sacó lo más peligroso”, aseguró.

Además, la CEB y el municipio sólo trabajan en la extracción de ramas en la vía pública, para lo cual tramitan además el permiso de Bosques de la provincia. Pero no pueden intervenir en terrenos privados.

Cuando hay árboles de particulares que amenazan el tendido eléctrico la CEB libra intimaciones, que muchas veces son desoídas. Ha llegado en casos críticos a talar por su cuenta, con cargo al propietario.

Pozas dijo que cuando ocurren nevadas grandes y se corta el servicio, “tener un buen acceso es indispensable”. Por eso, aun teniendo el personal y los vehículos, a veces no pueden trabajar hasta que el municipio desbloquee las calles.

Cuando se cae un árbol algunas veces se cortan cables y también suele haber postes quebrados, lo que complica la reparación.

“Se debe desenergizar toda una zona, para trabajar con seguridad y reponer el cable y los postes”, explicó el consejero Pozas.

Los recursos que pone en juego el municipio para atender los rigores meteorológicos del invierno comprenden una dotación de 40 a 60 empleados (según el plan que se elabora el día anterior), que ingresan a las 5.

Los jefes ya están en sus puestos a las 4, para el primer monitoreo.

El operativo tiene disponibles diez máquinas monotoniveladoras para barrer la nieve. Hay otra en reparación que esperan integrar en pocos días.

Además cuentan con 13 camiones para transporte de material y personal y varias retroexcavadoras y palas cargadoras.

El anticongelante utilizado cuesta 500 dólares el tambor. La carga de un camión regador completo necesita tres tambores. La sal cuesta 120 mil pesos el camión.

A esos costos se debe sumar el combustible (varios cientos de litros por día) y las horas extra del personal.

La CEB tiene una cuadrilla de guardia de 25 personas, que pueden ser reemplazadas por otras 25 si cumplen su horario y se extiende la emergencia.

La inversión para realizar esos operativos “está prevista en la tarifa”.


Las cuadrillas municipales y la CEB talan los árboles que representan un riesgo. Foto: Alfredo Leiva

Llegó el momento. El municipio destinó este año importantes recursos y una afinada planificación para afrontar emergencias climáticas, mediante un despliegue que también involucra -en la parte que les toca- Vialidad Provincial, Vialidad Nacional y la Cooperativa de Electricidad.

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