Sociedad

Las Grutas: ¿esta es la postal que queremos?

Fue elegida como una de las playas más lindas de Sudamérica pero hay al menos cinco focos de contaminación en sus alrededores. Un repaso por esos puntos.

Contaminación bacteriana en las principales playas de Las Grutas, por un manejo deficiente de los residuos cloacales. Basura acumulándose cerca de la costa. Distensión en los controles que garantizan la disposición adecuada de restos de crustáceos y pescados. Plomo y otros metales pesados expandiendo, a través del polvo en suspensión, sus efectos nocivos para la salud. Incertidumbre acerca de lo que ocurre con el manejo de los efluentes de la firma Álcalis de La Patagonia (Alpat).


Ésta es la cruda postal que refleja una localidad que sustenta sus actividades económicas en la riqueza de su entorno natural; el balneario que fue elegido como una de las mejores playas de Sudamérica.


Estos, son los principales focos de contaminación que posee San Antonio y sus tres centros urbanos (SAO, Las Grutas y el Puerto San Antonio Este). Una localidad que, a medida que crece, debe afrontar mayores desafíos para resguardar su bienestar natural y la salud de residentes y turistas.


1.- Contaminación bacteriana en las playas. La detección en las playas céntricas de Las Grutas de “niveles de contaminación bacteriana que representan un riesgo para la salud humana en sitios de uso recreativo” generó en su momento malestar e indignación entre vecinos y turistas.

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El estudio fue realizado entre las bajadas 0 y 3 por dos expertos locales, el consultor en geología, minería y medio ambiente Renzo Bonucelli y la investigadora del Conicet y profesora de la escuela superior de ciencias marinas de la Universidad Nacional del Comahue (UNC) Maite Narvarte. Se enmarcó en un programa de divulgación de esa casa de altos estudios. Se llevó a cabo en 2017 y sus datos coincidieron con los que arrojaron muestreos similares que se hicieron en 2006 y 2011. Concluyeron que la contaminación era producto, principalmente, del funcionamiento deficiente de la planta depuradora de residuos cloacales.


Los continuos desbordes provocaron incluso que un grupo de vecinos presentaran un recurso de amparo ambiental. Tiempo después, con fondos provenientes del plan Castello, se inició un plan director de cloacas que incluye la relocalización de la planta de tratamiento de aguas negras, la renovación de todos los colectores troncales y el aumento de la capacidad de tratamiento, para garantizar el buen funcionamiento de aquí a 20 años. Pero la iniciativa, que arrancó a fines de 2018, demandará un año y medio para su ejecución total. Y mientras tanto los que siguen efectuándose de manera deficiente son los planes de mantenimiento y contingencia. Prueba de ello es que durante este verano hubo nuevos desbordes. Incluso en plena temporada alta.

2.-Plomo y otros metales pesados. El pasivo ambiental compuesto por plomo y otros metales pesados acopiados hace décadas en el ingreso a San Antonio sigue siendo una deuda pendiente. Ese material fue abandonado por la ex empresa fundidora Geotécnica, que procesaba el plomo proveniente de Mina Gonzalito.

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Su toxicidad se respira junto al polvo en suspensión y provoca dolencias en los riñones, la médula ósea, bajo coeficiente intelectual y dificultades de aprendizaje. Varios estudios determinaron que la plombemia (plomo en el torrente sanguíneo) está presente entre los niños de la ciudad. El primer muestreo se desarrolló en 2005, sobre 200 chicos. Los datos que arrojó fueron preocupantes. Ocho años después, hubo un re lectura, porque el Centro para el Control y prevención de Enfermedades (CDC) bajó el porcentaje de metales en sangre considerado admisible. Allí se constató que el 64% de esos menores (actualmente jóvenes) al momento de ser examinados manifestaron niveles de altísimo riesgo.


Tras muchos reclamos, en 2008 se inició una remediación efectuada en el marco de un programa nacional, con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo. La Provincia y el municipio también participaron de este acuerdo. Sin embargo, en mayo de 2018 la firma Taym, que debía realizar la remoción, traslado y disposición final de los tóxicos, dio por finalizado el contrato sin completar el saneamiento y dejó gran parte del material sin remover. Adujo que había más plomo del que se había estimado.
Ahora, tras la presentación de un recurso de amparo que los vecinos elevaron a la justicia federal para que se retomen las tareas, se abrió un nuevo lapso de espera. Es que la Justicia, antes de expedirse sobre el tema de fondo, dio lugar a una medida cautelar solicitada por los amparistas, para que lo inmediato se retome la remoción de los tóxicos en al menos dos manzanas en las que funcionó la ex fundición. Pero hasta ahora la firma Taym no cumplió con el requerimiento.


3.- Desechos de crustáceos:

La incorporación del langostino como una de las especies que puede capturarse en aguas del Golfo San Matías generó un boom de explotación comercial a partir de 2015, por el alto valor del crustáceo. Pero enseguida comenzaron los problemas ambientales.

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sao deshechos de langostinos campo cercano a sao sobre la ruta prov 2.disposicion final residuos pesqueros

En 2017 un grupo de vecinos descubrió que detrás del cerro Banderita de Las Grutas existía un basural a cielo abierto compuesto por desechos de esas capturas. Debido a esto presentaron un recurso de amparo ambiental en el Juzgado Civil, Comercial, de Minería, Sucesiones y Familia N° 9 de San Antonio Oeste a cargo de la jueza Vanessa Kozaczuk.

La magistrada dispuso la remediación del cerro y encomendó que la municipalidad fijara un sitio y métodos adecuados para el descarte. Con respecto al nuevo espacio, el municipio firmó un comodato para el uso de un campo de la familia Urcera, que fue rubricado bajo la firma TCB del empresario y padre del corredor de TC “Manu”. El lugar, de 5 hectáreas, está 18 km de San Antonio por Ruta 2. Allí debían construirse fosos para acopiar el descarte, previo secado.
Sin embargo, en el lugar nada funciona como debería. Se distendieron los controles de municipio y Provincia y proliferan los olores nauseabundos. Hay desechos acumulados al borde de las fosas y los restos de crustáceos conviven con partes de pescado (que no deberían arrojarse allí) y desechos líquidos. Tras la publicación de notas sobre el tema hubo una reunión entre funcionarios y empresarios, pero se abrió un plazo de estudio para analizar cómo se mejora la dinámica.


En el caso del cerro Banderita se remedió una parte, pero queda por resolver el saneamiento de unas lagunas de aceite que, según se presume, se crearon debido al descarte irregular de los líquidos producidos por la fábrica de harina de pescado.


4.-Alpat: La firma Álcalis de La Patagonia (Alpat) produce carbonato de sodio, y tiene su planta ubicada en Punta Delgado, en las afueras de San Antonio.

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Comenzó a funcionar en el año 2005, tras la realización de una audiencia pública que fijó pautas claras para el manejo de sus efluentes. Hoy, se desconoce si esos controles, que debe efectuar el área de medio ambiente provincial, se están llevando a cabo con la regularidad y rigurosidad necesarias.
Lo que se debe inspeccionar con frecuencia es la zona de sacrificio conocida como el Bajo El Riñón, en la que la firma construyó 4 cuencos a los que deriva sus desechos. También chequear la utilidad del filtro Lárox, que es el que separa los restos sólidos de los líquidos y está ubicado en la unidad 22.000, que es donde la planta produce su material. Y controlar la vigencia del manual de auditoría ambiental, que tendría que estar actualizado.


5.- Basureros clandestinos y microbasurales: Escombros. Viejos electrodomésticos. Desechos domiciliarios.

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La basura prolifera a lo largo de los espacios costeros que enmarcan uno de los corredores de playa más lindos de la Provincia. Y hacen reflexionar sobre las responsabilidades que cada uno de los habitantes del lugar posee sobre el resguardo de ese espacio en el que eligió que se desenvuelva su vida. La situación se complica aún más durante la temporada. Cuando a la desidia de los lugareños se suma el descontrol de los turistas, que abandonan en la playa los restos de todo lo consumido durante la jornada. El Estado, a la hora de resolver, poco colabora. Porque establece dinámicas de recolección que producen que los residuos estén acopiados en sectores públicos durante largo tiempo, a expensas del clima, de los perros callejeros y de las altas temperaturas en el verano. O habilita puestos callejeros que luego no controla, y no se hacen cargo de su volumen de descarte.


Mientras tanto, las campañas de limpieza costera fomentadas por vecinos y o’ngs se suceden. Pero, aunque cada vez son más las voluntades que se suman, también es cada vez mayor el caudal de desechos que se encuentra.

Opinión: Respuesta solo en temporada


Generar y mantener un entorno natural saludable en el que convivan sin perjuicio las actividades económicas y el desarrollo urbano es un desafío creciente para San Antonio Oeste y Las Grutas. Sin embargo los gobiernos de turno no estuvieron a la altura de los dilemas y conflictos que esto plantea. De hecho, los vecinos, cansados de reclamar que Municipio, Provincia y Nación realicen su parte, en varias oportunidades apelaron a la Justicia para tratar de conseguir que las soluciones lleguen. Y aún así, cada problema, como el de las cloacas, demora una eternidad en resolverse.
Ante este escenario, queda muy a la vista que el interés de gobernantes por aportar respuestas se reduce a apenas tres o cuatro meses al año, momentos en que la ciudad es más visible.
El diagnóstico desnuda claramente que todo esto sucede por la ausencia de políticas de estado.


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