Las Grutas: aún no se sabe si el acantilado resistirá el edificio

Para expertos consultados por los ambientalistas, los estudios de impacto no despejaron las dudas sobre el complejo de 24 departamentos que se levanta frente al mar en Las Grutas.



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Tras la aprobación de algunos informes, la Justicia habilitó que la obra se retome.

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“La pregunta fundamental sobre si el acantilado podrá soportar los esfuerzos transmitidos por el edificio, no ha sido respondida”. Esa fue la conclusión del geólogo Renzo Bonucelli. El experto que evaluó, junto a otra profesional, el estudio de impacto ambiental realizado por el ingeniero Emilio Castillo y la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) sobre el complejo de departamentos para 120 personas que el Sindicato del Personal Jerárquico y de Profesionales del Petróleo y el Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa está construyendo frente al mar, a metros de la primera bajada de este balneario.

La construcción se ubica frente al mar entre las bajadas 0 y 1 sobre la manzana donde antes se encontraba la antigua delegación, demolida. Allí la circulación vehicular esta restringida para evitar vibraciones que generen desprendimientos en los acantilados.

La evaluación la efectuaron en representación de la Fundación Ambientalista Inalafquen, a pedido de los vecinos que presentaron un recurso de amparo, para despejar dudas sobre la peligrosidad de la obra. Gracias a eso, la Justicia conminó al Sindicato a presentar, ante el municipio, dos informes ambientales: el de impacto y el de estabilidad del acantilado.

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Finalmente esos estudios fueron aprobados por el municipio. Por eso el juzgado Civil, Comercial, de Minería N° 9 de San Antonio Oeste a cargo de la Jueza Vanessa Kozaczuk, resolvió, tras acordar algunas medidas, permitir que se retomara la construcción.

Ahora, sin embargo, la vigencia de la inquietud sobre lo que esa edificación podría acarrear haría que los amparistas volvieran a accionar. En lo inmediato, pidiendo la incorporación al expediente que se tramita en la Justicia del análisis técnico de los trabajos de impacto, que según Bonucelli y Patricia Llonch (la otra profesional que lo evaluó) no lograron despejar las dudas.

¿Y en qué fundamentan sus interrogantes estos técnicos? En que esos informes no cumplieron con el pedido que en su momento realizó el ingeniero contratado por los privados para realizar el estudio de suelo. Ese análisis midió la resistencia y estabilidad del terreno que albergará esta obra de altura.

Quien lo realizó fue el ingeniero Pedro Bonzini (ya fallecido). El consideró que habría que revisar el acantilado en ese sector debido a que, aunque la “cimentación del proyecto no provoca presiones horizontales” el “conjunto de edificaciones que apoyan (en el sector)” y la posible “presión hidrostática que pudiera ejercer la presencia de agua” podrían operar “dentro de la potencial cuña de deslizamiento”, por lo cual no descartó que “el proyecto en sí pueda provocar una acción (sobre la barranca)”. Considerando que para descartar deslizamientos y posibles derrumbes habría que realizar “un trabajo de geotecnia”.

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“Ésas mediciones que Bonzini pidió no constan entre los estudios efectuados ahora. Que sólo fundan su análisis en la mención de generalidades sobre la situación de toda la barranca, y no indagan en el comportamiento de ese sector en particular, donde se construye la obra” expresó Bonucelli.

En su evaluación, la UNRN habla de “la estabilidad ‘relativa’ del macizo rocoso (en el sector en cuestión)”. Y puntualizan que el edificio “se desarrolla sobre una saliente hacia el mar”. Considerando que “esto es indicador de mayor resistencia a las olas” porque “el suelo se ubica por encima de las concavidades (en alusión a las grutas que forma el barranco)”.

Sin embargo, para los profesionales locales esa evaluación omite algo esencial. “No analizan la variable hidráulica. Tanto en lo que respecta a la presión como a los procesos erosivos que se producen por la circulación de aguas subsuperficiales y subterráneas” explicó Bonucelli. Tampoco revisan “las condiciones de equilibrio debido a la presencia de antiguas edificaciones en el lugar”.

“Por eso, las dudas siguen vigentes. No podemos decir, lamentablemente, que la barranca soporte esta construcción” concluyó el geólogo referente de Inalafquen.

Así quedaría el complejo terminado:

Olvidan lo ambiental

Otros casos anteriores

A través del tiempo, hubo varias obras que generaron cuestionamientos ambientales en este balneario.

Una de ellas fue el complejo Costa Patagonia, que en 2007 se comenzó a construir cerca de la bajada de Los Acantilados. La iniciativa se financió a través de un fideicomiso que en su momento integró el basquetbolista Emanuel Ginóbili.

La objeción fue porque se pretendía derribar un médano, provocando, según la objeción de los expertos, un perjuicio a nivel ambiental ya que estas dunas son la reserva natural de arena de las playas.

Finalmente, con condicionamientos, se construyó. Pero los privados avanzaron con sólo 1 de los 3 cuerpos de departamentos previstos por la obra. Y tuvieron problemas con las cocheras subterráneas, que se construyeron, pero por inconvenientes de anegación nunca pudieron utilizarse como estaba previsto.

Otra construcción objetada fue la terraza vidriada que construyó el concesionario de la primera bajada sobre ese parador, en 2014. Los vecinos acudieron a la Justicia porque se utilizó hormigón (un material con un peso riesgoso para el acantilado) y porque su presencia bloqueaba parcialmente la vista al mar de los comercios y viviendas aledañas. En ese momento, la municipalidad alegó que la terraza estaba prevista dentro de las modificaciones que habían incorporado a un proyecto que había sido licitado para esa bajada. Aunque los frentistas constataron que en esa presentación la estructura no figuraba. Luego de varias audiencias y presentaciones, el asunto se diluyó a nivel judicial.

“No podemos inferir que la barranca soporte esta construcción. El estudio de estabilidad de los acantilados de UNRN no analizó la presión del agua ni la erosión que generan los líquidos sub superficiales y subterráneos”

Renzo Bonucelli, geólogo y referente de la Fundación Ambientalista Inalafquen.

Dato

La obra, de iniciativa privada, arrancó empleando a 30 personas, y podría llegar

a ocupar a 74.

Más empleo

En esa zona la circulación vehicular está restringida para evitar vibraciones que generen desprendimientos.

Dudas por riesgo ambiental

Datos

“No podemos inferir que la barranca soporte esta construcción. El estudio de estabilidad de los acantilados de UNRN no analizó la presión del agua ni la erosión que generan los líquidos sub superficiales y subterráneos”
4.000
los metros cuadrados que tiene el proyecto del complejo de departamentos.

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