Las Grutas: preocupan las reiteradas excepciones al Código Urbano

Un grupo de vecinos reclama que se respeten las normas que regulan las edificaciones. Y siguen de cerca las consecuencias que podrían generar dos nuevas construcciones aprobadas.



Para preservar la costa los vecinos no quieren más construcciones que incumplan reglas.

Excepción. Ésa fue la palabra que más resonó últimamente en este balneario. La que provocó quejas y debates. Y produjo que los vecinos se movilizaran para pedir que se respete el Código Urbano de Edificación. Y que se obre de manera consecuente con lo que proponen los estudios que sostienen que, para lograr que el acantilado siga en pie, es imprescindible dejar de sobrecargarlo.


“Una fortuna se invirtió en un estudio que determinó años atrás el estado de los acantilados. E incluyó medidas para que no se lo siguiera impactando. Entre ellas prohibir que la circulación vehicular provocara vibraciones. Y evitar, obviamente, que construcciones de peso se instalen sobre la costanera. Como se estilaba décadas atrás, en momentos de nula conciencia ambiental. Pero sin embargo mirá. Nuestros funcionarios siguen actuando como si gobernaran para un lugar que no tuviera estos condicionamientos”, expresó apenada Noelia Vázquez, que es abogada y una de las referentes de la junta vecinal de la zona céntrica del balneario.

“No es prolijo que el actual secretario de Hacienda municipal Joaquín Landívar integre la sociedad anónima que solicitó la excepción”.

Gabriel Hibernón, integrante del Colegio
de Arquitectos.


La mujer hace alusión a la obra que se está construyendo frente a la costanera, a metros de la bajada Pehuans. En el mismo espacio que años atrás ocupara la ex delegación del balneario. Cuyas paredes se encontraban llenas de grietas y fue demolida. En su lugar, se habilitó la edificación de un complejo que constará de 24 departamentos, cocheras subterráneas, piscina en el tercer piso y salón de convenciones. Su propietaria es la Mutual del Personal Jerárquico y de Profesionales del Petróleo y el Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa.


Ese proyecto se comenzó a gestar y se paralizó en 2016. Luego, tras la presentación de un recurso de amparo ambiental y múltiples polémicas, se reactivó. Y ahora la construcción marcha a buen ritmo.
Pero otro emprendimiento, esta vez un poco más alejado de la costa, en inmediaciones de la tercera bajada, pasó a ocupar el centro de la controversia.


El nuevo Código Urbano de Edificación tiene tres meses de vigencia. Por eso el Colegio de Arquitectos se opuso a que se otorgue la excepción.



Se trata de una edificación con departamentos, locales comerciales y cocheras en subsuelo que se levantará en la intersección de las calles Bariloche e Ingeniero Jacobacci. Días atrás, pese al reclamo de las juntas vecinales de esta villa, los concejales autorizaron una excepción que fue solicitada por el poder Ejecutivo.


Para que el emprendimiento pudiera excederse en la altura y dimensiones previstas para las construcciones del área. “Otra vez y van…” sintetizó Vázquez, que, junto a otros vecinos presentó una iniciativa para que se prohíba otorgar permisos de este tipo (Ver aparte). Pero, ¿Qué ocurre de un tiempo a esta parte con este tipo de excepciones, que, antes, para ser habilitadas, requerían de un análisis más estricto de los funcionarios?


“No es un Código obsoleto y ya se vulnera” expresaron los arquitectos. “Deja en desigualdad de condiciones a los demás inversores”, dijeron.



“Antes el Concejo Asesor de Planeamiento (integrado por referentes de entidades que nuclean a arquitectos, ingenieros y ambientalistas) era convocado por el Ejecutivo para darle tratamiento a proyectos especiales o sobre los que había algún tema que analizar. Hace años que dejaron de convocarlo”, expresó el arquitecto Gabriel Hibernón. El profesional integra el colegio de arquitectos que, a pedido del Consejo Deliberante, evaluó la solicitud de excepción de la tercera bajada. Agrupación que se expresó de manera contraria a otorgar el permiso.


“Es que, como dijimos desde el colegio, los inversores presentaron el pedido de excepción en el marco de una ordenanza de proyectos especiales. Que plantea que, si una obra posee algún beneficio para los vecinos a nivel arquitectónico, social, cultural o turístico, como, por caso, la construcción de un cine, por dar un ejemplo gráfico, o de un hotel de lujo con servicios que atraigan a un público determinado, se pudiera estudiar y otorgar una excepción al código urbano. Pero en este caso no la hay. Es sólo un complejo de departamentos con algunos locales” manifestó Hibernón.


“Salvo que los inversionistas repartan entre los vecinos del balneario la plata que recaudarán con ese negocio inmobiliario, no hay nada de la propuesta que merezca ser incluido como un proyecto especial” aseveró el arquitecto.
Por otro lado, consideró “poco prolijo” que sea el actual secretario de hacienda municipal Joaquín Landívar uno de los que integra la sociedad anónima que proyecta levantar la obra.


“Me parece que es el menor de los problemas, pero no es prolijo. Parece más ocupado en sus inversiones que en el manejo de los asuntos de gobierno…”, ironizó. El mismo punto fue cuestionado por los vecinos anteriormente mencionados, e incluso por algunos ediles. “No es ético” opinó sobre el tema el titular del Concejo Deliberante Luis Esquivel (FpV en disidencia).

Obras que despertaron
polémica

- La primera que en su momento generó inquietud fue la realizada hace largos años por un fideicomiso que integró el deportista “Manu” Ginóbili. En un principio le habían autorizado derribar médanos, y esto fue cuestionado.
- Mucho después, las tres torres que se construyeron en la tercera bajada también despertaron controversia, por su impacto a nivel urbanístico en una ciudad que no poseía construcciones de altura.

Así será el edificio al que se le autorizó una nueva excepción

15 cocheras en subsuelo, 8 locales comerciales en planta baja y 15 departamentos en las otras dos plantas que compondrán un edificio de tres pisos. Ésas serán las características de la obra que se levantará en una esquina clave de la tercera bajada, a escasa distancia del acceso al mar.

Tendrá 15 metros de altura (3 más que lo estipulado para el sector, que prevé un máximo de 12 metros) y su superficie excederá en 600 metros cuadrados lo previsto para las construcciones de la zona. Las unidades funcionales tendrán una superficie total de 1.319,28 m2. Los locales, poseerán un espacio total de 163,00 m2 y las cocheras de 187,50 m2.


Ésos son los únicos datos que figuran en el anteproyecto que presentó ante las autoridades municipales “Bahía San Antonio SA”. Los planos se desconocen aún. Esa sociedad se constituyó hace muy poco, el 26 de abril de 2018, y poco después de ese trámite elevó el pedido de excepción para levantar este edificio. La integran conocidos vecinos de la localidad. A saber, Augusto y Gerardo Collado, Julio e ítalo Sangiuliano, Adrián Intrieri, Edgardo Linares, Pablo y Mariano Vincent, Renzo Serra y Joaquín Landívar. Este último, escaso tiempo después de que, a través del poder ejecutivo, se presentara la excepción, asumió como titular de la cartera de hacienda, cargo que todavía ocupa. Su nombre resonó como candidato a ese cargo meses antes de su asunción.


“Río Negro” intentó infructuosamente consultar sobre el tema a este funcionario. Julio Sangiuliano, otro de los inversores y el mentor de la obra, anticipó que brindaría información sobre la misma pero finalmente desistió de hacerlo.


Hace poco más de una semana el Concejo Deliberante aprobó la excepción solicitada. Antes, referentes de las distintas juntas vecinales de la villa se habían opuesto a esto, y presentaron un proyecto para que, de aquí en más, se prohíban permisos de este tipo en el centro del balneario y en la zona costera de todo el ejido.

En esta esquina quieren levantar la obra que obtuvo el nuevo permiso. Tendrán que demoler.

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