Las Grutas: un rincón para el relax que hay que conocer
La Rinconada, el sitio ideal para disfrutar de la arena, el mar, caminatas y total tranquilidad
DIAS DE PLAYA
Cae la tarde en las playas de La Rinconada, y el sol dibuja caprichosas figuras sobre la alta franja de acantilados, que a diferencia de las que se encuentran en otros sectores deslumbran por su blancura.
Parece una pared modelada en arcilla, con múltiples recovecos en los que la arena gana terreno, creando refugios en los que resguardar aquello que acompaña el día al aire libre. Más allá, el mar que fue retirándose deja ver otra superficie rocosa: la de la restinga, ese particular lecho marino que le disputa espacio a la arena.
Aunque parezca increíble, esta postal puede hallarse en pleno enero en este balneario ubicado sobre la avenida Currú Leuvú, en las inmediaciones del último barrio de la villa. Alejándose un poco de las bajadas céntricas, todavía hay lugar para la soledad y el relax, en una ciudad en la que desde que despuntó el año las aglomeraciones de turistas son la imagen que devuelven las playas más populares.
Aquí el tiempo transcurre distinto, con la misma parsimonia que puede verse en la actitud de los pescadores que desde siempre eligieron este sector, para probar suerte con la caña y lograr excelentes piques, porque las rayas, peces palo, peces gallo, lenguados, pejerreyes y róbalos abundan.
Cuando se registra la pleamar, el agua cubre por completo la costa, desdibujando la playa. Ése es el momento preferido de los fanáticos de este deporte, que desde las escalinatas que conducen al mar arrojan sus líneas, aguardando el resultado de cada lance.
A medida que las aguas descienden la arena vuelve a reinar, y entonces, las familias, los grupos de amigos y las parejas vuelven a elegir un refugio junto a algunas de las rocas que salpican el paisaje.
Los que aman las largas caminatas, o reservan un espacio para el deporte antes de que se esconda el sol, también suelen frecuentar este sector. Tal vez porque el perfil de sus visitantes y la calma que lo caracteriza permite un contacto más fluido con la naturaleza.
Además, la existencia de un pintoresco restaurante (que también funciona como parador) le aporta confort a la jornada al aire libre. Comienza a funcionar a partir del mediodía, y su excelente carta de pescados y mariscos permite que los que llegan con ganas de nutrirse con los sabores del mar puedan probar algo rico durante el almuerzo, o compartir una cena a la luz de la luna.




DIAS DE PLAYA
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora