Las increíbles imágenes de la fauna de la Patagonia Norte

Cuatro fotógrafos comparten sus fotos y descripciones sobre ocho de los habitantes de ríos, lagunas, barrancas y montes del Alto Valle. ¿Querés ver de cerca la fauna del Alto Valle? El finde largo de Semana Santa es una gran opción. 



La fotografía de fauna se trata de perseguir y congelar momentos, situaciones o poses que se pueden dar ante nuestros ojos por décimas de segundos.

Chingolo y jilguero. Foto de Paul Andrés González.

Tal es el caso de la foto de tapa de esta edición del “Voy”, que retrata el momento exacto de una feroz disputa por el alimento de dos habitantes típicos de la Patagonia norte: el jilguero (Sicalis flaveola) y el chingolo (Zonotrichia capensis).

Para tener chance de verlos y fotografiarlos, tenés que acercarte en silencio, sin alterar el medio ambiente. Preservar sus hábitats es la consigna.


Aquí, cuatro fotógrafos describen las especies que lograron retratar durante sus recorridas por ríos, lagunas, montes y bardas del Alto Valle. El primero de ellos es Paul Andrés González.

Hualá o Macá Grande. Foto de
Paul Andrés González.

Hualá o Macá Grande (Podiceps major). Habita lagunas y los ríos del Valle, siendo una de las aves más grandes de los ambientes acuáticos de la zona. Se alimenta de peces sumergiéndose. Su canto característico suena como un lamento y generalmente lo emite al amanecer o atardecer. En época reproductiva su plumaje es más colorido y vistoso que en otoño o invierno.

Cuis chico. Foto de
Paul Andrés González.

Cuis chico (Microcavia australis). Este pequeño mamífero habita en zona de monte y se alimenta de hojas, semillas, frutos y flores. Cavan madrigueras en suelo blando donde se refugian durante la noche y están activos durante el día. Es una especie típica de las llanuras desérticas y semidesérticas de la Patagonia.

El fotógrafo Ignacio Hernández es el autor de las dos imágenes y descripciones siguientes.

Falsa coral. Foto de Ignacio Hernández


Falsa coral (Xenodon semicinctus). Este hermoso habitante de nuestro monte es totalmente inofensivo para el hombre. Se mimetiza imitando a la Coral verdadera (Micrurus pyrrhocryptus), que sí posee veneno. Todos los ofidios de la zona cumplen un rol importante en la naturaleza y por lo general no presentan un riesgo para las personas. Se recomienda no intentar manipularlas y contactarse con personal capacitado si se encuentran en zonas urbanas.

Caminera colorada. Foto de Ignacio Hernández


Caminera colorada (Geositta rufipennis) En las laderas de las bardas de todo el valle es posible encontrar esta simpática ave todo el año. A veces suelen ser muy confiadas con las personas y se acercan por el piso con el fin de conseguir algo de alimento fácil.

El turno del fotógrafo Axel Feuereisen.

Cuervillo de cañada. Foto de Axel Feuereisen


Cuervillo de cañada (Plegadis Chihi). Es frecuente en los ríos, lagunas o zonas rurales. Suelen verse numerosos grupos sobre pastos húmedos a la orilla de las rutas o en cuadros de alfalfa luego de ser cortada. También podrán reconocerse por realizar prolijas formaciones en “V” cuando se desplazan en vuelo.

Tachuri siete colores. Foto de Axel Feuereisen

Tachuri siete colores (Tachuris rubrigastra). Este pequeño y colorido pájaro es bastante común en la zona aunque no suele mostrarse mucho. Es posible que sea porque prefiere ambientes de humedales con totoras y juncales donde puede ocultarse. Es posible encontrarlo en el lago Pellegrini, canales o sectores de los ríos donde se dan los ambientes adecuados para ellos.

En el cierre de esta primera entrega, Alejandro Carnevale, jefe de fotografía de “Río Negro”.

Carancho. Foto de Alejandro Carnevale.

Carancho (Caracara plancus). Esta y otras especies carroñeras comunes en la zona, cumplen un importante papel en el ecosistema y son consideradas “aves limpiadoras”. En la foto puede verse alimentándose de los restos de una carpa (Cyprinus carpio).

Zorro gris. Foto de Alejandro Carnevale.

Zorro gris (Lycalopex griseus). Pequeño cánido relativamente común en toda la zona de monte y bardas, aunque ocasionalmente aparece por zonas rurales y urbanizadas. Su carácter oportunista y dieta variada lo ha condenado a una infundada mala fama por lo que se los persigue y mata sin control. En épocas de escasez de alimento, son grandes consumidores de frutos y semillas cumpliendo un rol de dispersión muy importante


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