Las falencias de campaña

La desprotección de menores turbó y se mezcla con lo electoral. El FpV cerró listas, refutando el presagio oficial de rupturas.

PANORAMA RIONEGRINO

Para qué sirve el Estado si no logra proteger a sus niños desamparados? ¿Qué pasa en la Justicia que un integrante de ese poder aparece presuntamente sumergido en el submundo de la prostitución infantil?

Esas interpelaciones sacuden a Río Negro y su proceso electoral.

La Justicia está aturdida después de que un camarista penal -Juan Bernardi- quedara imputado en la investigación por corrupción de menores en Viedma y el gobierno no ha logrado clarificar su verdadera actuación. Se trenzan en culpas.

Hay dos investigaciones en los estratos provinciales, con ocho imputados. La primera se inició en septiembre, aunque antes la Justicia Federal tuvo una pesquisa parecida que archivó. Esos expedientes deambularon esos despachos entre seis y nueve meses. Se tomaron su tiempo.

La repercusión del hecho zarandeó también la modorra del STJ. Resolvió el viernes un amparo donde exige al gobierno que cumpla medidas de protección para 200 menores del Alto Valle. El trámite tiene más de 200 folios. Bien documentado, pero tardaron dos años en resolver y actuar frente a estos casos de “riesgo y vulnerabilidad”. Ya por definición jurídica un amparo es una acción extraordinaria y rápida. ¿Y nadie en el Poder observó esta inexplicable tardanza? Parece que no. Hay ponderación errónea de las prioridades.

Tampoco Desarrollo Social logra desvincularse de sus faltas. Desplazó a un delegado sospechado y alentó la denuncia federal. El ministro Ricardo Arroyo arenga públicamente la situación y contradice al gobernador, que pide alejar la política y dejar a los técnicos. Mira más lejos. Su administración no conservó -en el mejor de los casos- las frágiles estructuras de contención de menores.

La exposición de Arroyo tuvo una lógica reacción opositora: el pedido para su interpelación parlamentaria. El gobierno queda en el centro. El ministro redobló su estrategia comunicacional y avisó que no la abandonará aunque le cueste el cargo. ¿Anticipó su partida por una causa justa? Otro contrapunto con el gobernador.

Así, el problema se entrevera con el proceso electoral. Nada bueno saldrá de eso.

El FpV resolvió sus candidatos. El oficialismo basó su decisión de llamar a votar el 14 de junio en sorprender al PJ y dinamitar sus cimientos con los conflictos internos por venir. Eso no ocurrió. No habrá internas. Quedaron sí recelos por desplazamientos, como los expuestos por la senadora Silvina García Larraburu y el exdiputado Osvaldo Nemirovsci.

El monitoreo principal se centra en el resbaloso Martín Soria. Pero, aun sus ya naturales descalificaciones, el roquense percibe que no tiene margen para apartarse. Lo supo el viernes anterior cuando Pichetto anunció su fórmula con Ana Piccinini, a quien el intendente había vetado. Allí, el candidato reafirmó autoridad y marcó límites. Esa actitud que Soria siempre reclamó pero, claro, para otros actores.

El hecho se desencadenó el jueves a la noche. El intendente se fastidió porque no había acuerdo con las listas tras dos días en Buenos Aires. Se volvió y llamó al senador, adelantándole que Anahí Tappatá no sería su compañera. Todo se cayó. Al otro día, Pichetto convocó y anunció a Piccinini.

Soria quedó en una disyuntiva: quedar afuera y arriesgarse a que esa actitud se evaluara negativamente en el peronismo o, por el contrario, reintegrarse al proceso. Volvió. Todavía no hay forma de medir la futura fidelidad.

Las otras fuerzas electorales tienen sus resoluciones pendientes.

El albertismo prevé un trámite sencillo. Todo se circunscribe a la mesa de Juntos Somos Río Negro, integrada por Weretilneck, Pedro Pesatti y los cuatro presidentes de los partidos de la alianza: Jorge Cerutti (Unidos por Río Negro), Elbi Cides (MPP), Fabián Gatti (Redes) y Enrique Muena (Partido Victoria). Los hechos serán más simples porque las listas serán decididas por el gobernador y, en todo caso, con sugerencias de su vice.

Esta concentración la conocen quienes intentaron actuar por afuera. “Los candidatos los pongo yo”, les advirtió. Weretilneck demuestra, otra vez, que su ámbito es la política. Allí ejerce la conducción que falta en la gestión de gobierno y del Estado.

Entre dibujos, la sábana contendría a Tania Lastra, Facundo López, Arabela Carreras, Elbi Cides, Rodolfo Cufré, Rubén López y la radical Marta Milesi (ella dice que “aún” no se lo ofrecieron). Resta sumar a miembros de la alianza, como Cerutti (Unidos por Río Negro). Nadie asoma para el primer lugar, salvo la decisión de que recaerá en Roca o en Bariloche.

Los nombres apuntados para integrar las boletas circuitales son: Matías Rulli o Cufré en el Valle Inferior, Alejandro Palmieri o Norma Torres en el Valle Centro, la radical Silvia Morales (hoy delegada de Desarrollo Social) en el Valle Este, Jorge Barragán en el Valle Oeste, Juan Carlos Apud en el Valle Medio, Sandra Recalt en la Línea Sur, Carlos Valeri en el Andino y en el Atlántico hay variantes, desde Adrián Casadei hasta María Gemignani, pasando por José María Clemant.

“Vamos a hablar después de Semana Santa”, dice Weretilneck a los inquietos. Despunta la discusión por las elecciones de comisionados, que será el mismo día, y que el gobierno quiere anexar esas boletas a las provinciales. El FpV prepara un formal rechazo. Ayer el gobernador juntó a los actuales, recibió ese respaldo y habló del proceso.

El adelantamiento electoral a junio jaqueó a los intendentes aliados. Mezcló sus elecciones con la pulseada provincial. El mayor perjuicio recayó en el viedmense José Luis Foulkes, que busca su reelección mientras se confunde en el embrollo del radicalismo rionegrino.

Mabel Yauhar creía en Weretilneck. Ya no. Les cerró a ella y a cualquier radical la posibilidad de ir con colectoras a su postulación. La jefa de Los Menucos se molestó más cuando supo que el mandatario convocó a su secretario de Deportes, Fabián Cardón (ahora ex) para el segundo lugar de la lista del circuito de la Línea Sur, acompañando a Recalt.

La negativa a las colectoras es un pedido peronista. Se entiende. Otras listas anexadas a Weretilneck bajarían sus posibilidades. La presión se concentra en la sábana y las boletas de Juntos.

La Convención de la UCR resolvió ayer que participará con su tradicional lista 3 -el candidato saldrá de una interna-. Se consolida la dispersión, ya que hay radicales con otros planes. Parte con Weretilneck y parte con Magdalena Odarda, que se regocija porque el Pro se aleja (solicitó una colectora y la senadora no aceptó) y la libera de esa incómoda sociedad.

Con la boleta de la UCR, las elecciones tendrán -como mínimo- cuatro opciones y esas muestras colisionan con el programa oficial. Se pretendía un campo reducido de boletas porque Weretilneck debe captar votos de otras fuerzas frente a la base peronista de Pichetto.

La campaña está en marcha con las crudas evidencias de las falencias del Estado y de la política. Justo ahora, cuando es tiempo de sumar y no de restar.

ADRIÁN PECOLLO

adrianpecollo@rionegro.com.ar

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