Las huellas que dejó el femicidio de Cielo López en la vida de su familia

Comenzó el juicio por jurados contra Alfredo Escobar, el único imputado del hecho ocurrido en Plottier el año pasado. Declararon las hermanas de la víctima. Las audiencias seguirán hasta el viernes en la Legislatura de Neuquén.





“Che Meli, la Lauri no está, ¿no está con vos?”, preguntó Damaris el viernes 13 de septiembre del año pasado. Melisa la vio a “Laurita” el jueves. De hecho le había sacado un turno para que ese día fuera al hospital, a las 14:30, por un problema que tenía en el oído. Cielo no aparecía. El sábado 14 denunciaron su desaparición y el domingo dos pescadores hallaron sus restos en una zona de espigones del río Limay, a la altura de China Muerta, Plottier. Parte de su cuerpo fue encontrado al día siguiente, a 2.300 metros.

Ayer, en la primera jornada del juicio por el abuso sexual y femicidio de Laura Cielo López, la distancia entre Melisa y Alfredo Escobar, el único acusado por el hecho, era mucho más corta. “Es muy difícil ver a este hijo de puta ahí y no está mi hermana”, dijo al comenzar su declaración testimonial. El debate oral, bajo la modalidad de jurado popular, se extenderá por cinco días en el recinto de la Legislatura. En la audiencia inaugural comparecieron ocho testigos, entre ellos el policía que señaló que a las 5:52 el celular de la joven estaba en la casa del imputado, en Plottier, y allí se apagó. Esa fue, según la fiscalía, la hora del femicidio.


Niñez y adolescencia


Melisa, durante su declaración ante el jurado. (Flor Salto)

Melisa contó que su mamá falleció cuando eran chicas. En ese momento Cielo tenía tres años, ella nueve, Damaris once y Carolina trece. Aseguró que se aferraron a su papá. “Trató de cuidarnos y dejó a cargo a Caro; mi viejo laburó y nos dio lo que pudo”, manifestó. Hoy, agregó, “está tirado en el alcohol, es alcohólico ahora. Perdió su trabajo. ¿Con qué cara le voy a decir no tomes?”, planteó.

Relató que su hermana además de estudiar vendía tortas fritas durante la mañana, para tener su dinero, y cursaba el vespertino. Ese jueves estuvieron juntas. “Yo limpiaba y me cebaba mates. Primera vez que cebaba mates ricos”, indicó. Su pareja llevó a Cielo hasta su casa, pues vivía con su papá y Damaris. “Tenía su carácter, era muy linda, muy dulce, muy cariñosa, me daba besos. ‘Lauri no seas pesada’, le decía, y me arrepiento tanto de eso”, recordó.

Sostuvo que nunca supo que Escobar existía en la vida de Cielo, pero que una vez ella fue a su casa porque el papá del imputado “era el curandero del pueblo”y llevó a su hija, tenía conjuntivitis. También mencionó que mantuvo contacto con la hermana del acusado, luego de que ella hiciera pública una carta en redes sociales en la que le pedía perdón. “Ella no tiene la culpa”, remarcó. Melisa se dedicó a escuchar al resto de los testigos, siempre con la cabeza gacha.

Damaris declaró que el domingo del hallazgo le mostraron dos anillos y un saco todo roto, desgarrado a la altura de los brazos. Lo reconoció de inmediato porque era suyo. “Es horrible la vida después”, añadió.


La presentación del caso


El fiscal jefe Agustín García, durante la presentación del caso. (Flor Salto)

El juez Lucas Yancarelli abrió la audiencia advirtiéndole a los 16 integrantes del jurado: “si tienen dudas tienen que absolver”.

El fiscal, Agustín García, subrayó en su alegato de apertura que Escobar cometió el femicidio para ocultar el abuso sexual. “La mutiló como si fuera un objeto y la tiró al río”, enfatizó.

Dijo que la defensa “va a intentar confundirlos”. Estuvo escoltado por el fiscal general, José Gerez, y dos de sus pares, Sandra Ruixo y Carolina Mauri.

El querellante, Marcelo Hertzriken Velasco, recordó que ayer se cumplieron 23 años del primer triple crimen de Cipolletti. “Se vuelve a repetir el mismo patrón de conducta”, marcó.

“No buscamos confundirlos, buscamos un juicio justo”, retrucó el defensor Elio García. Su alegato fue sumamente breve, como sus intervenciones en el contraexamen a los testigos.

Elio García asumió la defensa de Escobar. (Flor Salto)

Asumió la función, como él mismo indicó, hace 15 días, y no ofreció ninguna de las pruebas con las que el caso llegó a juicio. Escobar y él mismo aceptaron esas condiciones.

Hoy se espera que declaren los forenses que intervinieron en la autopsia.

El imputado sigue en silencio como desde el primer día.

En números

268
los femicidios que hubo en Argentina en 2019, según el Registro Nacional que lleva la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia.
13%
de las víctimas directas de femicidio de 2019 tenía entre 18 a 24 años, la franja de edad en la que se encontraba Cielo López.

Los celulares, una de las claves


A través de las antenas de telefonía se reconstruyeron los movimientos del imputado y de la víctima. (Flor Salto)

El oficial principal Pedro Espinosa fue el encargado de analizar las comunicaciones entre los teléfonos de Cielo y de Escobar el día anterior y el posterior al femicidio.

El testigo indicó que entre ambos domicilios hay una distancia de 2 kilómetros y medio. “Eso es bueno porque diferencia bien las antenas”, remarcó.

Dijo que a las 3:16, 3:22, 3:36 y 3:40 del 13 de septiembre la joven recibió cuatro llamadas del acusado. Las antenas los ubicaban a cada uno en sus respectivas casas.

A partir de las 4:29 el teléfono de la joven se desplazó hacia la zona del centro y terminó en el domicilio de Escobar.

A las 5:52 el celular de Cielo “deja de estar activo, se corta la transmisión de datos móviles”.

El fiscal García y el querellante Hertzriken Velasco, durante la audiencia de ayer. (Flor Salto)

El imputado permaneció en su casa hasta las 23.05 del día siguiente. En ese horario el teléfono fue tomado por una antena de China Muerta, donde posteriormente se hallaron los restos de Cielo, y a las 00.05 del domingo 15 de septiembre retornó a su domicilio.

El cabo Diego Pereyra, último testigo de la jornada, analizó 13 cámaras de seguridad entre las que se cuentan las de monitoreo urbano, las de casas particulares y de comercios.

Exhibió al jurado que en dos registros fílmicos pudo advertir a dos personas de espalda caminando, el 13 de septiembre a la madrugada, cuyo aspecto es similar al de Cielo y Escobar.

El horario encaja con el movimiento del celular de Cielo.


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